Bebe y niños

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Seguridad del niño en la casa

De habitación en habitación

Su estilo de vida y la distribución de su casa determinarán qué habitaciones deben estar "a prueba de niños". Examine cada habitación en la que pueda entrar su hijo o hija (en la mayoría de las familias suele ser toda la casa). Puede ser tentador excluir el comedor formal o la sala de estar porque permanece cerrada cuando no se utiliza. Pero no olvide que las habitaciones prohibidas serán las que su hijo más querrá explorar en cuanto crezca lo suficiente. Cualquier área de la casa que no esté a "prueba de niños" exigirá mayor vigilancia por su parte, incluso si suele estar cerrada o clausurada.

Por lo menos, la habitación de su hijo debe ser un lugar lo más seguro posible.

La habitación del bebé

Cunas. La mayor parte del tiempo que su hijo o hija pase en la cuna estará desatendido. Por ello, debe ser un entorno lo más seguro posible. Las caídas son la causa más habitual de lesiones, a pesar de que son las más fáciles de prevenir. Existen más probabilidades de que un niño se caiga de la cuna cuando el colchón se coloca demasiado alto o cuando la barandilla lateral se deja bajada.

Si usted utiliza una cuna nueva o fabricada a partir de 1990, ésta debe satisfacer los actuales requisitos de seguridad. Si tiene pensado utilizar una cuna de segunda mano, compruebe si cumple los criterios que figuran a continuación.

  • La máxima separación entre los barrotes de la cuna debe ser de 2 3/8 pulgadas, para que la cabeza del bebé no quede atrapada entre los barrotes.
  • No debe haber ningún hueco en la cabecera ni en los pies de la cuna, de tal modo que el bebé no pueda meter la cabeza.
  • Si la cuna tiene salientes puntiagudos en las esquinas, desatorníllelos o córtelos. Si la ropa del bebé se enganchara en los salientes, podría estrangularse.
  • Todos los tornillos, tuercas y cerrojos de la cuna deben estar bien ajustados para evitar que la cuna quede floja. En caso contrario, la actividad del bebé podría hacer que la cuna se desplome, quedando éste atrapado en su interior, con la posibilidad de sufrir asfixia.
  • Cuando monte la cuna, inspecciónela bien y después revísela semanalmente, a fin de detectar posibles roturas, piezas que falten, juntas abiertas, o bordes cortantes. No utilice ninguna cuna a la que le falte o tenga rota alguna pieza. No intente reponer esas piezas con otras que no correspondan a ese modelo. En lugar de ello, solicite los repuestos pertinentes al fabricante.

Muchas cunas antiguas se pintaron con productos que llevaban plomo. Si un bebé chupa o mordisquea la barandilla de una cuna pintada con este tipo de productos (algo bastante habitual), podría intoxicarse. Como medida de precaución, lije la pintura vieja y vuelva a pintar la cuna utilizando esmalte de alta calidad. Deje que la cuna se seque en una habitación bien ventilada. A continuación, coloque una franja de plástico (de venta en la mayoría de las tiendas de artículos para bebés) sobre la parte superior de las barandillas laterales.

Puede evitar otros peligros relacionados con la cuna siguiendo las siguientes indicaciones:

