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Roséola infantil (exantema súbito)

Su bebé de diez meses no parece estar muy enfermo, pero, de repente, le sube la fiebre hasta alcanzar entre 102° Farenheit (38.9°centígrados) y 105° Farenheit (40.5° centígrados). La fiebre alta le dura entre tres y siete días y, durante los cuales, tiene menos apetito, diarrea leve, un poco de tos, nariz mocosa, y parece más irritable y adormilado que de costumbre. Así mismo, tiene los párpados superiores ligeramente hinchados o caídos. Al final, después de que le haya bajado la fiebre, le sale por el tronco una erupción rosada, elevada. "¡Oh, no!" se dice; "¡Tiene el sarampión!". Pero la erupción se extiende sólo por la parte superior de los brazos y el cuello y desaparece al cabo de veinticuatro horas. ¿Cuál es el diagnóstico? Lo más probable es que se trate de una enfermedad denominada roséola, una condición viral contagiosa. Es más frecuente en niños de menos de dos años. Su período de incubación es de entre siete y catorce días. La pista más significativa para el diagnóstico es que la erupción aparece después de que baja la fiebre.

Tratamiento

Siempre que a su hijo le suba la fiebre hasta 102° Farenheit (38.9° centígrados) o más, llame al pediatra, aún cuando no presente ningún otro síntoma de enfermedad. Si el médico sospecha que la fiebre se debe a la roséola, le sugerirá formas de controlar la fiebre y le pedirá que le vuelva a llamar, en el caso de que el niño empeore o si la fiebre alta le dura más de tres o cuatro días. Si el niño parece estar muy enfermo, el médico le mandará un contaje de sangre, análisis de orina y otras pruebas.

Puesto que la mayoría de las enfermedades que cursan con fiebre son contagiosas, lo mejor es que mantenga a su hijo alejado de otros niños, por lo menos hasta que el pediatra le indique que ya no hay peligro de contagio. Si el pediatra le diagnostica roséola, no permita que juegue con otros niños hasta que desaparezca la erupción.

Mientras persista la fiebre, vista a su hijo con ropas frescas y déle acetaminofén a la dosis apropiada para su edad y su peso. Si le sube la fiebre a más de 104° Farenheit (40° centígrados), probablemente los baños de esponja con agua fresca le ayudarán a sentirse mejor. No se preocupe si su hijo pierde apetito y anímelo a beber mucho líquido. En cuanto desaparezca la erupción, podrá reemprender todas sus actividades con normalidad.

Aunque esta enfermedad pocas veces es seria, conviene saber que, al principio, cuando la fiebre empieza a subir muy deprisa, existe la posibilidad de que aparezcan convulsiones. Las convulsiones pueden aparecer aunque usted haga lo adecuado para controlar la fiebre. Por este motivo, y aunque las convulsiones que provoca la roséola suelen ser de poca importancia y escasa duración, es importante que usted sepa cómo debe actuar en caso de que aparezcan.

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