Bebe y niños

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Pañales

Hasta que aparecieron los pañales desechables en el mercado, hace unos 35 años, la única opción posible era utilizar pañales de tela que requerían lavarse. Hoy en día, los pañales desechables satisfacen las necesidades y las expectativas de la mayoría de los padres y representan más del 80% de los pañales utilizados en todos los países industrializados. Sin embargo, la elección del pañal es una decisión que debe tomar cualquier padre. Lo ideal es que elija entre los pañales de tela o los desechables antes de que nazca el niño, para que pueda contar con un buen suministro o contratar un servicio de lavado con suficiente antelación. Para que tenga una idea, la mayoría de los recién nacidos gastan aproximadamente diez pañales al día.

Pañales desechables. La mayoría de los pañales desechables de hoy en día tienen una capa interna que está en contacto con la piel del niño para mantenerlo seco, un núcleo absorbente hecho de pasta de celulosa purificada y polímeros superabsorbentes, y una cubierta externa impermeable. Pueden tener elásticos en la cintura y las piernas para que ajusten mejor y, de este modo, evitar que se salga la orina, y distintos tipos de bandas adhesivas para poder ponerlos y quitarlos con más facilidad. Con el paso de los años, los pañales desechables se han hecho más delgados y ligeros, al tiempo que siguen satisfaciendo las necesidades de contención, comodidad, facilidad de uso y protección de la piel.

Para ponerle un pañal a un bebé, colóquelo sobre el pañal abierto de tal modo que las bandas adhesivas queden en la espalda del bebé y doble la parte delantera del pañal entre las piernas del niño. A continuación, coja los dos extremos posteriores del pañal, colóquelos sobre el vientre del bebé y presiones sobre las bandas adhesivas para que quede bien ajustado. Después de quitarle al bebé un pañal sucio, tire al inodoro las deposiciones que estén sueltas pero nunca el pañal entero porque podría tapar las tuberías. Envuelva el pañal en su cubierta exterior y tírelo a la basura.

Pañales de tela. Al igual que los pañales desechables, los pañales de tela han mejorado con el paso de los años, y actualmente existe una gran variedad de texturas y absorbencias. El pañal original de una sola capa de algodón ha sido substituido por el pañal rectangular de dos capas de algodón con una franja central de múltiples capas o rellena de hilo. La mayoría de los padres los ajustan con imperdibles. Para evitar pinchar al niño con los imperdibles, se debe colocar la mano entre el imperdible y la piel del bebé. También puede utilizar cinta adhesiva especial para pañales, que se adhiere a la ropa. La forma correcta de colocar un pañal de tela se muestra en los diagramas de las próximas páginas. Para evitar que se moje la ropa o la cama del bebé, los pañales de tela se pueden cubrir con un pantaloncito de plástico o una faja impermeable. También existen pañales de tela que se venden con la faja incorporada.

Si desea usar un servicio de suministro de pañales, averigüe bien antes de escoger uno. Lo ideal es que este servicio recoja los pañales sucios y deje pañales limpios dos veces por semana. Algunos servicios piden que les entreguen los pañales enjuagados, mientras que otros prefieren que se los entreguen tal como están, con todo y excrementos, en un balde para pañales.

Si no cuenta con un servicio de lavado o decide lavarlos en casa, manténgalos separados del resto de la ropa. Después de tirar al inodoro las heces que no estén adheridas al pañal, enjuagúelos en agua fría y después déjelos en remojo con un detergente suave y blanqueador. A continuación, escúrralos y lávelos con agua caliente.

La elección del pañal. La elección del pañal ha sido complicada durante los últimos años debido a la polémica surgida en torno a los efectos ambientales de los pañales, centrada básicamente en la repercusión al botarlos en los vertederos. De hecho, tanto los pañales desechables como los de tela tienen efectos negativos sobre el medio ambiente, tanto en lo que se refiere a los materiales como a la energía utilizada, la contaminación del aire y el agua y la generación de desperdicios. Diversas investigaciones científicas han revelado que ambos tipos de pañales tienen algún efecto ambiental. Los pañales desechables aumentan entre el 1% y el 2% el volumen de los vertederos municipales, mientras que los de tela obligan a utilizar más energía y más agua en el proceso de lavado y, por lo tanto, contribuyen a la contaminación del agua y el aire. Es difícil determinar si la producción de basura sólida es más importante que la energía gastada y la contaminación del agua y el aire. Al fin y al cabo, cada individuo es libre de tomar sus propias decisiones sobre qué tipo de pañal utilizar, según sus inquietudes y necesidades.

