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Visión del bebé en el segundo y tercer mes

Los bebés de un mes no pueden ver con mucha claridad más allá de las 12 pulgadas de distancia, pero examinan con gran detenimiento todo lo que entra en su campo de visión: la esquina de su cuna, las sombras de la pared, las formas del móvil que cuelga encima suyo... De todos modos, el rostro humano será su imagen favorita. Cuando lo coja en brazos, se fijará automáticamente en su cara y, sobre todo, en sus ojos. A menudo, la mera visión de sus ojos le hará sonreír. Su campo de visión irá aumentando gradualmente y podrá contemplar todo su rostro en vez de solamente un rasgo, como los ojos. Cuando ocurra esto, responderá mucho más a las expresiones faciales que envuelvan el uso de la boca, la mandíbula y las mejillas. También le encantará hacer muecas delante del espejo. Cómprele un espejo irrompible diseñado especialmente para colocarlo en el interior de una cuna o corral, para que su hijo pueda entretenerse cuando esté solo.

Durante las primeras semanas, a su hijo le costará bastante seguir visualmente la trayectoria de un objeto en movimiento. Si usted mueve rápidamente una pelota, un juguete o la cabeza de un lado a otro delante de su hijo, perderá el foco. Sin embargo, hacia el segundo mes se producirá un cambio espectacular, ya que los ojos de su hijo estarán más coordinados y funcionarán de forma sincronizada, moviéndose y enfocando al mismo tiempo. Pronto podrá seguir objetos que se mueven en un semicírculo completo delante suyo. Esta mayor coordinación visual también le permitirá percibir la profundidad necesaria para seguir visualmente objetos que se acercan o se alejan de él. Hacia los tres meses, el mayor control de los movimientos de brazos y manos le permitirán golpear objetos que cuelgan delante o encima de él. Su puntería tardará mucho tiempo aún en perfeccionarse, pero con la práctica irá mejorando la coordinación visomotriz.

La visión a distancia también se desarrolla durante este período. Quizás se dé cuenta de que cuando tenga unos tres meses, su hijo le sonríe de un extremo a otro de la habitación o que observa un objeto que está a varios pies de distancia.

Hacia el cuarto mes, lo puede encontrar observando la pantalla del televisor a distancia o mirando por la ventana. Éstas son muestras de que su capacidad de ver a distancia está plenamente desarrollada.

La visión de los colores madura aproximadamente al mismo ritmo. Los bebés de un mes son bastante sensibles al brillo y a la intensidad de los colores; por lo tanto, prefieren mirar diseños visuales llamativos, con blancos y negros o fuertes contrastes. De hecho, los colores pastel que solemos asociar al ajuar de los recién nacidos no son precisamente los más apreciados por los bebés debido a su limitada visión de los colores.

Alrededor de los cuatro meses, ya los bebés son capaces de percibir toda la gama de colores y tonos.

A medida que su vista va madurando, los bebés empiezan a buscar espontáneamente cosas más estimulantes que mirar. Con sólo un mes de edad, sus estímulos visuales favoritos son las imágenes lineales simples, como rayas anchas o un tablero de ajedrez. A los tres meses, sin embargo, les interesan mucho más los diseños que contienen elementos circulares (tablero de dardos, espirales). Éste es el motivo por el que las caras, que contienen tantos círculos y curvas, les resultan tan atractivas.

Hitos relacionados con la visión hacia el final de este período:

  • Observa caras intencionadamente.
  • Sigue objetos en movimiento con la mirada.
  • Reconoce objetos y personas familiares a distancia.
  • Empieza a utilizar manos y ojos de forma coordinada.

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