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Olfato y Tacto del bebé en el primer mes

Del mismo modo que prefiere ciertos estímulos visuales y ciertos sonidos a otros, su hijo tendrá ciertas preferencias en cuanto a sabores y olores. Aspirará profundamente para percibir el aroma de la leche, la vainilla, la banana o el azúcar, pero arrugará la nariz ante el olor del alcohol o el vinagre. Si le da el pecho, al final de la primera semana será capaz de distinguir entre los pañitos de lactancia de su madre y los de otras madres, orientándose hacia aquéllos e ignorando el resto. Esta especie de radar le ayudará a orientarse durante las tomas y le avisará cuando tenga que alejarse de sustancias potencialmente perjudiciales.

Su hijo también es sensible al tacto y a la forma en que lo cogen. Se sumergirá en una manta de franela o raso y se retirará de un superficie rugosa, áspera o abrasiva, como el papel de lija. Si lo acaricia suavemente con la palma de la mano, se relajará y tranquilizará. Si lo coge bruscamente, probablemente se sentirá agredido y se pondrá a llorar. Si lo coge con suavidad y lo mece lentamente, se calmará y se mostrará más atento. Al cargarlo, abrazarlo, acariciarlo y arrullarlo conseguirá calmarlo cuando esté agitado y animarlo cuando esté adormilado. Además, al hacerlo, le trasmitirá un mensaje de amor y afecto. Mucho antes de que empiece a entender las palabras que le dice, su hijo captará sus estados de ánimo y sus sentimientos por la forma en que lo coge y lo toca.

Hitos relacionados con el olfato y el tacto hacia el final de este período

  • Prefiere olores dulces.
  • Evite olores amargos o ácidos.
  • Reconoce el aroma de la leche de su madre.
  • Prefiere tactos suaves a ásperos.
  • Le molesta que lo cojan bruscamente.

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