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Niño con fiebre del heno (Rinitis alérgica: Conjuntivitis alérgica)

Si a su hijo le empieza a moquear la nariz y los ojos se le hinchan, se le enrojecen y le empiezan a picar sin que tenga ningún otro síntoma de resfriado o infección, probablemente está teniendo un ataque de fiebre del heno: una reacción alérgica a los irritantes o alérgenos contenidos en el ambiente. Esto no provoca fiebre. El alérgeno más habitual que desencadena la fiebre del heno es el polen. Si el alérgeno es el polvo, el hongo o la caspa de animal, entonces recibe el nombre de rinitis alérgica.

Como las demás alergias, la fiebre del heno se suele heredar, por lo que, si usted o su pareja la padece, es más probable que a su hijo le ocurra igual. Aún así, es posible que los síntomas no aparezcan desde el principio. Las alergias respiratorias son poco frecuentes en niños menores de tres años de edad.

A veces cuesta distinguir entre un resfriado común y la fiebre del heno, porque muchos de los síntomas de ambas afecciones son idénticos. A continuación figuran algunos de los síntomas de la fiebre del heno:

  • Estornudos, nariz tapada, picor en la nariz, secreción nasal (generalmente clara).
  • Ojos llorosos, enrojecidos e hinchados; picor en los ojos.
  • Tos.
  • Un pliegue en el tope de la nariz debido al moqueo constante.
  • Sangrado nasal y escoriación alrededor de la nariz.
  • Ojeras.
  • Garganta constantemente enrojecida.
  • Ronquidos por la noche y tendencia a respirar por la boca por tener la nariz tapada.
  • Fatiga (sobre todo por no dormir bien por las noches).
  • Carraspeo constante.
  • Tos nocturna provocada por la mucosidad en la parte posterior de la garganta.
  • Dolor de cabeza sin fiebre.

Si su hijo tiene alergias nasales, esto puede allanar el terreno para otros problemas. Por ejemplo, es posible que tenga más infecciones de senos nasales y de oído o, si la alergia cursa con ojos irritados, podría ser más vulnerable a infecciones oculares. Puesto que la fiebre del heno crónica también puede interferir con el sueño, es probable que el niño esté cansado e irritable, lo que, a su vez, puede provocar problemas de comportamiento.

Tratamiento

Cuando la alergia de su hijo empiece a interferir con su patrón de sueño o con sus actividades escolares, sociales o de cualquier otro tipo, llame al pediatra. Para prevenir o tratar los síntomas, probablemente el pediatra le recetará antihistamínicos, solos o combinados con descongestionantes. Tal vez tenga que probar varios antihistamínicos (o distintas combinaciones de antihistamínico y descongestivo) hasta dar con uno que sea eficaz y que permita minimizar los efectos secundarios. Los efectos secundarios más comunes son: somnolencia, sequedad de boca, estreñimiento, pérdida del apetito y, en algunas ocasiones, cambios de conducta. A veces, algunos antihistamínicos son estimulantes en algunos niños, provocando una marcada la actividad y/o nerviosismo. Para el tratamiento crónico de la alergia y para evitar efectos secundarios, es posible que el pediatra le prescriba un nebulizador nasal.

Es posible que tenga la tentación de utilizar algún nebulizador nasal que se venda sin receta médica para destaparle y despejarle la nariz a su hijo. ¡No lo haga! Generalmente estos productos, al cabo de varios días de uso, provocan aún más congestión nasal en vez de eliminarla. Paradójicamente, esta congestión puede ser más molesta y difícil de tratar que la misma alergia. Si su hijo tiene los ojos hinchados, enrojecidos e irritados, probablemente el pediatra le recetará gotas para los ojos, además del antihistamínico.

Probablemente lo mejor que puede hacer por la alergia de su hijo es eliminar de su casa todo lo que pueda provocarle alergia.

Cómo se desarrollan las alergias

Cada vez que una persona alérgica se expone a un alérgeno, su sistema inmune fabrica un anticuerpo denominado IgE. Cuanta mayor cantidad de este anticuerpo genere, más alérgica será esa persona. Puede tardar semanas, meses o años en producir una cantidad importante de IgE, pero, en cuanto tenga una reserva de anticuerpos, su organismo empezará a manifestar los síntomas de la alergia. Cuando el alérgeno entre en contacto con el IgE en la superficie de unas células denominadas mastocitos (localizadas en la nariz, la piel, los ojos, el tracto intestinal y los bronquios), éstas liberarán sustancias químicas, — sobre todo la histamina— que son las responsables de los síntomas de la alergia.

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