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Parto por cesárea

Más del veinte por ciento de los partos que tienen lugar en Estados Unidos son por cesárea. En este tipo de intervenciones se realiza una incisión en el abdomen de la madre que permite extraer al bebé directamente del útero, en lugar de obligarlo a atravesar el canal del parto. Las cesáreas se practican, bien cuando la madre ya ha pasado por otro parto de este tipo, o bien cuando el obstetra considera que la salud del bebé podría peligrar si naciera por parto vaginal. Generalmente, si el ritmo cardíaco del feto es demasiado lento o se hace irregular, el obstetra practicará una cesárea de emergencia en lugar de exponerse a los riesgos que, en tales circunstancias, implicaría un parto vaginal.

La experiencia de un parto por cesárea es muy distinta a la de un parto vaginal. La operación completa no suele durar más de una hora y —en función de las circunstancias— es posible que no se vaya de parto la mujer. Una diferencia importante es que exige administrar medicación, que afecta tanto a la madre como al bebé. Si se les deja elegir, la mayoría de mujeres prefieren que se les administre anestesia espinal ó epidural mediante una inyección en la espalda que bloquea el dolor. La administración de anestesia a ese área duerme el cuerpo de cintura para abajo, tiene relativamente pocos efectos secundarios y permite que la madre sea consciente de lo que va ocurriendo durante el parto. Pero a veces, sobre todo cuando es preciso practicar una cesárea de emergencia, se tiene que utilizar anestesia general, lo que implica que la madre no se enterará de nada durante el parto. Su obstetra y el anestesiólogo decidirán cuál enfoque es el más recomendable en función de las circunstancias médicas particulares de cada caso.

Debido a los efectos de la anestesia, los bebés que nacen mediante cesárea pueden tener dificultades para empezar a respirar y es posible que necesiten ayuda. Durante un parto por cesárea suele estar presente un pediatra u otro especialista en recién nacidos para examinar y, en caso de que sea necesario, atender al bebé inmediatamente después del nacimiento.

Si usted está despierta durante la operación, podrá ver al bebé en cuanto haya sido examinado y se haya comprobado que está sano. Después se lo llevarán a la sala de recien nacidos para que pase varias horas a temperatura controlada. De este modo, el personal del hospital podrá observarlo mientras va eliminado la anestesia y se va adaptando al nuevo medio.

En el caso de que tengan que administrarle anestesia general, es posible que permanezca dormida durante varias horas. Cuando, al fin, se despierte, probablemente se sentirá atontada y confundida y le dolerá la incisión que le han practicado en el abdomen. Pero pronto podrá coger a su bebé y enseguida recuperará el tiempo perdido.

Los bebés que nacen por cesárea suelen tener mejor aspecto que los que nacen por parto vaginal, ya que, al no tener que atravesar el canal del parto, su cabeza, en lugar de deformarse, conserva su forma redondeada original.

No debe sorprenderle que durante las seis a doce horas que siguen al parto su hijo esté bajo los efectos de la anestesia y parezca un poco adormilado. Si tiene pensado darle el pecho, intente amamantarlo en cuanto se encuentre lo suficientemente recuperada. Por muy adormilado que parezca, alimentarse por primera vez fuera del útero le dará una buena razón para despertarse y encontrarse con su nuevo mundo, ¡y con usted!

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