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Sueño del bebé en el segundo y tercer mes

A los dos meses, su hijo estará más alerta y sociable y pasara más horas despierto durante el día. Esto le ayudará a estar un poco más cansado por las noches, cuando todo está oscuro y en silencio y no haya nadie para entretenerlo. Al mismo tiempo, la capacidad de su estómago habrá crecido, por lo que no necesitará alimentarse tan a menudo; por lo tanto, es posible que empiece a saltarse una toma nocturna y que duerma desde las 10 p.m. hasta que amanezca. A los tres meses, la mayoría de bebés (aunque no todos) duermen de forma ininterrumpida por la noche (entre siete y ocho horas sin despertarse).

Si su hijo no empieza a dormir toda la noche cuando tenga tres meses, probablemente deberá ayudarle manteniéndolo despierto en las horas de la tarde y el anochecer. Juegue activamente con él o deje que se una al resto de la familia en la cocina o la sala, para que no tenga la tentación de quedarse dormido antes de que sea la hora de acostarse. Aumente también la cantidad de leche (si le da el biberón) o la duración (si le da el pecho) de la última toma del día para que no se despierte demasiado pronto porque tiene hambre.

Incluso después de que su hijo tenga un patrón establecido de sueño bastante regular y razonable, pueden surgir problemas. Por ejemplo, es bastante habitual que a esta edad los bebés confundan el día con la noche y viceversa, de tal modo que duerman más por el día. Aunque este tipo de situaciones parecen ocurrir sin previo aviso, suelen tener un desarrollo de varios días. El bebé empieza durmiendo más de lo normal por el día, lo que le hace estar más despierto por la noche. Si lo alimentan y lo consuelan cuando se despierta por la noche, adoptará este nuevo ciclo de una forma bastante natural. Para evitar que se instaure este hábito o conseguir que desaparezca, induzca a su hijo a que se duerma lo más pronto posible cuando se despierte por la noche. No encienda la luz, no le hable ni juegue con él. Si necesita alimentarlo y/o cambiarlo, intente alterarlo lo menos posible. Así mismo, manténgalo despierto lo máximo posible durante el día y no lo acueste por la noche antes de las 10 o las 11 p.m. Recuerde que a esta edad los bebés deben dormir boca arriba. Si tiene paciencia y es consistente, el patrón de sueño de su hijo enseguida empezará a regularizarse.

Muchos bebés tienden a despertarse demasiado temprano por la mañana. A veces, este problema puede evitarse colocando cortinas en las ventanas para que no entre el sol; en caso de que el niño se despierte, es posible que, al cabo de unos minutos de intranquilidad, vuelva a dormirse. Si esto no funciona, puede intentar mantenerlo despierto una hora más por la noche. Lamentablemente, no todos los bebés son capaces de seguir durmiendo hasta tarde por las mañanas; muchos se despiertan automáticamente y están listos para empezar el nuevo día en cuanto amanece. Si éste es el patrón de su hijo, no tendrá más remedio que adaptar su propio horario al del bebé. Cuando crezca un poco más (entre los seis y los ocho meses), dejarle sus juguetes preferidos en la cuna podría mantenerlo ocupado mientras usted disfruta de unos cuantos minutos más de sueño.

A veces, usted puede creer que su hijo se ha despertado cuando, de hecho, está atravesando una fase de sueño ligero. Puede retorcerse, moverse agitadamente y hasta llorar, y, sin embargo, estar dormido. O puede estar despierto pero a punto de volver a quedarse dormido si se le deja solo. No cometa el error de intentar calmarlo en esos momentos; sólo conseguirá despertarlo más y retrasar el momento en que vuelva a coger el sueño. Si, en lugar de ello, permite que haga aspavientos y llore unos minutos, aprenderá a volverse a dormir sin tener que contar con su ayuda. Algunos bebés necesitan "quemar energía" llorando para coger el sueño o para despertarse. Tanto como quince a veinte minutos de llanto no le harán daño a su hijo. Lo único que debe hacer es asegurarse de que no llora porque tiene hambre, le duele algo o tiene los pañales mojados. Aunque le cueste mucho dejar llorar a su hijo por tan siquiera uno o dos minutos, si lo consigue, a largo plazo será mejor para ambos.

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