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Resucitación cardiopulmonar y respiración boca a boca en niños

Leer sobre la resucitación cardiopulmonar no es suficiente para aprender la técnica. La Academia recomienda fuertemente a todos los padres o cualquier persona responsable del cuidado de uno o varios niños que asistan a un curso básico sobre resucitación cardiopulmonar y primeros auxilios en caso de atragantamiento. Si usted tiene piscina o vive cerca del agua, es imprescindible que obtenga esta preparación. Póngase en contacto con la sede local de la Cruz Roja para saber dónde y cuándo se imparten cursos autorizados de primeros auxilios.

La resucitación cardiopulmonar puede salvar la vida de su hijo si su corazón deja de latir o él deja de respirar por cualquier motivo: choques, ahogamientos, envenenamiento, atragantamientos, inhalación de gases, asfixia, infecciones de las vías respiratorias o sospecha de Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL). El procedimiento tiene mayor probabilidad de éxito si se interviene tan pronto como el corazón deje de funcionar o el niño deje de respirar. Las siguientes señales de alarma le pueden alertar de que probablemente es necesario realizar este tipo de intervención:

  • El niño no responde y no parece respirar eficazmente.
  • Dificultad extrema para respirar (como si un cuerpo extraño estuviera bloqueando el paso del aire).
  • Labios o piel morados junto con dificultad marcada al respirar.
  • Respiración rápida, entrecortada y forzada (haciendo ruido o contrayendo los músculos que hay entre las costillas al respirar).
  • Respiración sibilante severa.
  • Babea o le cuesta mucho tragar, y respira con dificultad.
  • Palidez extrema.

Si su hijo presenta cualquiera de estos síntomas y hay alguna otra persona presente, pídale que llame al servicio de emergencias médicas mientras usted inicia los pasos que se explican a continuación. Si está solo, siga estos pasos inmediatamente después de gritar o pedir ayuda.

Primer paso. Evalúe rápidamente el estado de su hijo.

¿Está inconsciente? Agítelo, debe golpecitos o grítele como si intentara despertarlo. Asuma que está inconsciente si no reacciona después de intentarlo tres veces.

¿Está respirando? Coloque la oreja directamente sobre la boca del niño y escuche atentamente. Si está respirando con dificultad, llévelo inmediatamente a un servicio de emergencia mientras va comprobando que sigue respirando. Si no oye nada, observe si el pecho del niño sube y baja.

Segundo paso. Si su hijo no respira, colóquelo boca arriba sobre una superficie estable y plana.

Si sospecha que se ha lesionado el cuello o la columna vertebral (lo que es posible si ha sufrido una caída o un choque), muévalo con cuidado para que no se le doble el cuello. Si se encuentra al niño boca abajo, sosténgale el cuello para que no se le doble al darle la vuelta.

Tercer Paso. Despeje las vías respiratorias levantando suavemente la barbilla del niño.

Tenga cuidado con tirar demasiado la cabeza hacia atrás, pues, al hacerlo, podría bloquear el paso del aire en un infante o un niño pequeño. Para evitar que la lengua bloquee la parte posterior de la garganta, levante suavemente la barbilla con una mano mientras aprieta suavemente sobre la frente con la otra mano. Una buena forma de despejar las vías respiratorias es levantar la barbilla empujando hacia arriba sobre el ángulo que forma la mandíbula. En algunos casos, esto será suficiente para que el niño vuelva a respirar por sí sólo. Si no es así, mírele dentro de la garganta para ver si hay algún objeto extraño o algún trozo de comida bloqueando el paso del aire.

Cuarto Paso. Si su hijo sigue sin respirar y no parece haber ningún objeto bloqueándole el paso de aire dele respiración boca a boca.

  1. Inspire profundamente.
  2. Si se trata de un bebé, coloque su boca sobre la nariz y la boca del bebé, procurando que haya un acoplamiento lo más firme posible. Si el niño es mayor, apriétele los orificios nasales y coloque su boca completa sobre la del niño.
  3. Inicie el proceso con dos ventilaciones de salvamento, insuflándole al niño suficiente cantidad de aire como para que se levante un poco el pecho. Entonces haga una pausa, retirando su boca de la del niño para que el aire pueda salir, y vuelva a insuflarle aire. Si se trata de un bebé, tenga cuidado en no soplar demasiado fuerte, pues podría ser peligroso. Si le parece que no entra nada de aire en el pecho del niño, probablemente el paso del aire sigue bloqueado, por lo que tendrá que repetir el tercer paso.
  4. Si el pecho del niño se infla cuando usted le insufla aire por la boca, siga haciéndolo a un ritmo de aproximadamente una ventilación cada tres segundos (veinte por minuto), hasta que empiece a respirar por sí solo.
  5. Es fácil que un niño que deje de respirar vomite, lo que complica el proceso de resucitación. Si no hay sospechas de una lesión en el cuello, gírelo hacia un lado para que salga el vómito. Limpiar bien la boca y la garganta con una toalla absorbente (si no se hace con demasiada fuerza para evitar empujar el vómito hacia la tráquea) o utilizar algún dispositivo de succión (como una pera o una jeringuilla) puede ayudar.

Quinto paso. Tómele el pulso al niño después de las dos ventilaciones de salvamento.

Si se trata de un bebé de menos de un año, búsquele el pulso en la arteria que pasa por la cara interna del brazo justo encima del codo (véase ilustración). Si se trata de un niño mayor, tómele el pulso en la arteria que pasa por el cuello, justo debajo del hueso de la mandíbula. Si el corazón está latiendo, usted debe sentir el pulso al tocar suavemente estos puntos con los dedos. No apriete fuerte.

Sexto Paso. Si el niño no tiene pulso, asuma que el corazón ha dejado de latir, y empiece el masaje cardíaco para que la sangre pueda llegar a los órganos vitales.

Proceda del siguiente modo (con el niño boca arriba sobre una superficie estable y plana)

  1. Si se trata de un infante, coloque dos o tres dedos en el hueso del esternón un dedo más abajo de la línea de los pezones. Presione entre 1/2 a 1 pulgada, a un ritmo de unas 100 veces por minuto. Tenga cuidado en no apretar demasiado. Si se trata de un niño mayor, coloque el borde de la mano que está en contacto con la muñeca sobre el tercio inferior del esternón. Presione, comprimiendo entre 1 a 1 1/2 pulgadas, a un ritmo de unas 80 a 100 veces por minuto.
  2. Después de cinco compresiones, vuelva a insuflar aire al niño según se describe en el paso 4. Continúe alternando cinco compresiones una respiración hasta que sienta el pulso en la arteria, indicativo de que el corazón ha vuelto a bombear.

Séptimo paso. Solicite atención médica urgente.

Si usted está a solas con el niño, llame al servicio de emergencia inmediatamente o al cabo de un minuto de practicarle la resucitación cardiopulmonar. No olvide dar la dirección y el número telefónico del que está llamando. Cuando lleguen los paramédicos evaluarán el estado del niño y lo tratarán apropiadamente.

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