  1. Si compra un colchón nuevo, quítele los envoltorios de plástico, pues el bebé podría asfixiarse con éstos. Si le pone al colchón un forro grueso de plástico, asegúrese de que se ajusta bien. Los forros con cremallera son los más recomendables.
  2. En cuanto su bebé aprenda a sentarse, baje el colchón de la cuna para que no pueda caerse al apoyarse o asomarse por la barandilla o al intentar impulsarse hacia fuera. Cuando aprenda a ponerse de pie, coloque el colchón en la posición más baja posible. La mayoría de las caídas de la cuna tienen lugar cuando los bebés intentan saltar fuera de ella; por lo tanto, su hijo tendrá que pasar a dormir a otra cama cuando mida 35 pulgadas o la altura de la barandilla de la cuna sea inferior a tres cuartos de la altura del niño.
  3. Cuando la barandilla lateral de la cuna esté completamente bajada, debe quedar, como mínimo, 4 pulgadas por encima del colchón, incluso si éste está colocado en la posición más alta. Asegúrese de que el soporte que mantiene la barandilla subida está bien fijo para que el niño no pueda bajarlo de forma accidental. Cuando su hijo esté en la cuna, tenga siempre la barandilla subida.
  4. El colchón debe ajustarse bien a la cuna para que el bebé no pueda caerse en el hueco que queda entre el colchón y el lateral de la misma. Si usted puede introducir más de dos dedos entre el colchón y los laterales de la cuna, cambie el colchón por otro que se ajuste mejor.
  5. Revise la cuna periódicamente para asegurarse de que no haya bordes cortantes o abrasivos en las partes metálicas, ni roturas o astillas en las de madera. Si ve marcas de dientes en la barandilla, cubra la madera con una franja plástico (de venta en la mayoría de las tiendas de artículos para bebés).
  6. Mientras su hijo sea un infante, rodee el interior de la cuna con protectores. Asegúrese de que estén bien atados, con un mínimo de 6 cordeles o correas, para que no se caigan. Para evitar posibles estrangulamientos, no utilice cordeles de más de seis pulgadas de longitud.
  7. En cuanto su hijo aprenda a ponerse de pie, retire los protectores, así como todos los juguetes, cojines o peluches que sean lo suficientemente grandes como para que el bebé los pueda utilizar como escalones para saltar fuera de la cuna.
  8. Si cuelga un móvil encima de la cuna del bebé, asegúrese de que queda bien fijo. Cuélguelo suficientemente alto para que su hijo no pueda estirar de él y retírelo de la cuna cuando el niño empiece a ponerse a gatas o a sentarse o bien cumpla cinco meses, lo que ocurra antes.
  9. Los gimnasios deben retirarse de la cuna en cuanto el niño aprenda a ponerse a gatas. Aunque estos gimnasios están diseñados para fomentar la capacidad de coger y estirar, los bebés pueden enredarse al caer encima de ellos.
  10. Para prevenir caídas más graves, no coloque la cuna —ni cualquier otra cama infantil— al lado de una ventana.

Literas. Aunque a los niños les encantan, las literas implican ciertos riesgos: el niño que ocupa la litera superior puede caerse, y el que ocupa la inferior puede sufrir lesiones si la litera superior se desploma. Las literas pueden estar diseñadas o montadas incorrectamente, provocando desajustes estructurales peligrosos. O, si el colchón no se ajusta lo suficientemente bien, el niño podría quedar atrapado. Si, a pesar de esta advertencia decide utilizar literas, tome las siguientes precauciones:

  1. Coloque las literas en una esquina de la habitación, para que quede contra dos paredes. Así conseguirá una mayor sujeción y bloqueará dos de los cuatro lados por donde podrían producirse las caídas.
  2. No permita que un niño menor de seis años duerma en la litera de arriba. No tendrá la coordinación necesaria para subir y bajar con seguridad o evitar caerse.
  3. El colchón de la litera debe ajustarse bien a la cama para que el niño no se pueda caer en el hueco que queda entre aquél y el armazón de la litera, pudiendo quedar atrapado y/o sufrir asfixia.
  4. Coloque una escalerita para ascender a la litera superior. Por las noches, deje encendida una lamparita que ilumine la escalera.
  5. Coloque una baranda de seguridad en la litera superior. La separación entre la barandilla y la baranda de seguridad no debe ser de más de 3 1/2 pulgadas. Asegúrese de que el niño que ocupa la litera superior no se puede caer en ese hueco cuando el colchón está comprimido por el peso de su cuerpo. Si metiera la cabeza debajo de la baranda de seguridad, podría asfixiarse o estrangularse. Es posible que necesite utilizar un colchón más grueso para evitar esto.
  6. Compruebe el estado de los soportes que aguantan el colchón de la litera superior. Las barras o listones deben ir directamente debajo del colchón y estar bien sujetos por ambos extremos. Un colchón que se apoye solamente en el armazón de la litera o en unos soportes flojos podría desplomarse sobre la litera inferior.
  7. Si usted convierte las literas en dos camas individuales, compruebe que no queda suelto ningún clavo, clavija, tornillo o similares.
  8. Para evitar posibles caídas o desplomes, no permita que los niños salten, o se revuelquen encima de ninguna de las literas.

Cambiadores. Aunque los cambiadores facilitan el proceso de vestir al bebé y cambiarle de pañales, las caídas desde una superficie tan alta pueden provocar lesiones muy graves. No confíe sólo en su capacidad para vigilar al bebé; tenga también en cuenta las siguientes recomendaciones.

