Bebe y niños

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Niño con dolor de panza

Los niños de todas las edades sufren de dolor abdominal de vez en cuando, pero, cuando se trata de un infante, la causa de este tipo de dolor suele ser distinta a la de un niño mayor. Asi mismo, varía la forma en que reaccionan los niños de distintos grupos de edad. Un pre-escolar puede apretarse el abdomen con las manos y decir que le duele la barriga, mientras que un bebé de pocos meses demostrará su malestar llorando, moviendo las piernas o teniendo ventosidades (que suelen ser aire tragado). También puede vomitar o eructar excesivamente.

Afortunadamente, la mayoría de los dolores abdominales desaparecen por sí solos y no suelen ser serios. De todos modos, si el dolor continua o empeora durante un período de tres a cinco horas, el niño tiene fiebre o un fuerte dolor de garganta, o usted detecta un cambio drástico en su apetito o su nivel de energía, informe inmediatamente al pediatra. Estos síntomas podrían ser la manifestación de un trastorno más serio.

Causas más comunes del dolor abdominal durante la infancia

Cólicos. Suelen darse en bebés de entre diez días y tres meses de edad. Aunque nadie sabe exactamente cuál es su causa, los cólicos suelen producir contracciones intensas y espasmódicas de los intestinos que probablemente son las que provocan el dolor que experimenta el bebé. El malestar suele ser mayor a últimas horas de la tarde y primeras de la noche, y puede ir acompañado de llanto inconsolable, agitar de piernas, ventosidades e irritabilidad general.

¿Cómo debe reaccionar? Probablemente lo mejor que puede hacer es ensayar diversos enfoques.

Estreñimiento. Muchas veces se culpa al estreñimiento del dolor abdominal, pero éste es un problema bastante raro en un infante. Los bebés mayores que ya han empezado a consumir sólidos a veces están estreñidos, y es posible que experimenten dolor abdominal al evacuar. Si su hijo parece tener este tipo de problemas, ensaye lo siguiente:

  • Añádale un poco más de agua en la dieta.
  • Reduzca los alimentos astringentes, como el arroz y los bananos.
  • Añada una cucharadita de jarabe de Karo a la leche de fórmula.

Si no consigue gran cosa, consulte la sección sobre estreñimiento y pida consejo al pediatra.

No le dé nunca a un niño un laxante ni cualquier otro tipo de ablandador de las heces sin consultarlo antes con el pediatra.

Intususcepción. Otra posible, aunque poco frecuente, causa de dolor abdominal durante la infancia, sobre todo durante el primer año, es la intususcepción. Se trata de una invaginación del intestino en sí mismo que provoca un bloqueo asociado a dolor intenso. El bebé llorará de forma repentina e intermitente apretando las piernas contra el estómago. Estos episodios irán seguidos de períodos sin dolor en los que el bebé estará tranquilo.

Es importante reconocer esta causa de dolor abdominal y comentarla de inmediato al pediatra. Este querrá evaluar personalmente a su hijo y tal vez solicite una radiografía especial denominada enema de aire o de bario. A veces, mediante esta prueba, no sólo se consigue hacer el diagnóstico sino también desbloquear el intestino. Si el enema no logra desbloquear el intestino, hay que realizar una intervención quirúrgica de emergencia para solucionar el problema.

Infecciones virales o bacterianas. Las infecciones que afectan al intestino suelen cursar con vómitos y/o diarreas. La gastroenteritis infecciosa suele provocar dolor abdominal. Si el pediatra sospecha que su hijo tiene una infección intestinal, hará un cultivo de sus heces y, en caso de detectar bacterias, le recomendará el tratamiento adecuado. Las infecciones virales se curan sin necesidad de tratamiento en aproximadamente una semana.

Causas del dolor abdominal en niños mayores

Estreñimiento. Se trata de una causa bastante común de dolor abdominal en este grupo de edad. El estreñimiento puede pasar desapercibido si el niño evacúa un poco cada día, mientras se le van acumulando las heces en el colon. Cuando las heces se endurecen y se produce una impacción, el niño no puede evacuar y empieza a quejarse de dolor, sobre todo en la parte inferior del abdomen. Los niños que consumen mucha "comida rápida" están predispuestos a tener este tipo de problemas. Comente esto con el pediatra. El primer enfoque del tratamiento consiste en aumentar la cantidad de fibra en la dieta del niño, pero, como cada caso es único, no se puede generalizar. Lo mejor es que usted y el pediatra lleguen a una solución hecha a la medida de su hijo.

Infecciones del tracto urinario. Este tipo de infecciones también pueden ocurrir durante la infancia, pero a esa edad pocas veces produce dolor
abdominal. Las infecciones del tracto urinario son mucho más frecuentes en las niñas de entre tres y cinco años. Causan molestias en la vejiga, dolor y escozor al orinar y, a veces, hacen que el niño orine más a menudo y que moje la cama. Aún asi, este tipo de infección no suele producir fiebre.

