Bebe y niños

Volver a la sección Bebe y niños

Anuncios

Niño con parálisis cerebral

Los niños con parálisis cerebral tienen una alteración en el área del cerebro que controla el movimiento y el tono muscular. Muchos de estos niños tienen una inteligencia normal, pero presentan dificultad en la función motora y el movimiento. La condición provoca distintos tipos de disfunciones motoras.

En función de la severidad de la condición, un niño puede ser simplemente un poco torpe o bien completamente incapaz de andar. Algunos niños presentan debilidad muscular y pobre control motor en el brazo y la pierna del mismo lado (lo que recibe el nombre de hemiparesia). Muchos tienen problemas en las cuatro extremidades, sobre todo en las inferiores (lo que recibe el nombre de diplejía). Algunos niños tienen un exceso de tono muscular (espasticidad o hipertonía), mientras que otros son anormalmente flácidos (hipotonía). En algunos el habla también está afectada.

La parálisis cerebral es mayormente causada por malformaciones o lesiones cerebrales acontecidas durante el embarazo, el parto o inmediatamente después de éste. Los nacimientos prematuros se asocian a mayor riesgo de padecer este trastorno. Un niño también puede desarrollar parálisis cerebral a partir de una ictericia neonatal severa o, más adelante en la infancia, a raíz de una lesión cerebral o alguna enfermedad que afecte al cerebro. En la mayoría de los casos se desconoce la causa.

Signos y síntomas

Los signos y síntomas de la parálisis cerebral varían enormemente porque hay distintos tipos y grados de discapacidad. La principal pista que le puede hacer sospechar que su hijo tiene parálisis cerebral es el no alcanzar las piedras angulares del desarrollo motriz. A continuación, figuran algunas señales concretas de alarma.

En un bebé de más de dos meses

  • Se le cae la cabeza hacia atrás cuando usted lo alza estando boca arriba.
  • Da la sensación de ser muy rígido.
  • Da la sensación de ser muy flácido.
  • Cuando lo coge en brazos para arrullarlo parece estirar la espalda y el cuello. Actúa constantemente como si hiciera fuerza para alejarse de usted.
  • Cuando lo alza, se le ponen las piernas rígidas y se le cruzan como si fueran una tijera.

En un bebé de más de seis meses

  • Sigue presentando el reflejo asimétrico tónico del cuello.
  • Sólo utiliza una mano para coger cosas, mientras la otra permanece con el puño cerrado.

En un bebé de más de diez meses

  • Gatea de lado, impulsándose sólo con una mano y una pierna y arrastrando las otras dos extremidades.
  • Se desplaza arrastrando las nalgas o dando saltitos sobre las rodillas, pero no gatea utilizando las cuatro extremidades.

Si usted tiene alguna duda sobre el desarrollo de su hijo, coménteselo al pediatra en la próxima visita. Puesto que el ritmo evolutivo varía tanto de un niño a otro, a veces es difícil hacer un diagnóstico definitivo de parálisis cerebral leve antes de que un niño cumpla dos años. La opinión de un pediatra del desarrollo o de un neurólogo pediátrico puede ayudar. Para determinar si hay algún daño en el cerebro, puede ser recomendable practicarle al niño una Tomografía Axial Computarizada (CT Sean en inglés) o una Resonancia Magnética (MRI en inglés) de la cabeza. Incluso en los casos en que se emita un diagnóstico de parálisis cerebral temprano, es difícil predecir cuan severa será la condición a largo plazo. Sin embargo, a los tres o cuatro años, suele haber suficiente información para predecir con relativa exactitud cómo será su funcionamiento en el futuro.

Tratamiento

Si el pediatra sospecha que su hijo tiene parálisis cerebral, le referirá a un programa de estimulación temprana. En estos programas participan educadores, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, del habla y del lenguaje, enfermeras, trabajadores sociales y asesores médicos. En estos programas, aprenderá a convertirse en la maestra y la terapeuta de su hijo. Le enseñarán qué ejercicios debe practicar con el bebé, en qué posturas se encuentra más cómodo y cuáles son más beneficiosas. También le orientarán para solucionar problemas específicos, como, por ejemplo, la forma de alimentarlo. En estos programas tendrá la oportunidad de conocer a padres de otros niños que tienen problemas similares y compartir con ellos experiencias, preocupaciones y soluciones.

