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Niño con Anemia

La sangre contiene varios tipos distintos de células. Las más numerosas son los glóbulos rojos, que se encargan de absorber oxígeno en los pulmones y distribuirlo por todo el cuerpo. Estas células contienen hemoglobina, un pigmento rojo que lleva el oxígeno a los tejidos y se lleva el producto de deshecho, el dióxido de carbono. Cuando los glóbulos rojos tienen una cantidad insuficiente de hemoglobina, esto limita la capacidad para llevar oxígeno a las células del cuerpo, lo que es necesario para funcionar y crecer. El trastorno resultante se conoce como anemia.

La anemia puede deberse a cualquiera de las siguientes razones:

  1. Demora en el proceso de producción de glóbulos rojos.
  2. Destrucción masiva de glóbulos rojos.
  3. Escasez de hemoglobina en los glóbulos rojos.

La mayoría de los niños pequeños que tienen anemia padecen este trastorno debido a que sus dietas son insuficientes en hierro, lo que se conoce como anemia ferropénica. El hierro es necesario para la producción de hemoglobina. La escasez de hierro hace que los glóbulos rojos no tengan suficiente hemoglobina. Un lactante de pocos meses puede desarrollar una anemia ferropénica si empieza a tomar leche de vaca demasiado pronto, sobre todo si no consume un suplemento de hierro o alimentos ricos en hierro. La deficiencia se debe a que la leche de vaca contiene muy poco hierro y los intestinos absorben una parte muy reducida del mismo. Además, la leche de vaca en un lactante de menos de seis meses, puede irritarle los intestinos, lo que causará pequeñas pérdidas de sangre a través de las heces. Esto provoca una reducción en la cantidad de glóbulos rojos, lo que causa anemia.

Otras deficiencias nutricionales, como la deficiencia de ácido fólico, también pueden provocar anemia, pero se trata de algo poco frecuente. Es más común en niños que toman leche de cabra, la que contiene muy poco ácido fólico.

A cualquier edad, la anemia puede deberse a una pérdida excesiva de sangre. En casos raros, un recién nacido con los problemas de coagulación puede tener una hemorragia importante debido a la circuncisión o a una herida y como consecuencia padecer de anemia. Puesto que la vitamina K favorece el proceso de coagulación y los recién nacidos suelen tener una cantidad insuficiente de la misma, usualmente se les pone una inyección de vitamina K inmediatamente después del parto.

A veces, los glóbulos rojos tienden a destruirse con facilidad. Este trastorno se conoce como anemia hemolítica y puede obedecer a alteraciones en la superficie de los glóbulos rojos o a otras anomalías en el interior o el exterior de estas células.

Existe una condición causada por una anomalía en la estructura de la hemoglobina, que recibe el nombre de anemia falciforme, y afecta sobre todo a la población de raza negra. Este trastorno puede ser muy grave y se asocia a "crisis" frecuentes y a menudo a hospitalizaciones recurrentes.

Por último, algunas deficiencias enzimáticas también pueden alterar la función de los glóbulos rojos, haciéndolos más vulnerables y aumentando su susceptibilidad a ser destruidos.

Signos y síntomas

Las personas anémicas suelen tener la piel ligeramente pálida, lo que se aprecia sobre todo en la escasa coloración de los labios, la capa que recubre el interior de los párpados (Ia conjuntiva) y las uñas. Los niños anémicos también pueden estar irritables, sentirse débiles y cansarse con facilidad. Los niños que tienen una anemia severa tienen dificultad respiratoria, el ritmo cardíaco acelerado y las manos y los pies hinchados. Si la anemia persiste, ésta puede interferir con el proceso de crecimiento normal. Es fácil que un bebé con anemia hemolítica desarrolle ictericia (color amarillento), aunque muchos recién nacidos que tienen ictericia no son anémicos.

Si su hijo presenta alguno de los síntomas que acabamos de describir, o si usted sospecha que no está ingiriendo suficiente hierro, consulte al pediatra. En la mayoría de los casos la anemia puede diagnosticarse con un simple análisis de sangre.

