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Picaduras de insectos en niños

La reacción de su hijo ante la picadura de un insecto dependerá de su sensibilidad al veneno del insecto que le pique. Aunque la mayoría de los niños tienen sólo reacciones leves, los que son alérgicos al veneno de ciertos insectos pueden presentar síntomas graves que requieren un tratamiento urgente.

Tratamiento

Aunque las picaduras de insecto pueden ser molestas, generalmente empiezan a desaparecer al cabo de un día y no hace falta llevar al niño al médico. Para mitigar el picor que suelen provocar las picaduras de tábanos, moscas, mosquitos, pulgas y chinches, lo mejor es aplicar un poco de hielo o una loción de calamina sobre el área afectada, evitando las áreas alrededor de los ojos o en los genitales. Si a su hijo le pica una abeja o una avispa, moje un a toalla en agua fría y presione sobre el área de la picadura para mitigar el dolor y la inflamación. Llame al pediatra antes de utilizar cualquier otro tratamiento, incluyendo pomadas o cremas que contengan antihistamínicos o cualquier remedio casero, como bicarbonato de soda, ablandador de carnes, jugo de tabaco, amoníaco o vinagre. Si el picor es muy fuerte, es posible que el médico le recete alguna pomada que contenga cortisona o antihistamínicos orales.

Si su hijo se topa con un enjambre de abejas, aléjelo de allí lo antes posible. Al picar, las abejas emiten una feromona que transmite una señal de alarma a los demás miembros de la colmena, lo que aumenta las probabilidades de que la víctima reciba más picaduras.

Es importante extraer el aguijón rápida y completamente. El retirar el aguijón inmediatamente después de la picadura evitará que gran parte del veneno que contiene sea bombeado hacia el interior del cuerpo. Si el aguijón se puede ver a simple vista, retírelo frotando suavemente la superficie de la piel en sentido horizontal, utilizando una tarjeta de crédito o bien la uña del dedo. También puede extraer el aguijón tirando de él con unas pinzas o directamente con los dedos. Las picaduras de abeja y de mosquito pueden hincharse más al cabo de dos o tres días.

Mantenga las uñas de su hijo bien cortas, romas y limpias, para evitar al máximo una infección por rasguños al rascarse. Si, a pesar de todo, la picadura se infecta, la zona se pondrá más roja e inflamada. En algunos casos es posible que usted detecte varias líneas enrojecidas o un fluido amarillento alrededor de la picadura. Pídale al pediatra que examine la picada que parezca haberse infectado, puesto que es posible que necesite antibióticos.

Pida ayuda médica inmediatamente si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas después de que le pique un insecto.

  • Dificultad para respirar.
  • Debilidad, colapso o pérdida de la conciencia.
  • Urticaria o picores por todo el cuerpo.
  • Inflamación extrema alrededor de los ojos, los labios o el pene, que dificulta la visión, la alimentación o la micción.

Prevención

Algunos niños que no tienen ninguna alergia conocida pueden presentar reacciones alérgicas graves ante las picadas de determinados insectos. Si usted cree que su hijo es propicio a las alergias, coménteselo al pediatra. Es posible que le recomiende ponerle una serie de inyecciones de hiposensibilización. Además, le recetará un kit especial para que lo tenga a mano en caso de que al niño le picara algún insecto.

Es imposible evitar todas las picadas de insecto, pero usted puede minimizarlas siguiendo las indicaciones que figuran a continuación:

  • Evite lugares donde los insectos anidan o suelen reunirse, como los cubos de basura y los vertederos, las aguas estancadas, los alimentos sin cubrir, o los huertos y jardines floridos.
  • Si sabe que su hijo va a frecuentar un lugar donde hay muchos insectos, póngale pantalones largos y camiseta de manga larga.
  • Evite vestir a su hijo con ropas que tengan colores vivos y brillantes o dibujos de flores, pues atraen a los insectos.
  • No utilice jabones perfumados, perfumes o lacas, pues también atraen a los insectos.

Los repelentes de insectos se pueden adquirir sin receta, pero deben usarse con precaución, sobre todo en lactantes y niños pequeños. El producto más eficaz es el DEET (dietiltoluamida). Los repelentes apropiados para niños no deben tener más de un 10 por ciento de DEET, ya que esta sustancia química puede ser nociva al absorberse a través de la piel.

La concentración de DEET varía considerablemente de un producto a otro, por lo que conviene leer las etiquetas de los productos antes de comprarlos. Los repelentes son eficaces para evitar las picadas de mosquitos, garrapatas, pulgas, ácaros de la siega y moscas, pero apenas tienen efecto sobre los insectos con aguijón, como las avispas, la abejas y los abejorros. Contrario a lo que se cree, tomar antihistamínicos constantemente durante la época en que los insectos están más activos no evita las reacciones alérgicas ante las picadas.

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