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Visión del bebé de los cuatro a los siete meses

Mientras su hijo pone en práctica sus nuevas habilidades motoras, ¿se ha fijado en lo detenidamente que observa todo cuanto hace? La concentración con la que contempla un juguete le puede recordar a un científico enfrascado en sus investigaciones. No cabe duda de que la vista desempeña un papel fundamental en las primeras fases del desarrollo motor y cognoscitivo: los ojos de su hijo se volverán completamente funcionales justo cuando más los necesite.

Aunque su hijo ya veía al nacer, su vista tarda varios meses en madurar por completo. Sólo hasta ahora podrá distinguir diferentes tonalidades de rojos, azules y amarillos.

No se sorprenda si comprueba que su hijo prefiere el rojo o el azul a los demás colores; parece que son los favoritos de la mayoría de infantes de esta edad. A medida que crecen, la mayoría de bebés prefieren estímulos visuales cada vez más complejos, algo que conviene que tenga en cuenta cuando compre libros de dibujos o carteles para la habitación de su hijo.

Cuando tenga cuatro meses, el alcance de la vista de su hijo habrá aumentado notablemente y seguirá aumentando hasta que, alrededor de los siete meses, su vista esté mucho más madura. Simultáneamente, podrá seguir con la mirada objetos moviéndose cada vez más deprisa. Durante sus primeros meses de vida, cuando usted hacía rodar una pelota por el suelo de la habitación, su hijo no podía coordinar los movimientos oculares lo suficientemente bien como para seguirla con la mirada. Ahora, sin embargo, podrá hacerlo sin problemas. A medida que vaya mejorando su coordinación visomotriz también aprenderá a coger estos objetos en movimiento.

Un móvil colgado encima de la cuna o delante del asiento del bebé es una forma ideal de estimular la visión de un infante. Sin embargo, cuando ya tenga cinco meses se aburrirá pronto y buscará otras cosas que mirar. Además, a esta edad es posible que sepa sentarse y podría tumbar el móvil o enredarse en él. Por este motivo, los móviles deben retirarse de la cuna o el corral en cuanto el bebé aprenda a incorporarse o a pararse sosteniéndose de algo.

Otra forma de estimular el interés visual de su hijo es pasearlo por la casa o por la calle, o llevarlo al supermarcado o a un sitio especial. En estas salidas, ayúdele a descubrir cosas que no había visto antes y vaya diciendo sus nombres en voz alta.

Un espejo es otra de las grandes fuentes de fascinación para un bebé de esta edad. La imagen reflejada cambia constantemente y, lo que es más importante, responde directamente a sus propios movimientos. Esta pista le permitirá comprender más adelante que la persona que está reflejada en el espejo es, de hecho, él mismo. Es posible que le cueste un poco hacer esta asociación, pero probablemente lo hará al final de este período.

Por lo tanto la conciencia visual de un bebé debería aumentar claramente durante estos cuatro meses en general. Observe cómo reacciona su hijo cuando le enseña nuevas formas, colores y objetos. Si no manifiesta ningún interés por observar cosas nuevas, o si uno o ambos ojos se le van hacia dentro o hacia fuera, informe al pediatra.

Hitos relacionados con la visión hacia el final de este período

  • Desarrolla plenamente la visión del color.
  • Madura la visión a distancia.
  • Madura la habilidad para seguir con la mirada objetos en movimiento.

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