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Sueño del bebé de los cuatro a los siete meses

La mayoría de bebés de esta edad siguen necesitando por lo menos dos siestas al día, de una a tres horas de duración, una por la mañana y la otra por la tarde. Por lo general, es mejor dejar que duerman todo el tiempo que quieran, a menos que les cueste conciliar el sueño por la noche. Si esto se convierte en un problema, despiértelo antes de su siesta de la tarde.

Cuando su hijo tenga cuatro meses, sólo debería despertarse una vez por la noche para alimentarse, o bien dormir toda la noche seguida. "Toda la noche" puede significar de las 7 p.m. a las 7 a.m. o de las 10 p.m. a las 6 a.m., dependiendo del reloj interno de su hijo; pero a esta edad debería ser capaz de dormir por lo menos durante ocho horas seguidas sin despertarse para comer.

Puesto que a esta edad su hijo estará más vivaz y activo, es posible que le cueste conciliar el sueño al final del día. Seguir una rutina consistente a la hora de acostarlo puede ayudarle bastante. Ensaye qué es lo que funciona mejor son su hijo, teniendo en cuenta tanto las actividades del resto de la familia como el temperamento del bebé. Un baño caliente, un masaje, mecerlo, leerle un cuento, cantarle una canción, poner música suave o darle el pecho o el biberón le ayudarán a relajarse y lo prepararán para el descanso. Al final, acabará asociando estas actividades con el hecho de dormirse, lo que le ayudará a tranquilizarse y a relajarse.

En lugar de esperar a que su hijo se duerma durante el "ritual", métalo en la cuna y arrópelo cuando todavía esté despierto para que aprenda a dormirse solo. Acuéstelo suavemente, susúrrele buenas noches al oído y abandone la habitación. Si se pone a llorar, no vuelva a entrar a toda prisa. Es posible que se calme al cabo de unos minutos y consiga conciliar el sueño sin su ayuda.

¿Y si continua llorando después de que hayan pasado cinco minutos? Vuelva a su habitación y consuélelo durante un minuto aproximadamente, sin cogerlo en brazos, y vuelva a dejarlo solo. Trasmítale el mensaje de que lo quiere y que estará disponible en caso de que le necesite, pero no se quede en su habitación. Si sigue llorando, espere algo más de cinco minutos antes de volver a entrar en la habitación y repita la misma secuencia. Sea consistente y manténgase firme. Por muy duro que pueda resultarle, más duro será para su hijo si percibe en usted la más mínima duda. La verdadera recompensa vendrá cuando su hijo se despierte a media noche y sepa volver a dormirse solo.

Algunos bebés lloran cada noche, lo que hace a los padres pensar si el hecho de llorar tanto puede perjudicarles psicológicamente. Pero, si cronometran realmente el tiempo que se pasan sus hijos llorando, probablemente verían que no es tan largo como creían, sólo parecía eterno. Si los padres fueran más constantes y más firmes, la mayoría de los bebés llorarían mucho menos por las noches y acabarían durmiéndose solos después de quejarse un poco. Pero, incluso en el caso de que un bebé llore durante bastante tiempo seguido (veinte a treinta minutos), no existen pruebas de que esto le perjudique.

Si el llanto persiste durante más de viente minutos, es conveniente comprobar si hay algún problema (como que al bebé se le haya enganchado pelo en los dedos del pie). De todos modos, estas intervenciones deben ser cortas: no aproveche la ocasión para jugar un rato con su hijo. Lo importante es que usted sepa controlar sus sentimientos completamente naturales de frustración y, hasta de enfado, que mantenga la calma y sea consistente y afectivo cuando su hijo no logre conciliar el sueño.

Cuando su hijo se despierte a media noche, dele unos cuantos minutos para ver si puede conciliar el sueño solo. Si sigue llorando, háblele y consuélelo, pero no se le ocurra llevárselo a su habitación. Así mismo, a menos que tenga motivos para pensar que pueda tener hambre (por ejemplo, si se durmió antes de lo habitual o se saltó alguna toma), no lo alimente. Por muy tentador que le parezca intentar tranquilizarlo con comida o metiéndolo en su cama, enseguida empezará a esperar este tipo de respuestas en cuanto se despierte por la noche, y no volverá a dormirse a menos que las obtenga.

Cuando un bebé se despierta más de una vez por la noche, es posible que haya algo que no le deja dormir. Si su hijo sigue durmiendo con usted en la habitación después de cumplir seis meses, ha llegado el momento de sacarlo de ahí; es posible que se despierte porque le oye a usted o porque percibe su presencia. Si todavía duerme en el moisés, probablemente se le habrá quedado pequeño; a esta edad, un bebé necesita espacio para estirarse y moverse libremente mientras duerme y debería tener una cuna grande dotada de protectores. Otra de las posibles causas del llanto es que su habitación esté demasiado oscura. Los bebés necesitan dormir con un poco de luz para que, cuando se despierten, puedan comprobar que están en un entorno conocido. Una simple lamparita de noche puede solucionar este problema.

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