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Niño con quemaduras

Las quemaduras se dividen en tres categorías según su gravedad. Las quemaduras de primer grado son las más leves y causan enrojecimiento y quizás una ligera inflamación de la piel (como la mayoría de las quemaduras solares). Las quemaduras de segundo grado causan inflamación considerable y ampollas. Las quemaduras de tercer grado pueden tener un aspecto blanquecino o chamuscado y provocan lesiones graves no sólo en las capas más superficiales de la piel sino también a niveles más profundos.

Las quemaduras graves que afectan a la población infantil pueden ser provocadas por múltiples causas, entre las que se incluyen la exposición al sol, al agua hirviendo, al fuego, la electricidad y los productos químicos. Las quemaduras graves pueden provocar lesiones y cicatrices permanentes.

Tratamiento

El tratamiento inmediato de una quemadura debe consistir en lo siguiente:

  1. Sumerja lo antes posible la herida en agua templada. No dude en verter agua templada sobre la quemadura para enfriar el área afectada y, así, mitigar el dolor. No utilice hielo.
  2. Humedezca inmediatamente cualquier trozo de ropa que siga ardiendo o humeando con agua templada y, después, retire la ropa del área afectada, a menos que esté pegada a la piel. En tal caso, corte el máximo de ropa posible.
  3. Si el área afectada no está exudando, cúbrala con gasa estéril.
  4. Si el área afectada está exudando, cúbrala con gasa estéril pero dejando la gasa holgada sobre la piel y busque atención médica de inmediato. Si no dispone de gasa estéril, cubra la herida con un paño o una toalla limpia.
  5. No ponga mantequilla, grasa ni talco sobre una quemadura. Todos estos "remedios caseros" pueden, de hecho, agravar la lesión.

Si la quemadura no es superficial o el dolor y enrojecimiento persisten durante más de unas pocas horas, consulte al pediatra. Todas las quemaduras eléctricas o que afecten a las manos, la boca o los genitales deben recibir atención médica inmediata. Los productos químicos que provocan quemaduras pueden ser absorbidos a través de la piel y provocar otros síntomas. Llame al pediatra o al centro de envenenamiento después de lavar la zona afectada.

Si el médico considera que la quemadura no es muy grave, es posible que le enseñe a limpiarla y curarla en casa utilizando pomadas y vendajes. Aún así, en los siguientes casos es necesario hospitalizar el niño:

  • Si las quemaduras son de tercer grado.
  • Si se ha quemado un diez por ciento del cuerpo o más.
  • Si la quemadura afecta a la cara, las manos, los pies, los genitales o a una articulación móvil.
  • Si el niño es muy pequeño o nervioso y, por lo tanto, difícil de tratarlo en casa.

Cuando esté tratando una quemadura en casa, observe si se inflama, enrojece, supura o huele mal. Éstos son síntomas de infección y, en tal caso, debe verla un médico.

Prevención

En el Capítulo 13, "Protección ante los peligros", se dan guías para proteger a su hijo del fuego u otras fuentes de calor mientras está en casa. Para protegerlo aún más, he aquí algunas recomendaciones adicionales:

  • Coloque detectores de humo en los dormitorios, pasillos que conducen a los dormitorios, cocina y sala; por lo menos debe haber un detector de humo en cada piso. Revise su estado con regularidad. Cambie las baterías periódicamente.
  • Haga simulacros de incendio con su familia. Asegúrese que todos saben cómo evacuar la casa en caso de incendio.
  • Tenga varios extintores a mano y compruebe que funcionan bien.
  • Enseñe a sus hijos cómo salir de una habitación gateando si ésta se llena de humo. (Al desplazarse por el piso evitarán inhalar el humo).
  • Si su casa tiene dos pisos o más, instale una escalera de emergencia, y enseñe a sus hijos a utilizarla. Si vive en un edificio de varios pisos, enseñe a sus hijos dónde están las salidas de emergencia y asegúrese de que entienden que no debe utilizar el ascensor en caso de incendio (Éste puede quedarse atrapado entre dos pisos o abrirse en un piso donde hay fuego)
  • Fijen un lugar para encontrarse después de la evacuación, para comprobar que nadie se ha quedado dentro de la casa.
  • Enseñe a sus hijos a detenerse, tirarse al suelo y rodar en caso de que la ropa se les prenda en fuego.
  • Guarde bajo llave cualquier líquido inflamable.
  • Gradúe la temperatura del calentador a menos de 120° Farenheit, 49° centígrados.
  • No utilice cables de extensión inadecuados o viejos ni equipos eléctricos que estén en malas condiciones.
  • Guarde los fósforos y encendedores fuera del alcance de los niños
  • Evite los petardos y fuegos artificiales.

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