Bebe y niños

Volver a la sección Bebe y niños

Anuncios

Regurgitaciones de los bebes

Regurgitar es otra de las constantes de la lactancia. A veces, se debe a que el niño ha comido más de lo que le permite su estómago; a veces, se presenta cuando se le sacan los gases. Aunque puede ser un poco fastidioso, no debe ser motivo de preocupación. El hecho de regurgitar muy raramente se asocia a atragantamiento, tos o malestar, y no suele implicar ningún peligro para el bebé, incluso aunque ocurra mientras duerme.

Algunos bebés regurgitan más que otros, pero la mayoría dejan de hacerlo cuando empiezan a sentarse. Unos pocos siguen haciéndolo hasta que empiezan a andar o hasta que aprenden a beber en vaso e incluso hay algunos que siguen haciéndolo durante todo el primer año.

Usted debe saber percibir la diferencia entre regurgitar y vomitar. Cuando un bebé regurgita, apenas parece darse cuenta. Vomitar, sin embargo, implica expulsar violentamente el alimento ingerido y suele asociarse a malestar. Generalmente los vómitos ocurren poco después de las tomas e implican expulsar una cantidad mucho mayor de alimento. Si su hijo vomita regularmente (una o más veces al día), consulte a su pediatra.

Aunque es prácticamente imposible evitar que un bebé regurgite, las siguientes recomendaciones le ayudarán a reducir la frecuencia de estos episodios y la cantidad de líquido regurgitado:

  1. Convierta las tomas en una experiencia tranquila, relajada y placentera.
  2. Evite interrupciones, ruidos repentinos, luces brillantes y cualquier otro tipo de distracciones mientras esté alimentando a su hijo.
  3. Si le da el biberón, sáquele los gases por lo menos cada cinco minutos.
  4. No alimente a su hijo mientras está acostado.
  5. Coloque al bebé en una posición vertical, por ejemplo, sentado en su sillita o en su coche inmediatamente después de cada toma.
  6. No zarandee al bebé ni juegue vigorosamente con él después de darle de comer.
  7. Intente alimentarlo antes de que esté muy hambriento.
  8. Si le da el biberón, asegúrese de que el agujero de la mamadera no es ni demasiado grande (lo que haría que la leche saliera demasiado de prisa) ni demasiado pequeño (lo que, además de frustrar al niño, le haría tragar demasiado aire). Si el tamaño del agujero es el adecuado, deberían caer sólo unas pocas gotas al invertir el biberón.
  9. Eleve la cabecera de la cuna (no use almohadas) y coloque al niño boca arriba para dormir. Así, tendrá la cabeza más alta que el estómago y no se podrá atragantar ni ahogar en caso de que regurgite mientras duerma.

Por la extensión y los detalles de este capítulo, ya se habrá dado cuenta de que alimentar a su hijo es uno de los retos más importantes y, a menudo, desconcertante que tiene que afrontar los padres. Las recomendaciones de esta sección se refieren a los lactantes en general. Recuerde que su hijo es único y puede tener necesidades especiales. Si algunas de sus dudas no se han resuelto completamente en estas páginas, pídale a su pediatra que le dé respuestas adecuadas para el caso concreto de su hijo.

Cómo sacarle los gases a un bebé

Aquí tiene algunas técnicas de eficacia probada. Después de experimentar un poco con ellas, sabrá cuáles son las que funcionan mejor con su hijo.

1. Coloque al bebé en posición vertical, de tal modo que la cabeza del niño repose sobre su hombro. Aguante la espalda y la cabeza de su hijo con una mano y déle unas palmaditas en la espalda con la otra.

Si sigue sin eructar durante varios minutos, siga alimentándolo y no se preocupe: ningún bebé eructa en todas las tomas. Cuando haya acabado, repita el mismo procedimiento y téngalo durante diez o quince minutos en posición vertical para que no regurgite.

2. Siente al niño en su regazo aguantándole el pecho y la cabeza con una mano y dándole palmaditas en la espalda con la otra.

3. Coloque al niño estirado boca abajo sobre su regazo y déle palmaditas o hágale masajes en la espalda.

Anuncios
Bebe y niños

Volver a la sección Bebe y niños