Bebe y niños

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Parto vaginal rutinario

En un parto vaginal rutinario, la primera visión que tendrá de su hijo será la coronilla que podrá ver con la ayuda de un espejo. En cuanto salga la cabeza, el obstetra succionará la nariz y la boca del bebé y éste tomará la primera bocanada de aire. No hace falta que nadie le pegue en las nalgas o le dé una cachetada para que empiece a respirar, ni tampoco es imprescindible que llore; muchos recién nacidos hacen su primera inspiración en silencio.

Completada la parte más difícil del parto, suele haber una pausa antes del último empujón, que permite que el resto del cuerpo del bebé, mucho más estrecho que su cabeza, salga al exterior y sea recogido por los brazos del médico. Después de volver a succionar cuidadosamente la boca y la nariz del recién nacido, el médico se lo podra entregar a usted para que lo cargue y lo contemple.

Aunque haya visto fotografías de recién nacidos, la primera visión de su propio hijo le sorprenderá. Cuando abra los ojos, le mirará con curiosidad. Es posible que todo el movimiento del parto le haya activado, por lo que estará muy alerta y será muy receptivo a su voz, su contacto y su calor. Aproveche este momento de vivacidad que suele durar unas pocas horas: acaricíelo, háblele, y contemple de cerca el niño que ha traído al mundo.

Al nacer, su hijo puede estar cubierto de una sustancia cremosa denominada vérnix. Esta cubierta protectora es producida al final del embarazo por las glándulas sebáceas de la piel del feto. También puede estar impregnado de líquido amniótico. Además, si en el parto ha habido episiotomía (corte quirúrgico) o rotura de tejidos en la zona vaginal, es posible que el niño nazca cubierto de sangre. Su piel, sobretodo la de la cara, puede estar bastante arrugada debido a la humedad y a la presión del parto.

Las proporciones y el tamaño de su bebé también le sorprenderán, sobre todo si se trata de su primer hijo. Por un lado, le costará hacerse a la idea de que un ser humano pueda ser tan pequeño. Y por otro, le parecerá mentira que una criatura tan "enorme" pudiera caber dentro de usted. Es posible que el tamaño de su cabeza le alarme. ¿Cómo es posible que haya pasado por el canal del parto? La respuesta está en su forma ligeramente alargada. La cabeza puede amoldarse a los contornos del canal del parto en el momento de pujar, estrechándose para poder pasar. Una vez fuera del canal del parto, es posible que le cueste varios días recuperar su forma ovalada normal.

Es posible que la piel de su hijo tenga al principio un tono ligeramente azulado, pero irá volviéndose rosada a medida que su respiración se normalice. Sus manos y sus pies estarán fríos y es posible que continúen así durante varias semanas hasta que el cuerpo del bebé se haya adaptado a la temperatura ambiental.

También es posible que tenga la sensación de que la respiración de su hijo es irregular y muy rápida. Mientras que usted hace entre doce y dieciséis inspiraciones por minuto, un recién nacido puede hacer hasta sesenta. También es posible que inspiraciones profundas ocasionales se alternen con secuencias de inspiraciones rápidas, breves y poco profundas seguidas de pausas breves. No deje que esto le preocupe. Es completamente normal durante los días inmediatamente posteriores al parto.

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