Si su hijo o hija se queja de alguno de estos síntomas, llévelo al pediatra, quien lo examinará así como su orina. Si tiene una infección, le recetará antibióticos que eliminarán tanto la infección como el dolor abdominal.

Infecciones provocadas por estreptococos. Las infecciones de garganta provocadas por la bacteria estreptococo del grupo A son bastante frecuentes en niños de más de dos años. Los síntomas incluyen dolor de garganta y fiebre. Es posible que también produzcan vómitos y dolor de cabeza. El pediatra querrá examinar a su hijo y tal vez hacerle un cultivo de la garganta. Si el cultivo da positivo para el estreptococo —lo que suele tardar unas veinticuatro horas en saberse, aunque muchos médicos ahora utilizan un método que suministra resultados en menos de una hora— su hijo deberá tomar antibióticos.

Apendicitis. Se trata de un trastorno poco común en niños de menos de cinco años. Cuando ocurre, el primer síntoma suele consistir en quejas sobre un dolor constante en la parte central del abdomen. Más adelante, el dolor se desplaza hacia abajo y hacia la derecha y es posible que vaya acompañado de náuseas, un poco de fiebre e, incluso, de vómitos. Si su hijo tiene dolor abdominal y alguno de estos últimos síntomas, informe enseguida el pediatra. Éste querrá verle inmediatamente y hasta es posible que le pida que lleve al niño a emergencia para que le hagan un análisis de sangre y una radiografía. Si resulta que tiene apendicitis, se le debe extirpar el apéndice lo antes posible.

Intoxicación por plomo. Estas intoxicaciones suelen ocurrir durante la primera infancia en niños que viven en casas antiguas donde se utilizaron pinturas con un elevado contenido en plomo. Es fácil que un niño menor de tres años se lleve a la boca y se coma el polvo y los trozos de pintura que se van desconchando de marcos y paredes. El plomo se almacena en el organismo y puede provocar graves problemas de salud. Los síntomas de una intoxicación por plomo incluyen:

  • Dolor abdominal.
  • Estreñimiento.
  • Irritabilidad (el niño está intranquilo, agitado e inquieto).
  • Aletargamiento (el niño está adormilado, no tiene ganas de jugar, tiene poco apetito).
  • Convulsiones.

Si su hijo está expuesto a pinturas que contienen plomo, o usted sabe que ha comido trozos de pintura desconchada y presenta alguno de los anteriores síntomas, llame al pediatra. Este ordenará un análisis de sangre y le indicará cómo debe proceder.

Infecciones intestinales (gastroenteritis). Los virus son los principales causantes de las infecciones intestinales y de los dolores asociados con las mismas. Sin embargo, las infecciones intestinales también pueden ser provocadas por bacterias o parásitos (organismos de mayor tamaño que los virus y bacterias que suelen vivir en aguas o alimentos insalubres). Este tipo de infecciones suelen cursar con retortijones abdominales, diarrea y/o vómitos. El dolor suele durar un día o dos y después desaparece. Una excepción la constituye el parásito Giardia lamblia, que puede producir dolores periódicos y recurrentes no localizados en una parte específica del abdomen. El dolor puede persistir por una semana o más y provocar una pérdida importante de apetito y peso. El tratamiento adecuado permite curar tanto la infección como el dolor abdominal asociado.

Alergia a la leche. Se trata de una reacción a las proteínas de la leche que provoca retortijones.

Problemas emocionales. A veces, los problemas emocionales causan dolores abdominales sin ninguna otra causa obvia. Aunque es raro que ocurra en niños menores de cinco años, puede darse en niños pequeños que están bajo mucho estrés. La primera pista de este tipo de afección consiste en que el dolor suele ser intermitente durante un período de tiempo de más de una semana. Además, el dolor no se asocia a ningún otro síntoma (como fiebre, vómitos, diarrea, tos, somnolencia, dolor de garganta, debilidad, síntomas de gripe o síntomas del tracto urinario). También es posible que en la familia haya antecedentes de este tipo de condición. Por último, es posible que el niño se comporte de forma distinta a lo habitual, mostrándose más retraído o ruidoso que de costumbre o con dificultades para expresar sus sentimientos. Si detecta estos síntomas, averigüe si hay algo que le preocupa al niño, sea en casa o en la escuela, o si tiene problemas con un hermano, pariente o amigo. ¿Perdió recientemente a un amigo o a una mascota? ¿Se han separado usted de su pareja? ¿Ha habido algún fallecimiento en la familia?

El pediatra puede sugerirle formas de propiciar el diálogo y ayudar a su hijo a expresar sus sentimientos. Podría recomendarle que utilice sus juguetes o juegos para exteriorizar lo que le preocupa. Si su hijo necesita ayuda profesional, pídale al pediatra que le recomiende algún psiquiatra o psicólogo.

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