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Quinta enfermedad (Eritema infeccioso)

Las mejillas sonrosadas suelen considerarse un signo de buena salud, pero si a su hijo le aparecen de repente unas marcas de un rojo intenso en las mejillas que sobresalen y están calientes, es posible que haya contraído una enfermedad de origen viral denominada quinta enfermedad. Como ocurre con tantas otras enfermedades de la niñez, esta se transmite de una persona a otra. El virus específico que provoca esta enfermedad pertenece a la familia de los parvovirus. Una vez infecta a una persona, puede tardar de cuatro a catorce días en provocar síntomas.

Se trata de una enfermedad leve, y la mayoría de los niños se sienten bien aun con la erupción activa. Sin embargo, a veces va acompañada de síntomas leves de resfriado: dolor de garganta, dolor de cabeza, ojos enrojecidos, fatiga, fiebre baja o picor. En casos raros se asocia a dolor en las rodillas y las muñecas. El proceso puede ser más severo en niños que presentan anomalías en la hemoglobina o en los glóbulos rojos, como ocurre en la anemia falciforme, y en los niños que tienen cáncer.

La erupción suele aparecer inicialmente en las mejillas, dando la impresión de que el niño ha recibido una buena bofetada. Durante los próximos días, aparece una erupción rosácea y de escaso relieve en brazos, tronco, muslos y nalgas, con un patrón reticulado. La fiebre suele estarausente o ser baja. Al cabo de entre cinco y diez días, la erupción desaparece, empezando por la cara, después los brazos, el tronco, y finalmente las piernas. Curiosamente, la erupción puede reaparecer brevemente al cabo de varias semanas o meses, sobre todo si el niño se calienta mucho al darse un baño, hacer ejercicio o tomar el sol.

Los adultos que padecen esta enfermedad es posible que sólo tengan inflamación y rigidez transitoria en las articulaciones en ausencia de fiebre y de erupción.

Tratamiento

Aunque la quinta enfermedad no suele ser grave en la mayoría de los casos, puede confundirse con una erupción que sí lo es. Su aspecto puede imitar las erupciones que provocan ciertos fármacos, por lo que es importante que informe al pediatra sobre los medicamentos que está tomando su hijo. Cuando le describa los síntomas por teléfono, es posible que el médico sospeche que su hijo tiene quinta enfermedad, pero probablemente querrá evaluar personalmente al niño para estar seguro.

No existe ningún tratamiento específico para la quinta enfermedad, pero se puede aplicar un tratamiento sintomático. Por ejemplo, si el niño tiene más de 102° Farenheit (38.9° centígrados) —lo que es bastante raro en esta enfermedad—, o molestias leves, puede darle acetaminofén. Si los síntomas catarrales interfieren con el sueño o la alimentación, pídale al pediatra que le recete algún descongestionante. El picor se puede mitigar con antihistamínicos. Así mismo, si el niño presenta nuevos síntomas, se empieza a encontrar peor o le sube mucho la fiebre, vuelva a llamar al pediatra.

La quinta enfermedad es contagiosa mientras se está en los síntomas catarrales que preceden a la erupción. Cuando aparece la erupción, ya no es contagioso. De todos modos, por norma, siempre que su hijo tenga una erupción o fiebre, debe mantenerlo alejado de otros niños hasta que el médico emita un diagnóstico. A modo de precaución, debe esperar a que le baje la fiebre y se encuentre bien para dejarle jugar con otros niños. Así mismo, debe mantener a su hijo apartado de cualquier mujer embarazada (sobre todo durante el primer trimestre de embarazo) hasta que desaparezca la erupción, puesto que el virus que provoca esta enfermedad en raras ocasiones puede provocar malformaciones en el feto si la futura madre contrae la enfermedad durante el embarazo.

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