Bebe y niños

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Salir de casa con el bebe en el primer mes

El aire fresco y cambiar de ambiente es algo que necesita tanto usted como su hijo, incluso durante el primer mes. Por lo tanto, sáquelo de paseo cuando haga buen tiempo. Sin embargo, tenga mucho cuidado en vestirlo adecuadamente para estas salidas. Su control interno de la temperatura no madurará completamente hasta el final del primer año. Por este motivo, a su hijo le cuesta mucho regular su temperatura corporal cuando se le expone al calor o al frío excesivos. La ropa que le ponga ha de cumplir parte de esta función, conservando el calor cuando haga frío y dejándolo escapar cuando haga calor. Por norma general, su hijo debería llevar una capa de ropa más que usted.

Durante los primeros seis meses de vida, la piel de un bebé también es extremadamente sensible y, por lo tanto, muy susceptible de sufrir quemaduras solares. Por ello, procure mantener a su hijo lo más alejado posible de la luz del sol, tanto directa como reflejada (por el agua, la arena o el cemento, por ejemplo). Si tiene que sacarlo cuando hace sol, vístalo con ropa ligera y de colores claros, y póngale un gorrito para protegerle la cara de los rayos del sol. Si va a estar acostado o sentado en algún sitio durante cierto tiempo, asegúrese de que está a la sombra y vaya modificando su posición a medida que se vaya moviendo el sol. En las infantes menores de 6 meses no se recomienda el uso de bloqueadores solares.

Otra recomendación importante para los meses de más calor: no deje el equipo del bebé (asiento protector, coche, etc.) al sol durante mucho tiempo seguido. Las partes metálicas y de plástico se pueden calentar hasta el punto de poder quemar la piel de un bebé. Compruebe a la temperatura de estas superficies antes de permitir que toquen el cuerpo de su hijo.

Si llueve mucho o hace mucho frío, evite sacar a su hijo de casa. Si no tiene más remedio que salir con él, abrigúelo con un suéter caliente, o métalo en una bolsa de manta y utilice una gorra caliente para taparle la cabeza y las orejas. Cuando esté fuera, puede protegerle la cara del frío con una cobija.

Para comprobar si está suficientemente abrigado, tóquele las manos, los pies y la piel del pecho. Sus manos y pies deberían estar un poco menos calientes que el resto del cuerpo pero no frías y su pecho debería estar caliente. Si sus manos, pies y pecho están fríos, llévelo a una habitación caliente, destápelo y déle algo caliente de tomar, o cójalo y apriételo contra su cuerpo para que vaya entrando en calor. Hasta que no recupere la temperatura corporal normal, las capas extra de ropa sólo conseguirán retener el frío. Por lo tanto, utilice los demás métodos para calentarlo antes de abrigarlo más.

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