  1. Elija un cambiador estable que tenga una baranda de 2 pulgadas de alto rodeando los cuatro costados.
  2. La superficie del cambiador debe ser ligeramente cóncava, de tal modo que la parte central sea ligeramente más baja que el resto.
  3. No confíe la seguridad de su hijo sólo a una correa de seguridad. No deje nunca a un niño solo en un cambiador, ni siquiera por un momento aunque esté sujeto por una correa de seguridad.
  4. Compruebe que tiene a mano los talcos y todo lo necesario para cambiarle el pañal al bebé para que así no tenga que dejarlo solo mientras va a buscar algo. Nunca le permita jugar con el envase de talco mientras lo cambia. Si se llegara a abrir, podría inhalar partículas de polvo, lo que podría ser nocivo para sus pulmones.
  5. Si utiliza pañales desechables, guárdelos lejos del alcance del niño. Cuando le ponga el pañal, cúbralo con alguna pieza de ropa. Si un pañal se rasga, existe el riesgo de que el bebé se trague un trozo de plástico y se asfixie.

La cocina

La cocina es una habitación tan peligrosa para los niños pequeños, que algunos expertos recomiendan que no se les deje entrar allí. Es un norma difícil de hacer respetar, ya que los padres suelen pasar bastante tiempo allí y a la mayoría de niños pequeños no les gusta perderse de nada. Probablemente lo más realista sea eliminar los principales peligros tomando las siguientes precauciones.

  1. Guarde los detergentes, la lejía, la cera de muebles, el jabón para vajilla y otros productos peligrosos en un armario alto y fuera de vista. Si tiene que guardar algunos productos de limpieza en el armario que hay debajo del fregadero, coloque un cierre "a prueba de niños" que se quede trabado automáticamente al cerrar la puerta del armario (la mayoría de ferreterías y grandes tiendas disponen de este tipo de cierres). Nunca transfiera sustancias tóxicas a recipientes cuyo aspecto sugiera que contienen algún producto comestible.
  2. Guarde los cuchillos, tijeras y otros utensilios puntiagudos separados de los útiles de cocina "inofensivos" y dentro de un cajón cerrado con pestillo. Guarde los aparatos que contengan partes o piezas cortantes, como el procesador de alimentos, fuera del alcance del niño o en un armario cerrado con llave.
  3. Desenchufe los electrodomésticos cuando no se estén utilizando para que su hijo no pueda ponerlos en marcha. No deje cables eléctricos al alcance de su hijo, pues podría estirar de ellos y tirarse encima algún aparato pesado.
  4. Cuando cocine, gire siempre los mangos de las ollas hacia adentro, para que su hijo no pueda cogerlos ni halarlos. Si tiene que desplazarse llevando algún líquido caliente —una taza de café, una olla llena de sopa— compruebe dónde está su hijo para evitar chocar con él.
  5. Si tiene un horno de gas, coloque los mandos en la posición de apagado y, si son fáciles de sacar, quítelos mientras no se utilice el horno, para que su hijo no pueda "encenderlo". Si los mandos no son fáciles de sacar, haga lo posible para que su hijo no tenga acceso al horno.
  6. Guarde los fósforos en un lugar fuera del alcance y de la vista de los niños.
  7. No caliente los biberones en el microondas. Los microondas calientan de forma irregular y, por lo tanto, es posible que se formen burbujas de leche lo suficientemente calientes como para quemar la boca de un bebé. Además, se han descrito casos de explosión de biberones inmediatamente después de sacarlos del microondas por sobrecalentamiento.
  8. Tenga un extintor de incendios en la cocina. (Si su casa tiene varios pisos, coloque un extintor en un lugar visible de cada piso).

El baño

La mejor manera de evitar percances en el baño es convertirlo en una habitación completamente vedada a su hijo o hija, a no ser que vaya acompañado de un adulto. Esto puede implicar tener que colocar un pestillo en la puerta a la altura de los adultos para que el niño no pueda entrar solo. Asegúrese también de que cualquier pestillo o cerrojo que haya en la puerta del baño puede abrirse desde fuera, por si su hijo se quedara encerrado accidentalmente.