Lo mejor que puede hacer por su hijo es ayudarle a valerse al máximo por sí solo y a crecer sintiéndose bien consigo mismo. Cuando sea lo suficientemente mayor para entenderlo, explíquele que tiene una discapacidad y trasmítale el mensaje de que será capaz de afrontarla y triunfar en la vida. Anímelo a hacer todo lo que esté dentro de sus posibilidades, pero no le presione para que haga cosas en las que sabe que va a fracasar. Los profesionales del programa de estimulación precoz evaluarán las capacidades de su hijo y le enseñarán a fijar objetivos realistas.

No cometa el error de dejarse embaucar por curaciones milagrosas o tratamientos controversiales. Sólo conseguirá perder tiempo, energía y dinero. En lugar de ello, pídale información al pediatra o contacte alguna asociación de pacientes con parálisis cerebral para conocer los recursos y servicios disponibles en su área.

Problemas asociados

Retraso mental

Se ha estimado que más de la mitad de los niños con parálisis cerebral tienen problemas de funcionamiento intelectual (pensamiento, solución de problemas). Muchos entran en la categoría de retraso mental, mientras que otros tienen una capacidad intelectual media pero presentan trastornos de aprendizaje. Otros, tienen un funcionamiento intelectual completamente normal.

Convulsiones

Una de cada tres personas con parálisis cerebral tienen o podrían tener en el futuro convulsiones. (Algunos empiezan con convulsiones años después de sufrir una lesión cerebral.) Afortunadamente, las crisis se suelen controlar con medicamentos anticonvulsivantes.

Dificultades visuales

Puesto que la coordinación de los músculos oculares suele verse afectada por la lesión cerebral, más de tres de cada cuatro niños con parálisis cerebral presentan estrabismo (uno de los ojos "se les va" hacia adentro o hacia afuera), asociado o no a miopía. Si el problema no se corrige a tiempo, la visión del ojo afectado irá empeorando y, al final, podría perderla por completo. Por esto, el pediatra debe revisar periódicamente la vista a todo niño que tenga parálisis cerebral.

Acortamiento de las extremidades y escoliosis

Entre los niños que sufren de parálisis cerebral en la que un sólo lado del cuerpo se afecta, más de la mitad de ellos presentan un acortamiento del brazo y la pierna afectados. La diferencia entre ambas piernas rara vez supera las dos pulgadas, pero si observa un acortamiento, debe llevar a su hijo a un ortopeda. Dependiendo de la diferencia en longitud entre ambas piernas, es posible que el niño tenga que usar una plantilla o un tacón en el zapato de la pierna más corta. Esto se hace para evitar que, al andar, la pelvis se ladee, lo que podría provocar una deformación en la columna vertebral denominada escoliosis. A veces, para corregir una escoliosis muy pronunciada, es preciso intervenir quirúrgicamente.

Problemas dentales

Muchos niños con parálisis cerebral tienen más caries que el promedio de los niños. Una posible razón puede ser la dificultad que tienen al lavarse los dientes debido a sus problemas motores. Además, se ha comprobado que tienen defectos en el esmalte con mayor frecuencia que los demás niños, lo que hace que sus dientes sean más vulnerables a las caries.

Deficiencias auditivas (Hipoacusia)

Algunos niños con parálisis cerebral tienen una deficiencia auditiva total o parcial. Esto ocurre sobre todo cuando la causa de la parálisis cerebral es ictericia neonatal severa. Si usted comprueba que su hijo no se sobresalta ante ruidos fuertes al mes de edad, o no gira la cabeza en busca del origen de los sonidos a los tres o cuatro meses, o no dice ni una palabra a los doce meses, coménteselo al pediatra.

Problemas en las articulaciones

En los niños con la variante espástica de la parálisis cerebral es difícil evitar las "contracturas", esto es una rigidez excesiva de las articulaciones motivada por el estiramiento desigual de los músculos. Un fisioterapeuta, un pediatra del desarrollo o un fisiatra (doctor en medicina física y rehabilitación), pueden enseñarle a estirar los músculos de su hijo para evitar contracturas. A veces es preciso utilizar abrazaderas, escayolas o medicación para mejorar la movilidad y la estabilidad de las articulaciones.

Problemas de propiocepción (Percepción del movimiento)

Más de la mitad de los niños que tienen parálisis cerebral en un lado del cuerpo, no pueden percibir la posición del brazo y la mano del lado afectado. (Por ejemplo, si tienen la mano relajada, son incapaces de determinar hacia adonde apuntan sus dedos). Si un niño tiene este tipo de problemas, apenas usará el brazo afectado, aunque los problemas motores sean mínimos. ¡Actuará como si no tuviera brazo! La fisioterapia y la terapia ocupacional pueden ayudar a estos niños a aprender a utilizar las partes del cuerpo afectadas, a pesar de su problema.

Anuncios
Bebe y niños

Volver a la sección Bebe y niños