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Psicología de Tauro

Cómo estudia Tauro

Los taurinos necesitan tiempo para rumiar e internalizar lo que aprenden. Suelen preguntar sobre lo transmitido por el profesor para luego quedarse pensati­vos, reiterando mentalmente una a una las palabras del docente. Luego, lentamente irán asimilando el conoci­miento, pero una vez aprendido, jamás lo olvidarán. Son perfectos receptores y difusores de las enseñanzas. Tercos y obstinados para estudiar pero también pacientes y perseverantes.

Cómo finge Tauro

Para fingir Tauro deberá tener un interés muy concreto, ya que difícilmente lo haga sólo para quedar bien. La mejor forma de no expresar lo que sienten o piensan es encerrán­dose en actitudes parcas y no hablando más que lo impres­cindible. No es una habilidad que brote naturalmente de ellos, pues hacen de la sencillez su modo de vida. Aunque no acostumbran a mentir porque sí, si consideran que hay que ocultar algo, lo hacen sin preguntarse nada más.

Cómo se enoja Tauro

Es bastante difícil que Tauro llegue a enojarse, ya que su naturaleza es muy serena, pero cuando esto le ocurre su reacción es intensa. Puede no perder ese aire tranquilo, afa­ble y equilibrado que lo caracteriza pero se mantendrá infle­xible en su postura siempre que la considere justa. Cualquie­ra que haya pretendido alguna vez hacer cambiar de opinión a un taurino puede relatar lo agotador de esta tarea. Firmes, rígidos y obcecados, nadie logrará desviarlos de su objetivo una vez que esté trazado. No suelen manifestar su disconfor­midad con palabras altisonantes o terribles amenazas; senci­llamente, obrarán según lo que les parezca adecuado, sin du­dar cuando los demás critiquen su actitud. Deberían apren­der a cambiar algunas veces el rumbo del timón, para consi­derar la opinión ajena, que puede ser acertada.

Duración del enojo: son rencorosos, pero no vengativos.

Cómo guarda secretos Tauro

Por lo general los taurinos no sólo son capaces de guardar secretos sino también de lograr que se los revelemos. Su inna­to encanto venusino despierta seguridad y confianza en los demás. Sus formas tan delicadas e indirectas de preguntar derrumban pronto las fronteras de lo confidencial.

Habitualmente se muestran muy confiables y discretos.

Sin embargo, para ellos resulta muy difícil no valorar las cosas. Naturalmente sopesan todo cuanto pase por sus ma­nos o por sus oídos. Por este motivo, a la hora de recibir una confidencia, el valor otorgado por Tauro a lo que nosotros le contemos resultará determinante en cuanto a la conducta a seguir por ellos: el hecho de que nuestro secreto sea guarda­do o revelado dependerá fundamentalmente del valor de cambio que le otorguen a la información recibida de nuestros labios.

Cómo son los miedos de Tauro

Uno de los defectos de Tauro es ser muy posesivo: acu­mular bienes materiales es uno de sus vicios y por eso na­da angustia tanto al Toro como pensar en perderlos. No se trata necesariamente de objetos costosos, si bien el lujo atrae a este sensual signo de tierra, pues muchas veces el valor estético o afectivo de sus posesiones es lo que más lo seduce.

Cuáles son los puntos débiles de Tauro

Se esfuerzan por ser amables y simpáticos porque necesi­tan que la gente los aprecie. Tienen fama de avaros, pero es una avaricia muy particular, que sale a relucir ante las cosas superficiales de la vida. Sin embargo cuando consideran que algo es necesario o útil no tienen el menor problema en gastar o invertir fortunas. Otro punto débil de los Toros es su posesividad, que puede llegar a ser asfixiante.

  • Defecto: obstinación y rencor.
  • Punto débil: posesividad.
  • Virtud que tiene que cultivar: el desapego.
  • Consejo: Tauro debe ser más flexible y no dejarse estar ca­da vez que está obligado a actuar.

Qué tan celoso es Tauro

Parecen tranquilos, pero quieren controlar todo. Son celosos hasta del perro. Gobernado por pasiones que lo sacuden sin piedad, jamás perdonará un engaño.

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