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Niños con problemas de lagrimeo

Las lágrimas son fundamentales para mantener una buena visión, haciendo que los ojos estén lubricados y limpios de partículas, polvo, u otras sustancias que podrían lesionarlos o interferir con la visión normal. El denominado sistema lagrimal mantiene la producción continua y la circulación de las lágrimas; el parpadeo permite diseminar las lágrimas por la superficie del ojo antes de que drenen hacia la nariz.

El sistema lagrimal se desarrolla de forma gradual durante los primeros tres o cuatro años de vida. Por ello, aunque un recién nacido produce suficientes lágrimas para lubricar el ojo, tendrán que pasar entre siete y ocho meses para que pueda "llorar lágrimas de verdad".

La obstrucción del conducto lagrimal, algo común en recién nacidos y niños pequeños, puede provocar lo que aparentemente puede parecer un lagrimeo excesivo en uno o ambos ojos, debido a que las lágrimas, en vez de drenar hacia la nariz y la garganta, caerán por las mejillas. En los recién nacidos, la obstrucción de este conducto suele obedecer a que la membrana que lo recubría al nacer no desaparece. El pediatra le indicará cómo masajear el conducto. Es posible que también le recomiende compresas calientes y, en caso de que haya infección, gotas o una pomada antibiótica. También le enseñará cómo limpiar las secreciones utilizando compresas húmedas. Hasta que no se abra el conducto, persistirá la infección y, es posible que llegue a afectar partes más profundas del sistema lagrimal. En estos casos, se debe tener un seguimiento cercano para evitar una infección más seria.

A veces, una membrana o un pequeño quiste puede provocar la inflamación o la obstrucción del conducto lagrimal. Cuando esto ocurre y los métodos descritos no surten efecto, es posible que el oftalmólogo decida abrir el saco y el ducto lagrimal quirúrgicamente para drenarlos. Desafortunadamente, a veces es preciso repetir varias veces este proceso.

En casos muy raros, los ojos del bebé no producen lágrimas en absoluto. Esto hará que la superficie ocular se inflame y segregue un fluido pegajoso. Si persiste la sequedad ocular, el niño necesitará gotas para lubricarle los ojos y evitar posibles lesiones.

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