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Negligencia y maltrato de menores

Los periódicos están tan llenos de noticias sobre maltrato a niños, que usted se preguntará hasta qué punto su hijo está seguro. Aunque es un error volverse sobreprotector y asustar demasiado al niño, es importante estar consciente de los riesgos reales y familiarizarse con los síntomas del maltrato y el abuso. En los EE.UU. se denuncian más de 2.5 millones de casos de maltrato infantil al año. De ellos, el 35 por ciento se refiere a abuso físico, el 15 por ciento a abuso sexual y el 50 por ciento a negligencia.

El maltrato infantil es frecuente. Las investigaciones indican que una de cada cuatro niñas y uno de cada ocho niños se verá sometido a abuso sexual antes de cumplir dieciocho años. Uno de cada veinte niños es objeto de maltrato físico cada año. El abuso sexual incluye tocarle al niño o niña, inapropiadamente, los genitales, así como hacer exposiciones deshonestas frente a un niño. El maltrato físico incluye lesionar el cuerpo de un niño, sea quemándolo, golpeándolo o infringiéndole cualquier otro tipo de daño (cortes, magulladuras, huesos rotos...) Puesto que un moretón indica que ha habido rotura de tejido y vasos sanguíneos, todo método de disciplina que deje marcas se debe considerar inapropiado.

La negligencia incluye el desatención física (privar a un niño del alimento, ropa y cobijo o cualquier otra necesidad de carácter físico), la desatención emocional (privar a un niño del afecto, amor y consuelo que necesita) y la desatención médica (privar a un niño de cuidado médico).

En su mayoría el maltrato ocurre dentro de la familia, siendo a menudo los responsables los padres del niño u otros parientes que también fueron objeto de maltrato en su niñez. La negligencia y el maltrato son más comunes en familias que viven en la pobreza y en padres adolescentes y/o alcohólicos o drogadictos. Aunque han aumentado los casos de maltrato fuera del hogar, sigue siendo cierto que los principales responsables suelen ser personas conocidas y habitualmente encargadas de cuidar de los niños, en lugar de extraños.

Signos y síntomas

No siempre es fácil reconocer a un niño maltratado. Los niños que han sufrido abusos, suelen tener miedo a contarlo porque creen que les echarán la culpa o que no les creerán. Además, los padres tienden a pasar los síntomas por alto, porque no quieren enfrentarse a la realidad. Esto es un grave error. Un niño que ha sido maltratado necesita recibir apoyo y tratamiento especial lo antes posible. Cuanto más tiempo dure el abuso o tenga que afrontar la situación él solo, menos probabilidades tendrá de recuperarse por completo.

La mejor forma de identificar los síntomas de maltrato es estar pendiente de cualquier cambio inexplicable en el cuerpo o el comportamiento de su hijo. No le haga a su hijo un examen "formal" a menos que tenga motivos fundados para sospechar maltrato, pues podría atemorizarlo, pero siga indagando si detecta alguno de los siguientes síntomas:

Maltrato físico

  • Cualquier lesión (moretones, quemaduras, fracturas, lesiones en la cabeza o el abdomen) que no se pueda explicar.

Abuso sexual

  • Comportamiento retraído y temeroso (pesadillas, depresión, miedos, intentos de escaparse de casa).
  • Dolor abdominal, mojar la cama, infecciones de orina, dolor o hemorragias en los genitales, enfermedades de transmisión sexual.
  • Comportamiento sexual extremo, inapropiado para la edad del niño.

Maltrato emocional

  • Pérdida repentina de la confianza en sí mismo.
  • Dolores de cabeza o de estómago que no se pueden explicar por causas médicas.
  • Miedos anormales, pesadillas.
  • Intentos de escaparse de casa.

Negligencia emocional

  • No gana peso (sobre todo en los lactantes).
  • Comportamiento excesivamente cariñoso y dependiente.
  • Voracidad extrema y robo de comida.