En lo que respecta al valor económico, el uso de pañales desechables y de un servicio de pañales de tela es más o menos equivalente. El lavar los pañales en casa puede ahorrarle dinero, pero deberá decidir si ésta es una buena forma de "invertir" su tiempo y su energía.

También hay algunos aspectos relacionados con la salud dignos de mención. Tener la piel mojada y el contacto con la orina o las heces pueden provocar irritaciones. Puesto que los pañales de tela no permiten mantener la piel del bebé tan seca como los desechables, es muy importante cambiarlos rápidamente, a ser posible, en cuanto se mojen o se ensucien. Si usted suele utilizar pañales de tela, debería considerar la posibilidad de utilizar pañales desechables por la noche o en los viajes o cuando sea difícil o poco conveniente cambiarlos con frecuencia.

Otra cuestión relacionada con la salud es la capacidad del pañal para evitar que se salga la orina o las heces. Esto es particularmente importante en los lugares donde coinciden varios niños, como las guarderías o los jardines de infancia, donde es fácil que se contagien infecciones intestinales. Los pañales desechables suelen prevenir mejor este tipo de pérdidas que los de tela, ya que sus polímeros superabsorbentes bloquean la salida de la humedad. Por este motivo y por su facilidad de uso, muchos centros de cuidado exigen que los niños lleven pañales desechables.

Cómo cambiar a su bebé

Antes de empezar a cambiar a su bebé, asegúrese de que tiene a mano todo lo que va a necesitar. No deje nunca a su hijo a solas en el cambiador, ni siquiera por un segundo. Muy pronto aprenderá a darse vuelta y, si lo hace cuando sus ojos o su atención están en otra parte, podría resultar lesionado.

Para cambiar a un recién nacido, necesitará:

  • Un pañal limpio (e imperdibles, si va a utilizar un pañal de tela).
  • Pomada o vaselina (a utilizar sólo en el caso de que el bebé tenga salpullido).
  • Motas de algodón y una vasija pequeña con agua tibia y un paño para lavar al bebé (también se pueden utilizar toallitas limpiadoras para niños, aunque algunos bebés no las toleran; si aparece alguna irritación, deje de utilizarlas).
  • Talco para bebé (si lo recomienda el pediatra).

Esto es lo que tiene que hacer:

  1. Retire el pañal sucio y utilice algodones y agua tibia para limpiar suavemente al bebé (recuerde que en las niñas deberá proceder de delante hacia atrás).
  2. Utilice el paño húmedo para limpiar a fondo la zona cubierta por el pañal.
  3. Utilice la pomada para la irritación en la piel recomendada por el pediatra, si es necesario.
  4. Póngale el nuevo pañal tal y como se muestra en las próximas páginas.

Los pañales de tela se pueden comprar ya doblados en forma de rectángulo (14 x 20 pulgadas) o en cuadrados de unas 27 pulgadas de lado, que usted puede doblar de distintas formas para que se ajusten mejor al cuerpo del bebé. Al principio, tendrá que doblar un tercio del pañal por el extremo superior para que no resulte demasiado largo. Así, también conseguirá aumentar su absorbencia. Si el pañal tiene una zona más acolchada y su hijo es varón, colóquela delante. Si se trata de una niña, la zona acolchada deberá ir detrás.