Las siguientes recomendaciones le permitirán evitar percances cuando su hijo utilice el baño:

  1. Los niños se pueden ahogar en tan solo unas cuantas pulgadas de agua, por lo tanto, no deje nunca a un niño pequeño solo en la tina, ni siquiera por un momento. Si no es capaz de ignorar el timbre o el teléfono, envuelva a su hijo en una toalla y lléveselo con usted mientras contesta al teléfono o abre la puerta. Las sillitas para el baño y los aros fijadores son utensilios diseñados para ayudar a estabilizar al niño durante el baño, pero no sirven para prevenir posibles ahogamientos.
  2. Coloque franjas antideslizantes en el fondo de la tina y un forro acolchado sobre el grifo para que el niño no se lastime al golpearse la cabeza contra él.
  3. Acostúmbrese a bajar la tapa del inodoro. Un niño curioso que quiera jugar con el agua podría perder el equilibrio y caerse dentro.
  4. Para evitar posibles quemaduras gradúe el calentador de su casa a menos de 120° fahrenheit (49° centígrados). Cuando su hijo ya pueda abrir los grifos por su cuenta, enséñele a abrir siempre primero el grifo del agua fría.
  5. Guarde todas las medicinas en recipientes cerrados con tapas de seguridad. Recuerde, de todos modos, que estas tapas no son irrompibles. Por lo tanto, guarde todas las medicinas y cosméticos en un armario cerrado con llave. No guarde la pasta de dientes, el jabón, el champú, y otros productos de uso habitual en el mismo armario con las medicinas. En cambio, guárdelos en un armario alto equipado con pestillas de seguridad.
  6. Si usted utiliza algún aparato eléctrico en el baño, como un secador de pelo o una maquinilla de afeitar, no se olvide de desenchufarlo cuando deje de utilizarlo. Sería aún mejor utilizarlos en una habitación en la que no puedan entrar en contacto con el agua. El electricista puede instalarle interruptores especiales para el baño (con circuito de toma de tierra), que reducen la probabilidad de electrocución cuando un aparato se cae en un lavamanos o en una tina llena de agua.

Garajes y sotanos

Los garajes y sótanos son lugares donde se suelen guardar herramientas y productos químicos potencialmente letales. Es recomendable que estos recintos estén cerrados con llave para impedir siempre su acceso a niños. Para reducir al mínimo los riesgos en aquellas ocasiones en que los niños entran a estos recintos, se recomienda:

  1. Guardar las pinturas, barnices, disolventes, pesticidas y abonos en un armario cerrado con llave. Asegúrese de que estos productos se guardan en sus recipientes originales correctamente etiquetados.
  2. Guarde las herramientas en un lugar fuera del alcance de los niños. No olvide desenchufar los aparatos eléctricos después de usarlos.
  3. No permita que su hijo juegue cerca de la puerta del garaje o su entrada ni por donde transitan autos.
  4. Si la puerta de su garaje es de cierre automático, compruebe que su hijo no está cerca antes de abrirla o cerrarla. Mantenga el mando fuera del alcance y de la vista de los niños. Asegúrese de que el mecanismo automático que hace devolver la puerta funciona correctamente.
  5. Si, por algún motivo, usted requiere conservar una nevera o un congelador viejo, quítele la puerta para que su hijo no se quede encerrado en caso de que se meta dentro.

Todas las habitaciones

Hay algunas normas de seguridad y de prevención que son aplicables a todas las habitaciones de la casa. Las siguientes recomendaciones para evitar los peligros domésticos más habituales protegerán, no sólo a los niños pequeños, sino a toda la familia.

