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Niños que no deben ponerse ciertas vacunas

Éstas son vacunas que no provocan reacciones severas en la mayoría de los niños. Sin embargo, hay casos en que no se deben administrar.

Difteria y Tétanos

Si su hijo tuvo una reacción severa (urticaria, erupción petequial o shock anafiláctico) con una dosis previa de la vacuna, no debe revacunarlo. Si tuvo fiebre de 105° Farenheit (40.5° centígrados) o más, se desmayó o tuvo un colapso después de administrarle la primera dosis, deberá considerarlo con mucho cuidado antes de administrarle una nueva dosis que contenga los mismos componentes.

Tos ferina

Si su hijo ha tenido convulsiones antes de ponerse la DTP (o la DTPa), es posible que el pediatra prefiera retrasar el momento de administrarle el componente P o Pa de esta vacuna hasta que sepa cuál es la causa de este tipo de episodios y pasen por lo menos seis meses de no tener convulsiones. Si su hijo tuvo una reacción adversa seria a una dosis previa de la vacuna contra la tos ferina, debe considerarlo con mucho cuidado antes de administrarle una nueva dosis y tal vez deba sustituirla por DT Pediátrico. Las reacciones adversas serias incluyen fiebre alta de 105° Farenheit (40.5° centígrados o más), convulsiones, gritos o llanto persistente y agudo, y colapso. Las reacciones adversas severas (contraindicaciones), que deben alertarle tanto a usted como al pediatra de que no se le debe administrar al niño ninguna dosis más de la vacuna DTP, incluyen las reacciones alérgicas y/o una inflamación del cerebro inexplicable durante los siete días consecutivos al pinchazo.

Varicela

Aunque la vacuna contra la varicela no causa problemas en la mayoría de niños, hay ciertos sectores de la población, como los niños inmunodeprimidos o las mujeres embarazadas, que tienen mayor riesgo de desarrollar problemas graves y, por lo tanto, no deben ponérsela. El pediatra le indicará si su hijo pertenece a alguna de las categorías de alto riesgo y, por lo tanto, no se le debería administrar la vacuna contra la varicela.

Sarampión, Paperas

Puesto que estas dos vacunas contienen una pequeña cantidad de proteínas extraídas del huevo, hay opiniones encontradas sobre si se le deben o no administrar a un niño sano que sea muy alérgico al huevo. En estos casos, el pediatra siempre tiene la opción de consultar a un especialista en alergias o en el sistema inmune para que le aconseje, si es conveniente vacunar al niño. Se recomienda administrar dos dosis de estas vacunas antes de la adolescencia (entre los once y los doce años).

Rubéola

Todos los niños sanos que no sean muy alérgicos a la neomicina deben ponerse dos dosis de esta vacuna antes de la adolescencia. No debe administrarse a mujeres que estén embarazadas, pero el hecho de que sus hijos se pongan la vacuna no representa ninguna amenaza para el embarazo.

Rabia

No hay ningún motivo para no administrar esta vacuna cuando sea conveniente.

Influenza

Las vacunas contra la gripe se elaboran con proteínas extraídas del huevo, por lo que no se deben administrar a aquellos niños alérgicos al huevo.

Haemophilus Influenzae Tipo B (Hib)

No hay ningún motivo para no administrar esta vacuna, a menos que su hijo sea alérgico o no tolere uno o más de sus componentes. El pediatra le ayudará a determinar esta cuestión.

Vacunas elaboradas con virus vivos (polio, sarampión, paperas, rubéola y varicela)

A un niño inmunodeficiente o inmunodeprimido no se le debe administrar ninguna vacuna elaborada con virus vivos atenuados. Pero, puesto que el hecho de contraer la enfermedad del sarampión es más peligroso para un niño infectado por el VIH que ponerse la vacuna contra el sarampión, estos niños pueden ponerse la MMR (pero no la forma oral de la vacuna contra la poliomielitis ni la vacuna contra la varicela). A estos niños se les puede administrar la forma inactivada (inyectable) de la vacuna de polio (IPV).

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