Bebe y niños

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Reflejos del bebé en el primer mes

Gran parte de la actividad de su hijo durante estas primeras semanas es debida a reflejos. Por ejemplo, cuando usted le mete un dedo en la boca, él no piensa qué debe hacer, simplemente actúa de forma refleja: chupa. Si lo expone a una luz brillante, cerrará automáticamente los ojos con fuerza, porque esto es lo que sus reflejos le dicen que debe hacer. Ha nacido con muchas de estas reacciones reflejas; algunas de éstas las mantendrá durante meses, otras desaparecerán en cuestión de semanas.

En algunos casos, los reflejos son sustituidos por conductas voluntarias. Por ejemplo, su hijo nace con un "reflejo de búsqueda", que le hace girar la cabeza en la dirección de la parte del cuerpo en que le acaba de tocar o acariciar la boca o la mejilla. Esto le ayuda a encontrar el pezón para mamar. Al principio, girará la cabeza de un lado a otro buscando el pezón y luego la alejará en una longitud progresivamente decreciente. Pero, cuando tenga unas tres semanas, simplemente girará la cabeza hacia el pecho y cogerá el pezón con la boca.

El reflejo de succión es otro de los reflejos de supervivencia que están presentes incluso antes del nacimiento. Si a usted le hicieron ecografías durante el embarazo, es posible que viera a su hijo chupándose el dedo. Después del parto, cuando le pongan un pezón o una mamadera en la boca, empezará a chupar automáticamente. Este movimiento suele tener lugar en dos fases: primero coloca los labios alrededor de la areola y aprieta el pezón entre la lengua y el paladar. En esta fase, denominada "de expresión", se consigue que la leche salga del pezón. A continuación, la lengua se mueve de la areola al pezón. Todo el proceso es favorecido por la presión negativa, o succión, que hace que el seno permanezca dentro de la boca del bebé.

El coordinar estos movimientos rítmicos de succión con la respiración y la acción de tragar, es una tarea relativamente compleja para un bebé. Por lo tanto, aunque la succión sea un acto reflejo, no todos los bebés maman eficazmente desde el principio. Con la práctica, el reflejo se acaba convirtiendo en una habilidad, que llegan a dominar a la perfección.

A medida que las acciones de búsqueda, de succión y de llevarse la mano a la boca se vuelvan menos reflejas y más dirigidas, su hijo empezará a utilizarlas para consolarse. ¿Lo ha visto alguna vez acurrucándose en la cuna y mordisqueándose la mano cuando está cansado? Usted puede estimular estas técnicas de autoconsuelo dándole un chupete o ayudándole a encontrar el pulgar.

Otro reflejo más llamativo que está presente durante las primeras semanas de vida, es el denominado reflejo de Moro. Si la cabeza del bebé cambia de posición bruscamente o cae hacia atrás, o bien si se sobresalta ante un estímulo fuerte o repentino, reaccionará abriendo brazos y piernas y extendiendo el cuello y después volviendo a juntar los brazos mientras llora desconsoladamente. El reflejo de Moro alcanza su pico máximo durante el primer mes y desaparece a partir del segundo.

Otra de las reacciones automáticas más interesantes es el reflejo tónico del cuello, también conocido como "postura de espadachín". Se dará cuenta de que, cuando su bebé gira la cabeza hacia un lado, estira el brazo del mismo lado, doblando el otro brazo, como si estuviera practicando esgrima. De todos modos, si no detecta este reflejo en su hijo, no se preocupe: se trata de un reflejo muy sutil y, si su hijo está un poco alterado o llorando, puede no manifestarse. Desaparece entre los cinco y los siete meses de edad.

También podrá observar el reflejo palmar: cuando toque o acaricie a su hijo en la palma, cerrará la mano y le cogerá inmediatamente el dedo, y el reflejo plantar: cuando toque o acaricie a su hijo en la planta del pie, la doblará flexionando los dedos hacia adentro.

Durante los primeros días, sentirá que su hijo es capaz de agarrarle la mano con tanta fuerza, que puede darle la impresión de que sería capaz de aguantar su propio peso colgado de manos y pies. No lo intente: su hijo no tiene ningún control sobre este tipo de respuestas y podría caerse de golpe.

Aparte de tener esta fuerza "hercúlea", su hijo tiene otro talento oculto: ¡es capaz de "andar"! Por supuesto, es incapaz de aguantar su propio peso, pero, si lo coge por las axilas (sosteniéndole al mismo tiempo la cabeza) y deja que las plantas de los pies toquen una superficie plana, él colocará un pie delante de otro y "caminará". Este reflejo desaparecerá alrededor de los dos meses y volverá a aparecer a medida que el niño aprenda a caminar voluntariamente hacia el final del primer año.

Aunque crea que su hijo está completamente indefenso, tiene varios reflejos de protección. Por ejemplo, si le cae una manta o un cojín encima de los ojos, la nariz o la boca, sacudirá la cabeza de un lado a otro y extenderá los brazos para apartarlo de tal modo que pueda respirar y ver. O, si un objeto viene directo hacia él, girará la cabeza e intentará esquivarlo (Sorprendentemente, si la trayectoria del objeto sugiere que no va a chocar con él y sólo va a pasar cerca, observará tranquilamente cómo se acerca sin inmutarse). Sí, su hijo depende de usted, pero no está completamente indefenso.

Los reflejos del recién nacido

A continuación, se relacionan algunos de los reflejos que podrá detectar en su hijo durante la primera semana de vida. No todos los lactantes manifiestan ni pierden estos reflejos exactamente en el mismo momento, pero esta tabla le dará una idea general de lo que se puede encontrar.

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