  1. Instale detectores de humo por toda la casa, revíselos mensualmente para asegurarse de que funcionan bien y cambíeles las pilas una vez al año. Diseñe un plan de desalojo de la casa y practíquelo con su familia para que, en caso de incendio, todos sepan cómo actuar.
  2. Coloque clavijas de seguridad en todos los enchufes que no se utilicen para impedir que su hijo meta los dedos o algún juguete dentro de los agujeros. Si no hay forma de mantenerlo alejado de los enchufes, cubra todos los enchufes que no se utilicen con tapas de plástico y asegure bien las clavijas de seguridad de los enchufes en uso.
  3. Para evitar resbalones, alfombre las escaleras siempre que sea posible y compruebe que la alfombra está bien sujeta y los bordes no queden sueltos. Cuando su hijo esté aprendiendo a gatear y caminar, coloque rejas de seguridad en la parte superior e inferior de las escaleras. Evite las rejas plegables tipo acordeón, ya que un niño puede engancharse un brazo o el cuello entre los pliegues.
  4. Hay algunas plantas de interior que pueden ser perjudiciales para la salud. En el servicio de información toxicológica más cercano puede solicitar un listado o una descripción de las plantas que debe evitar.
  5. Inspeccione constantemente el suelo en busca de objetos pequeños que un niño podría tragarse fácilmente, como monedas, botones, cuentas, alfileres y clavos. Esto será particularmente importante si alguna persona de la familia tiene una afición que implica manipular objetos pequeños.
  6. Si su casa tiene parquet o suelo de madera, no permita que su hijo corra en calcetines. Los calcetines hacen que los suelos resbaladizos sean aún más peligrosos.
  7. Tense y fije bien los cordones de las persianas y cortinas a una base o soporte, o átelos a una escuadra colgada de la pared para que estén fuera del alcance de los niños. Si los deja demasiado flojos, su hijo podría estrangularse con ellos.
  8. Tenga cuidado con las puertas de las habitaciones. Las puertas de cristal son particularmente peligrosas, puesto que es muy fácil chocar con ellas; por lo tanto, téngalas siempre abiertas, fijándolas con algún seguro, si es posible. La puertas de vaivén pueden tumbar a un niño pequeño y las que se plegan son muy propicias para pillar dedos. Por lo tanto, si en su casa tiene alguna puerta de este tipo, considere la posibilidad de quitarla o cambiarla por otra hasta que su hijo tenga la edad para entender cómo funciona.
  9. Asegúrese de que los muebles de su casa no tienen bordes cortantes ni esquinas puntiagudas con los que su hijo se pueda hacer daño si se cae encima de ellos (las mesas bajas son especialmente peligrosas). Si es posible, aleje estos muebles de las zonas de mayor uso, sobre todo cuando su hijo esté aprendiendo a caminar. Puede también comprar protectores especiales para esquinas y bordes de muebles.
  10. Compruebe la estabilidad de los accesorios altos, como lámparas de pie y estanterías. Si parecen inestables, fíjelos mejor a la pared o colóquelos detrás de otros muebles, para que su hijo no los pueda volcar.
  11. Si es posible, abra siempre las ventanas por la parte de arriba. Si no tiene más remedio que hacerlo desde abajo, coloque barras o mallas que sólo pueda abrir un adulto o un niño mayor. Nunca coloque junto a una ventana sillas, sofás, mesas bajas o cualquier otro objeto al que un niño se pueda subir.
  12. Nunca deje bolsas de plástico por el suelo ni guarde la ropa o los juguetes del niño en este tipo de bolsas. Las bolsas de la tintorería son particularmente peligrosas. Hágales un nudo antes de tirarlas para que su hijo no pueda meterse dentro o ponérselas en la cabeza.
  13. Piense en los peligros potenciales que puede implicar para su hijo todo lo que usted tira al bote de la basura. Cualquier bote que contenga objetos peligrosos —como cuchillas de afeitar usadas, pilas o comida pasada— deberá tener una tapa de seguridad "a prueba de niños".
  14. Para evitar posibles quemaduras, revise todas las fuentes de calor de la casa. Las chimeneas, los hornos de leña y las estufas de gas o petróleo deben aislarse con una malla para impedir que los niños los toquen. Compruebe lo calientes que pueden llegar a ponerse los calentadores eléctricos, los radiadores y hasta las rendijas de la calefacción mientras estén funcionando. Quizás también convenga colocarlos en lugares que estén fuera del alcance de su hijo.
  15. Si usted tiene un arma de fuego en casa (algo que se debe evitar en lo posible), guárdela descargada y bajo llave. Guarde, también bajo llave, las municiones en un lugar distinto.
  16. El alcohol puede ser muy tóxico para un niño pequeño. Guarde todas las bebidas alcohólicas en un armario cerrado con llave y recuerde vaciar de inmediato los vasos que han quedado a medio beber.

Nuestra posición

La Academia Americana de Pediatría está completamente a favor de las leyes que respaldan el control de armas. Consideramos que las pistolas, revólveres, escopetas de aire comprimido y armas de fuego que se utilizan para atacar, deben ser prohibidas.

Hasta que se prohiba la tenencia de pistolas, recomendamos regular la venta de municiones, poner restricciones a los dueños de armas y reducir el número de licencias. No debería haber armas de fuego en ningún lugar frecuentado por niños.

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