Las bandas adhesivas de los pañales desechables facilitan mucho las cosas (excepto cuando la pomada o la vaselina entra en contacto con ellas), pero hay otra forma de ajustar un pañales de tela que muchos padres consideran igual de satisfactoria. La mayoría utiliza imperdibles especiales para pañales (con cabezales de plástico y mayor tamaño que los imperdibles corrientes). Para no pinchar al bebé, se debe colocar la mano entre el imperdible y la piel del niño. Si este procedimiento le intranquiliza, pruebe a utilizar cinta adhesiva especial para pañales, que se vende con dosificador y se adhiere a la ropa. Otra opción es la de utilizar fajas para pañales, que permiten prescindir de los imperdibles y de la cinta adhesiva. Las fajas rodean el cuerpo del bebé, ajustándose con un velero alrededor de la cintura para que el pañal no se mueva. Pueden adquirirse en los servicios de suministro de pañales y en la mayoría de tiendas de artículos para bebés. También puede utilizar estas fajas cuando esté fuera de casa para cubrir los pañales mojados o sucios hasta que pueda deshacerse de ellos.

La dermatitis del pañal

La dermatitis del pañal es el término utilizado para referirse a la erupción o irritación que aparecen en el área de piel cubierta por el pañal. El primer síntoma de irritación suele ser el enrojecimiento o la aparición de pequeñas ampollas, en la parte baja del abdomen, las nalgas, los genitales y la entrepierna, superficies que están en contacto directo con el pañal. Este tipo de erupción muy pocas veces es grave y suele remitir al cabo de tres o cuatro días si se trata adecuadamente. Las causas más frecuentes de la irritación son:

  1. Dejar puesto un pañal mojado durante demasiado tiempo. La humedad hace que la piel sea más susceptible a las rozaduras. Con el paso del tiempo, la orina contenida en el pañal empieza a descomponerse, produciendo sustancias químicas que pueden irritar la piel.
  2. Dejar puesto un pañal sucio de heces por demasiado tiempo. Los agentes digestivos contenidos en las heces atacan la piel, haciéndola más susceptible a la irritación.

Independientemente de cómo empiece la irritación, la cuestión es que, en cuanto la piel se lastima, se vuelve más vulnerable a ulteriores irritaciones por contacto con la orina o las heces.

Otra de las causas de irritación son las infecciones provocadas por hongos. Este tipo de erupción es común en los muslos, los genitales y la parte inferior del abdomen, pero casi nunca aparece en las nalgas.

Aunque la mayoría de los niños sufren de irritación durante la infancia, se trata de una afección mucho menos común en los bebés que lactan (por motivos que todavía desconocemos). La irritación provocada por el pañal aparece más a menudo a determinadas edades y en determinadas circunstancias:

  • En bebés entre ocho y diez meses de edad.
  • Si el bebé no se mantiene limpio y seco.
  • En bebés que evacúan con frecuencia (sobre todo si se les deja toda la noche sin cambiar).
  • Cuando el bebé empieza a ingerir alimentos sólidos (probablemente debido a la introducción de alimentos más ácidos y a los cambios en el proceso digestivo provocados por la nueva variedad de alimentos).
  • Cuando el bebé toma antibióticos (ya que estas medicinas aumentan las probabilidades de que crezcan organismos como hongos, que pueden infectar la piel).

Para reducir las probabilidades de que su hijo sufra de irritación provocada por el pañal, incluya estos pasos en la rutina del cambio de pañales:

  1. Cuando el bebé evacúe, cambíele el pañal lo antes posible. Limpie el área que estaba en contacto con el pañal con agua y un paño suave después de cada evacuación.
  2. Cambie los pañales mojados frecuentemente para reducir el tiempo que la piel del bebé está expuesta a la humedad.
  3. Exponga las nalgas del bebé al aire siempre que pueda. Si utiliza pantaloncitos de plástico o pañales desechables ajustados a la cintura y las piernas, asegúrese de que el aire puede circular por dentro del pañal.

Si, a pesar de todos sus esfuerzos, aparece la irritación y la piel de su hijo se agrieta, probablemente tendrá que utilizar alguna crema o pomada; si se trata de una irritación húmeda, utilice una loción desecante. La irritación deberá mejorar visiblemente entre 48 y 72 horas. Si no mejora, consulte al pediatra.

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