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Niño con Cataratas

Aunque creemos que las cataratas son una enfermedad que afecta a las personas mayores, también pueden darse en infantes y en niños pequeños. Éstas son un trastorno en el que el cristalino, el tejido transparente dentro del ojo que actúa a modo de lente haciendo que los rayos de luz converjan en la retina, se vuelve opaco. Aunque raras, las cataratas congénitas son una de las principales causas de pérdida de visión y ceguera que afectan a la población infantil.

Las cataratas suelen aparecer como un reflejo blanquecino en el centro de la pupila. Si un bebé nace con una catarata que bloquea por completo el paso de la luz, se le tendrá que extirpar quirúrgicamente el cristalino afectado para que su visión pueda desarrollarse con normalidad. La mayoría de los oftalmólogos pediátricos recomiendan que la intervención se realice durante el primer mes de vida. Una vez extirpado el cristalino, el niño deberá ponerse lentes de contacto o bien espejuelos. A partir de los dos años, se recomienda la colocación de un lente interno. Además, la rehabilitación visual del ojo afectado usualmente implica utilizar un parche hasta que el ojo del niño haya madurado por completo (hasta los nueve años o más).

En algunas ocasiones, el bebé nacerá con una pequeña catarata que inicialmente no impedirá que su visión se desarrolle con normalidad. Este tipo de cataratas no suelen requerir tratamiento; sin embargo, deben seguirse de cerca para asegurarse de que no crecen tanto como para interferir con la visión normal. Incluso las cataratas que son demasiado pequeñas como para representar una amenaza al desarrollo normal de la visión, pueden provocar ambliopía secundaria, que deberá ser tratada por el oftalmólogo.

En la mayoría de los casos, no es posible determinar la causa de las cataratas en infantes. Pueden deberse a una tendencia heredada de los padres, a un trauma ocular o a una infección provocada por un virus, como la rubéola y la varicela, o por algún otro microorganismo, como la toxoplasmosis. Para proteger a su futuro bebé de cataratas y de otros trastornos graves, la mujer embarazada debe evitar exponerse a enfermedades infecciosas durante el embarazo. Además, como precaución adicional contra la toxoplasmosis, debe evitar manipular excrementos de gato o comer carne cruda, ya que ambos pueden contener los microorganismos que provocan la enfermedad.

Prevención de las lesiones oculares

Nueve de cada diez lesiones oculares se pueden evitar, y casi la mitad ocurren en el hogar. Para minimizar el riesgo de este tipo de lesión en su familia, siga las siguientes medidas de seguridad:

  • Guarde todos los productos químicos potencialmente peligrosos (detergentes, amoníaco, aerosoles, pegamentos y cualquier otro producto de limpieza) lejos del alcance de su hijo.
  • Elija los juguetes de su hijo con cuidado. Fíjese que no tengan partes cortantes o puntiagudas, sobre todo si su hijo es demasiado pequeño para entender los riesgos potenciales asociados.
  • No permita que su hijo juegue con dardos, perdigones o escopetas de aire comprimido.
  • Enséñele a su preescolar cómo se cogen las tijeras y los lápices. Si es demasiado pequeño para utilizarlos, no le permita cogerlos.
  • No permita que su hijo se acerque, cuando usted utilice la cortadora de césped, pues podrían salir piedras u otros objetos despedidos y hacerle daño.
  • No deje que su hijo se acerque mientras usted está encendiendo un fuego o usando alguna herramienta. Si quiere que le observe mientras usa herramientas, pídale que se ponga gafas protectoras.
  • Dígale a su hijo que no mire directamente al sol, ni siquiera cuando lleve puestas gafas de sol. Al hacerlo, podría sufrir lesiones graves y permanentes en los ojos.
  • Nunca permita que su hijo se acerque a los fuegos artificiales.
  • Nunca deje aun niño mirar directamente un eclipse.

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