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Niño con Gripe: Influenza

La gripe es una enfermedad provocada por un virus que afecta al aparato respiratorio. Hay tres tipos diferentes de virus de la gripe: el influenza A, B y C. Las típicas epidemias de gripe están causadas por el virus de la influenza A o por el B. Así mismo, cada uno de estos virus tiene distintas cepas o variedades, por lo que cada año el virus que provoca la mayoría de los casos de gripe es ligeramente distinto. Por este motivo, las personas que son especialmente susceptibles a contraer la enfermedad o de tener complicaciones en caso de padecerla deben vacunarse contra la gripe cada año.

Usted puede sospechar que su hijo tiene la gripe si presenta los siguientes síntomas:

  • Subida repentina de la fiebre (generalmente por encima de los 101° Farenheit ó 38.3° centígrados).
  • Temblores y escalofríos asociados a la fiebre.
  • Cansancio o fatiga extremos.
  • Dolor muscular.
  • Tos seca.

Al cabo de unos días, el dolor de garganta, la nariz tapada y la tos continua se convertirán en los síntomas más notorios. La gripe puede durar una semana o aún más. Un niño con un resfriado común suele tener menos fiebre, la nariz moqueante y sólo un poco de tos. Cuando un niño tiene la gripe —como ocurre con un adulto— se encuentra mucho peor, más molesto y más enfermo que cuando está simplemente resfriado.

El virus de la gripe se contagia de una persona a otra mediante el contacto directo; por las partículas del virus que llegan a través del aire (por ejemplo, al toser) o por medio de objetos que están contaminados, por ejemplo, por las secreciones nasales de la persona infectada. Cuando hay un brote de gripe, generalmente durante los meses de invierno, se suele extender más rápidamente en las escuelas y los centros de preescolar. Los adultos que trabajan en estos centros también contraen la enfermedad y se convierten en otro foco de contagio. El virus es mucho más contagioso durante los primeros días de la enfermedad.

Afortunadamente, en un niño sano, la gripe no trae complicaciones graves. Hay indicios de que la gripe se ha complicado si su hijo se empieza a quejar de que le duele el oído o de que tiene la cara y la cabeza muy congestionadas, o si la fiebre y la tos persisten. En algunas ocasiones la gripe desemboca en infección de oído , sinusitis o neumonía, en cuyo caso se debe consultar al pediatra.

En casos muy raros existe el riesgo de desarrollar el síndrome de Reye a raíz de una infección gripal. Sin embargo, la incidencia de este síndrome ha disminuido significativamente desde que se sabe que puede estar relacionado con el consumo de aspirinas cuando se tiene una enfermedad viral y desde que se ha reducido el uso de este medicamento para tratar los síntomas de la gripe y la varicela.

Los niños que parecen correr más riesgo de tener complicaciones con la gripe son los que padecen trastornos médicos de carácter crónico, como: enfermedades cardíacas, enfermedades pulmonares, inmunodeficiencias, trastornos sanguíneos o malignidades. Puesto que estos niños pueden contraer la forma más grave de la enfermedad y tener complicaciones, en lo posible deben mantenerse alejados de personas que tengan gripe y se deben tomar precauciones especiales para protegerlos del contagio. Deben vacunarse cada año así como las personas que vivan con ellos.

Tratamiento

Todo niño que se sienta mal necesita cariño y mucha ternura. Además, necesita descanso, beber mucho líquido y comidas ligeras, fáciles de digerir. Si coloca un vaporizador en su habitación, conseguirá una atmósfera más húmeda, lo que, teniendo en cuenta que sus membranas mucosas están inflamadas, le ayudará a respirar mejor.

Si su hijo se siente mal porque tiene fiebre, el acetaminofén o el ibuprofen, administrado en dosis adecuadas aliviarán su malestar. El ibuprofen sólo puede administrarse a niños de seis meses en adelante; pero, nunca se le debe dar a un niño deshidratado o que esté vomitando continuamente. Es extremadamente importante no darle aspirina a ningún niño que tenga la gripe o que se sospeche que la tenga. Se ha constatado que, cuando se administran aspirinas durante un brote de gripe, aumenta el riego de desarrollar el Síndrome de Reye.

Prevención

Puesto que la gripe es una enfermedad contagiosa, el primer paso a seguir para disminuir las probabilidades de que los miembros de la familia contraigan la enfermedad es practicar y enseñar buenos hábitos de higiene. Si, por ejemplo, uno de sus hijos tiene la gripe, siga estas recomendaciones para evitar su contagio.

  • Evite besar al niño afectado en la boca o cerca de la boca, aunque mientras dure la enfermedad necesitará muchos besos y abrazos.
  • Enséñele a su hijo que no debe toser ni estornudar sin taparse la boca o la nariz con un pañuelo de papel, e indíquele cómo debe deshacerse del mismo.
  • Asegúrese de que tanto usted como cualquier otra persona encargada de cuidar del niño se lava las manos después de atenderlo.
  • Lave los utensilios que utilice su hijo con agua caliente y jabón o en el lavaplatos.
  • No permita que otros miembros de la familia usen el mismo vaso que el niño enfermo ni ningún otro utensilio. Nunca deben compartir el cepillo de dientes.
  • Utilice vasos de papel desechables en el baño y en la cocina.

Actualmente existen vacunas contra la gripe que se consideran seguras, eficaces y con efectos adversos minimos. Sin embargo, puesto que la mayoría de los niños toleran la gripe bastante bien, la vacuna se suele recomendar sólo en aquellos niños —o adultos— que tienen mayores probabilidades de presentar complicaciones. A partir de los seis meses de edad, es recomendable que se les administre la vacuna de la influenza a los siguientes grupos de niños:

  • Niños con enfermedades pulmonares crónicas.
  • Niños con enfermedades cardíacas importantes.
  • Niños que están recibiendo un tratamiento que deprime el sistema inmune (para tratar algún cáncer).
  • Niños con anemia falciforme o alguna otra hemoglobinopatía.

Hay otros niños de alto riesgo que también podrían beneficiarse de la vacunación, como los diabéticos, los que tienen enfermedades crónicas renales o metabólicas, los que son portadores del VIH, y los que han estado durante mucho tiempo bajo tratamiento con aspirinas, como, por ejemplo, los niños que tienen artritis reumatoide.

Aunque la vacuna se asocia a pocos efectos secundarios, es preciso tener en cuenta que se usan huevos en su elaboración. Si un niño o un adulto ha tenido previamente una reacción alérgica grave a los huevos, o a algún producto elaborado con huevos, se le debe hacer una prueba cutánea antes de ponerle la vacuna. Si ésta confirma la hipersensibilidad al huevo, no se le debe poner la vacuna.

Actualmente existen medicamentos antivírales para tratar las infecciones provocadas por la gripe. La medicación debe iniciarse durante las primeras cuarenta y ocho horas en que se contrae la enfermedad. Así mismo, para los niños crónicamente enfermos, la prevención es muy importante. Si no se les ha aplicado la vacuna y se ven expuestos al contagio, el uso de medicinas antivirales antes de que contraigan la enfermedad, puede atenuar la intensidad de la misma.

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