Bebe y niños

Volver a la sección Bebe y niños

Anuncios

Tos ferina (Pertusis)

La tos ferina (o pertusis) es muy poco frecuente hoy en día, ya que la vacuna contra la pertusis ha permitido inmunizar a muchos niños contra esta enfermedad. (La "P" de la vacuna DTP o DTPa, que se administra a todos los lactantes a partir de los dos meses, se refiere a la pertusis, mientras que la "D" se refiere a la difteria y la "T" al tétanos). Antes de que se desarrollara la vacuna, se presentaban varios cientos de miles de casos de tos ferina al año en los Estados Unidos. Ahora hay aproximadamente cuatro mil.

Esta enfermedad se denomina pertusis porque está provocada por la bacteria de este mismo nombre, que ataca las paredes internas de las vías respiratorias (los bronquios y los bronquiolos), produciendo una grave inflamación y estrechamiento de estas vías. El síntoma más llamativo es una tos muy fuerte. Si la enfermedad no se diagnostica a tiempo, la bacteria puede contagiar a las personas que conviven con el afectado a través de sus secreciones respiratorias.

En los infantes menores de un año es más probable que la tos ferina provoque problemas respiratorios graves e, incluso, que pueda llegar a poner en peligro la vida del niño. Al faltarle el aire, el bebé empezará a respirar más deprisa y más profundamente entre tos y tos. Al inspirar, (sobre todo si se trata de un lactante mayor), es posible que emita un sonido particular que recuerda a un gemido (gallo). La tos persistente diseminará las bacterias por el aire, y el bebé se convertirá en un foco de contagio.

La pertusis suele cursar con la sintomatología típica de un resfriado común durante una o dos semanas. Después la tos empeora y los niños y los bebés mayores pueden empezar a emitir los típicos gemidos de la tos ferina. Durante esta fase (que puede durar hasta dos semanas o más), es habitual que al niño le falte el aire y que la zona alrededor de la boca adquiera un tono morado. También es posible que llore, babee y vomite. Los lactantes que tienen tos ferina acaban muy débiles y agotados y suelen presentar complicaciones, como una mayor susceptibilidad a contraer otras infecciones, neumonía o convulsiones. La tos ferina puede ser letal para algunos lactantes, pero el curso habitual es que se empiecen a recuperar al cabo de entre dos y cuatro semanas. Es posible que la tos no desaparezca en varios meses y/o que vuelva a aparecer cuando, más adelante, el niño contraiga otras infecciones respiratorias.

Cuándo acudir al pediatra

La tos ferina empieza como un resfriado común. Puede considerar la posibilidad de que su hijo ha contraído la tos ferina si se dan las siguientes circunstancias:

  • El niño es un lactante al que todavía no se le ha puesto la vacuna contra la pertusis o ha estado en contacto con alguien que tiene la enfermedad o bien tos crónica.
  • La tos del niño cada vez es más fuerte y frecuente, o los labios y/o las puntas de los dedos se le ponen azulados o amoratados.
  • Después de los ataques de tos se queda completamente agotado; tiene poco apetito; vomita después de toser o se vé muy mal.

Tratamiento

Si el pediatra le diagnostica tos ferina a su hijo, es posible que recomiende hospitalizarlo. (Si el niño es mayor, es más probable que lo pueda tratar en casa). Dependiendo de la edad del niño y de la gravedad de la enfermedad, el tratamiento incluirá:

  • Administración de antibióticos (Si se administran durante la fase de tos activa, no acortará la duración de la enfermedad, pero contribuirá a que sea menos contagiosa).
  • Seguimiento detallado, a veces en la sala de cuidados intensivos.
  • Administración de oxígeno y de líquidos por vía intravenosa.

Prevención

La mejor forma de proteger a su hijo de la pertusis es poniéndole la vacuna correspondiente: la DTPa (preferiblemente) o la DTP, cuando tenga dos, cuatro y seis meses de edad, y las dosis de refuerzo entre los doce y los dieciocho meses y antes de que empiece a ir a la escuela. La nueva vacuna DTPa, recientemente aprobada y conocida como "acelular", tiene menos efectos secundarios que la DTP, incluyendo menos fiebre, menos irritabilidad y probablemente menor riego de lesión cerebral. Los riesgos asociados al hecho de que su hijo contraiga la pertusis superan con creces a los efectos secundarios adversos que pueden aparecer como reacción ante la DTPa o la DTP. Por lo tanto, la Academia Americana de Pediatría insta a los padres a que administren a sus hijos la vacuna contra la pertusis, al tiempo que estén pendientes de las reacciones que se pueden presentar (especificadas más abajo) y que conozcan las circunstancias en que no debe administrarse esta vacuna.

Las reacciones serias ante la DTP o la DTPa que deben poner en sobreaviso tanto a los padres como al pediatra para no volver a administrar la vacuna en el futuro son:

  • Reacciones alérgicas (urticaria o erupción pocos minutos después de la inyección, o shock anafiláctico).
  • Trastorno agudo grave del sistema nervioso central durante los primeros siete días posteriores a la inyección que no puede explicarse por otras causas.

Además, hay algunas reacciones adversas que pueden ocurrir a raíz de la administración de las vacunas DTP o DTPa que deben considerarse con precaución antes de administrar nuevas dosis. Puesto que no se ha demostrado que estas reacciones dejen secuelas permanentes, el pediatra y usted deberán sopesar cuidadosamente los beneficios de las futuras vacunaciones con el riesgo de volver a presentar tales reacciones. Las reacciones adversas que entran dentro de esta categoría incluyen:

  • Fiebre alta de 105° Farenheit (40.6° centígrados) o más.
  • Llanto persistente y continuo.
  • Un episodio de flacidez o palidez.
  • Llanto inusualmente agudo.
  • Convulsiones.

Aparte de esto, hay algunos niños a los que probablemente no se les debe administrar nunca el componente "P" de la vacuna: Cualquier niño que tenga un trastorno neurológico progresivo o un trastorno neurológico (es decir, un trastorno que afecta al sistema nervioso) que incrementa las probabilidades de desarrollar convulsiones.

Afortunadamente, la cantidad de niños que cumplen estos criterios es muy reducida. No cometa el error de dejar de vacunar a su hijo si es normal y está sano. Los beneficios que reporta la vacuna contra la pertusis superan con creces sus posibles riesgos. Conforme la DTPa, una forma menos reactiva pero igual de eficaz de la vacuna contra la pertusis, vaya sustituyendo gradualmente a la DTP, los riesgos de la vacunación se reducirán todavía más.

Anuncios
Bebe y niños

Volver a la sección Bebe y niños