Algunos niños, a pesar de no ser anémicos, tienen una deficiencia de hierro. Estos niños pueden tener poco apetito, estar irritables, nerviosos e inatentos, lo que puede provocar un retraso del crecimiento y/o escaso rendimiento escolar. Estos problemas cesarán en cuanto empiecen a ingerir suficiente hierro. Otro síntoma asociado a falta de hierro que puede no estar relacionado con una anemia es la tendencia a comer cosas extrañas, como hielo, tierra o almidón. Esta conducta se denomina pica. No es perjudicial en sí misma, a menos que el material ingerido sea tóxico (como el plomo). Generalmente la conducta mejora con la edad y al tratar la anemia, aunque en los niños con retraso del crecimiento esto puede persistir.

Los niños con anemia falciforme pueden tener fiebre sin causa aparente; además, se les pueden hinchar las manos y los pies y son extremadamente susceptibles a contraer infecciones. Si en su familia hay antecedentes de anemia falciforme, solicite que le hagan a su hijo los análisis pertinentes.

Tratamiento

Puesto que hay tantos tipos de anemia, es importante identificar la causa antes de iniciar cualquier tratamiento. No intente tratar a su hijo con vitaminas, hierro u otros suplementos nutritivos, ni tampoco medicamentos sin receta médica, a no ser que se lo indique el pediatra. Esto es muy importante, porque estos tratamientos podrían enmascarar la verdadera causa del problema y retrasar el diagnóstico.

Si la anemia se debe a una falta de hierro, se le recetará un medicamento que contenga hierro. Estos se venden en forma de gotas, para infantes, o bien en líquido o tabletas para niños mayores. El pediatra le indicará por cuánto tiempo debe seguir tomando hierro su hijo mediante el seguimiento de análisis de sangre que le hará regularmente. No suspenda el medicamento sino hasta que el pediatra le diga que ya no es necesario.

A continuación, algunos consejos relacionados con los medicamentos de hierro:

  • Es mejor que el niño no tome el hierro junto con la leche, puesto que ésta bloquea el proceso de absorción.
  • La vitamina C potencia la absorción de hierro, por lo que tal vez prefiera darle a su hijo un vaso de jugo de naranja inmediatamente después del medicamento.
  • Puesto que el hierro en forma líquida puede manchar los dientes de un color gris-negruzco, dígale a su hijo que trague el medicamento deprisa y enjuagúele la boca con agua después de tomarlo. También puede lavarle los dientes inmediatamente después de cada toma. Aunque las manchas que deja el hierro en los dientes son poco atractivas, no son permanentes.
  • Los medicamentos que contienen hierro hacen que las heces adquieran un color negro intenso. Esto no debe preocuparle.

Precauciones especiales: Los medicamentos que contienen hierro son extremadamente tóxicos si se toman en cantidades excesivas. (El hierro es una de las principales causas de intoxicación en niños menores de cinco años). Guarde éste y cualquier otro medicamento fuera del alcance de los niños.

Prevención

Las anemias ferropénicas u otras anemias de origen nutricional son fáciles de prevenir. Basta con darle a su hijo una alimentación equilibrada y tomar las siguientes precauciones.

  • Si su hijo es todavía un lactante, no le dé leche de vaca sino hasta que haya cumplido un año.
  • Si ha optado por la lactancia materna, cuando empiece a introducir sólidos en la dieta de su hijo, déle alimentos enriquecidos con hierro. Hasta que llegue ese momento, su hijo obtendrá todo el hierro que necesita de la leche materna. Si decide seguir alimentando a su hijo sólo con leche materna después de que cumpla cuatro meses, es recomendable que le dé algún suplemento de hierro. Tenga en cuenta que al introducir alimentos sólidos con poco contenido de hierro en la dieta de su hijo, disminuirá la cantidad de esta sustancia que pueda absorber de la leche.
  • Si decide alimentar a su bebé con fórmula, dele una enriquecida con hierro.
  • Asegúrese de que su hijo, una vez crezca, siga una dieta equilibrada y tome alimentos que contengan hierro. Muchos granos y cereales están enriquecidas con hierro (lea las etiquetas). Otros alimentos ricos en hierro son las yemas de huevo, las hortalizas, las frutas amarillas, la carne roja, las papas, los tomates, la melaza y las uvas pasas. Así mismo, para aumentar la cantidad de hierro consumido, incluya la pulpa en los jugos de frutas y cocine las papas con piel.

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