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Niño con Rubéola ó Sarampión Alemán

Aunque muchos de los padres de hoy tuvieron la rubéola o sarampión alemán durante su infancia, actualmente es una enfermedad relativamente poco común, gracias al desarrollo de la vacuna contra el virus que la provoca. De todos modos, incluso cuando era bastante frecuente, la rubéola solía ser una enfermedad de carácter leve.

La rubéola cursa con fiebre (entre 100° a 102° Farenheit [37.8° y 38.9° centígrados]), inflamación de los ganglios linfáticos (sobre todo en la parte posterior del cuello y en la base del cráneo) y erupción. Ésta, que puede variar desde elevaciones minúsculas del tamaño de una cabeza de alfiler a una erupción irregular de color rojo, es elevada y suele aparecer primero en la cara. En dos o tres días se extiende por el cuello, el pecho y el resto del cuerpo conforme va desapareciendo de la cara.

Una vez infectado por el virus de la rubéola, un niño tardará entre catorce y veintiún días en manifestar los síntomas de la enfermedad. El período contagioso de la enfermedad abarca desde varios días antes de la erupción hasta cinco o siete días después de dicha aparición. Por tratarse de una enfermedad leve, pasa desapercibida aproximadamente en la mitad de los niños que la contraen.

Antes de que se desarrollara la vacuna contra la rubéola, esta enfermedad solía aparecer en forma de brotes epidémicos con una periodicidad de seis a nueve años. Desde que se introdujo la vacuna, en 1968, no ha vuelto a haber ningún brote significativo. Aun así, todavía se dan casos de esta enfermedad a una escala mucho más reducida. Cada año, un grupo de adolescentes no vacunados y susceptibles contraen la enfermedad. Afortunadamente, exceptuando la fiebre, el malestar general y el dolor ocasional en las articulaciones, estas pequeñas epidemias apenas tienen consecuencias.

La situación es muy diferente cuando la rubéola infecta a una mujer no vacunada durante los primeros tres meses de embarazo. En estos casos, puede provocar malformaciones graves e irreversibles en el feto. Los bebés que nacen con esta forma de rubéola (rubéola congénita) pueden presentar problemas oculares (cataratas, glaucoma, ojos pequeños), anomalías cardíacas, sordera, retraso mental profundo, y otros problemas producto del daño al sistema nervioso central.

Cómo actuar

Si el pediatra le diagnostica rubéola a su hijo, usted puede contribuir a aliviar el malestar dándole líquidos y acetaminofén, si tiene fiebre, y dejándole reposar en la cama (si está fatigado). Manténgalo alejado de otros niños y adultos, a menos que sepa que son inmunes. Como regla general, los niños que contraen la rubéola no deben ir a la guardería ni participar en actividades grupales durante los siete días posteriores a la aparición de la erupción. Se debe tener un cuidado especial en evitar que se acerquen a mujeres embarazadas.

Si a su hijo se le diagnostica rubéola congénita, el pediatra le informará sobre la mejor forma de afrontar los problemas complejos y difíciles asociados a este trastorno. Los bebés que nacen con rubéola congénita suelen ser contagiosos durante el año que sigue al nacimiento y, por lo tanto, no deben ir a la guardería ni participar en ninguna actividad grupal, donde podrían contagiar a otros niños o adultos susceptibles.

Cuándo acudir al pediatra

Si su hijo tiene fiebre, le sale una erupción y se siente mal, coménteselo al pediatra. Si se le diagnostica rubéola, siga las indicaciones arriba descritas para tratarla y evitar el contagio.

Prevención

Administrar la vacuna correspondiente es la mejor forma de evitar la condición. La vacuna contra la rubéola se suele poner junto con las vacunas contra el sarampión y las paperas, en un sólo pinchazo que se denomina vacuna "triple vírica" (MMR) y que se administra cuando el niño tiene entre doce y quince meses de edad. Se deben administrar dosis de refuerzo posteriormente.

Además de los niños, otras personas que deben ponerse la vacuna contra la rubéola son:

  • Las niñas o mujeres que no se hayan puesto previamente las dos dosis de la vacuna y que sepan que no están embarazadas ni van a estarlo durante los próximos tres meses.
  • El personal de los centros preescolares.
  • Estudiantes universitarios.
  • El personal militar.
  • El personal del área de la salud.

La vacuna contra la rubéola tiene relativamente pocos efectos secundarios adversos. A veces puede aparecer una ligera erupción, febrículas y dolor de articulaciones a partir de la primera a latercera semana que sigue al pinchazo. (El dolor de articulaciones es mucho menos habitual con la nueva versión de la vacuna) A un niño se le puede poner la vacuna a pesar de que su madre esté embarazada en ese momento. Sin embargo, una mujer embarazada no inmunizada nunca debe vacunarse. Así mismo, deberá evitar por todos los medios entrar en contacto con cualquier niño o adulto infectado por el virus. Después de dar a luz, debe ponerse inmediatamente la vacuna.

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