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Soplo cardíaco (niños)

Técnicamente, un soplo cardíaco es simplemente un sonido que se oye entre los dos latidos del corazón. Normalmente, cuando el médico ausculta a un niño, oye algo parecido a lob-dob, lob-dob, lob-dob. La mayoría de las veces, el período entre el lob y el dob y el dob y el lob es silencioso. Si se produce algún sonido durante este período, se dice que el niño tiene un soplo. Aunque la palabra es poco tranquilizadora, los soplos son extremadamente comunes, y a veces normales.

Los soplos que se detectan durante la edad preescolar y escolar casi siempre acaban siendo inofensivos. No necesitan ningún tipo de tratamiento y el sonido acaba desapareciendo. Estos niños tienen soplos "normales", también denominados "funcionales" o "inocentes", provocados simplemente por el flujo de la sangre a través del corazón.

Si su hijo tiene este tipo de soplo, probablemente se lo detectarán cuando tenga entre uno y cinco años de edad en alguna de las revisiones médicas rutinarias. El médico escuchará atentamente para determinar si se trata de un soplo "normal" o de uno que puede indicar la existencia de algún problema. Por lo común con tan sólo escuchar atentamente cómo suena y determinar su ubicación en el pecho o en la espalda, es posible saber de qué tipo de soplo se trata. Si el pediatra tiene alguna duda, consultará a un cardiólogo pediátrico para estar seguro, pero generalmente no hace falta hacer pruebas adicionales.

En raras ocasiones, el sonido que oirá el pediatra le sugerirá que se trata de algo más que el ruido que hace la sangre al fluir normalmente a través del corazón. Si sospecha que el sonido puede reflejar alguna anomalía cardíaca, referirá el caso a un cardiólogo pediátrico que le hará al niño pruebas específicas que permitan emitir un diagnóstico preciso.

Los soplos cardíacos que se oyen durante los primeros seis meses de vida no suelen ser funcionales o inocentes, por lo que deben ser examinados por un especialista. Éste observará los cambios de coloración que se produzcan en la piel del bebé y las dificultades al respirar o comer que pueda tener. Es posible que le haga varias pruebas complementarias, como radiografías de tórax, un ECG y un ecocardiograma. El ecocardiograma utiliza las ondas sonoras para crear una imagen del interior del corazón. Si todas las pruebas dan resultados normales, entonces se concluirá que el bebé posiblemente tiene un soplo funcional, pero es probable que tanto el cardiólogo como el pedíatra, quieran examinar regularmente al bebé para estar completamente seguros.

Tratamiento

Los soplos funcionales no requieren ningún tratamiento ni son motivo para excluir al niño de los deportes o de cualquier otra actividad física. Las únicas personas que necesitan saber que el niño tiene este soplo son los padres, el niño y el médico de cabecera (así como cualquier médico que lo trate en un servicio de urgencias o en otra circunstancia). No hace falta que lo informe en la escuela, pues alguien podría malinterpretar sus palabras, creer que el niño tiene algún problema cardíaco, e intentar excluirlo de las actividades físicas. Por el mismo motivo, cuando llene un formulario sobre el estado de salud de su hijo, sea para la escuela o algún campamento, si el niño tiene un soplo funcional, escriba "normal" en la parte referida al corazón. Si hay un punto específico en el que se pregunta por posibles soplos, escriba también "normal".

Los soplos cardíacos funcionales suelen desaparecer durante la adolescencia. No sabemos por qué desaparecen, como tampoco sabemos porque aparecen en un principio. Entre tanto, no se preocupe por el hecho de que se oiga menos en una visita y se vuelva a oír con fuerza en la siguiente. Esto puede significar simplemente que el ritmo al que latía el corazón de su hijo en ambas visitas era ligeramente distinto. Lo más probable es que el soplo acabe desapareciendo.

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