Consecuencias a largo plazo

En la mayoría de los casos, los niños que son objeto de maltrato o negligencia sufren más emocional que físicamente. Un niño que reciba maltratos físicos de forma reiterada puede acabar deprimiéndose, intentar suicidarse, aislarse por completo o volverse extremadamente violento. Conforme vaya haciéndose mayor, es posible que empiece a abusar del alcohol y otras sustancias, intente escaparse de casa, se oponga a la autoridad o infrinja maltratos a otros. Cuando sea adulto, puede presentar disfunción sexual o problemas matrimoniales, depresión e intentos de suicidio.

No todas las víctimas de maltrato presentan reacciones tan extremas. Generalmente, cuanto más pequeño es el niño, más se prolonga el abuso, y entre más cercana sea la relación que mantiene el niño con la persona que le maltrata, más serias serán las repercusiones emocionales.

Pida ayuda

Si sospecha que su hijo está siendo objeto de abuso, pida ayuda inmediatamente a través del pediatra o de la agencia local de protección de menores. Los médicos tienen la obligación legal de informar a las autoridades sobre cualquier sospecha de maltrato o negligencia. Así mismo, el pediatra detectará y tratará cualquier lesión que tenga el niño, le recomendará un terapeuta y proporcionará la información necesaria para investigar el caso. Es posible que este tenga que testificar en corte, si es necesario, para proteger legalmente al niño o para cursar una acusación contra algún sospechoso de abuso sexual. Rara vez se cursan acusaciones criminales en casos de abuso físico leve, pero es altamente probable en situaciones de abuso sexual.

Si su hijo ha sido abusado, se beneficiará de que lo lleve a un profesional de salud mental. Es posible que éste sugiera que usted y otros miembros de la familia reciban ayuda psicológica para que puedan darle al niño el apoyo emocional que necesita. Si algún miembro de su familia es el responsable del abuso, él también deberá acudir a la consulta de un profesional de la salud mental.

Si su hijo ha sido abusado, es posible que usted sea la única persona que pueda ayudarle. No hay ninguna justificación para retrasar el momento de reportar sus sospechas. Con negar el problema sólo conseguirá empeorar las cosas, permitiendo que persista el maltrato y disminuyendo las probabilidades de que su hijo llegue a recuperarse completamente.

La prevención del maltrato

La causa principal del maltrato en niños infantil en el seno de la familia suele ser los sentimientos de aislamiento, estrés y frustración de los padres. Éstos necesitan apoyo e información para cuidar y educar a sus hijos responsablemente. Necesitan que alguien les enseñe a afrontar sus propios sentimientos de frustración y enfado para que no los vuelquen sobre sus hijos. También necesitan la amistad y la compañía de otros adultos que les escuchen y les ayuden en los momentos difíciles. Los grupos de apoyo suelen ser el primer paso para luchar contra el aislamiento y la frustración que puede sentir un padre.

Implicarse activamente y supervisar de cerca las actividades de su hijo es la mejor forma de evitar el maltrato físico o sexual fuera de casa. Cualquier escuela o centro preescolar debe tener siempre las puertas abiertas a los padres, de tal modo que éstos puedan visitar a sus hijos sin ningún tipo de restricción y sin previo aviso. Se debe permitir que los padres colaboren en las clases de forma voluntaria y se les deben informar sobre cualquier cambio de personal. Así mismo, los padres deben escuchar atentamente lo que les cuenten sus hijos sobre sus experiencias fuera de casa e investigar en el caso de que se quejen de maltrato o tengan un cambio de comportamiento inexplicable.

Aunque usted no desea asustar a su hijo, puede enseñarle algunas normas básicas de seguridad sin intimidarlo. Enséñele a no relacionarse con extraños, a no alejarse de usted en "territorio desconocido", a decir "no" cuando alguien le pida que haga algo en contra de su voluntad, y a que siempre que alguien le haga daño o algo que le haga sentirse incómodo se lo cuente a usted. Déjele bien claro que no va a tener problemas por contar si ha recibido maltrato. Insista en que usted necesita saberlo todo para poder protegerlo y en que él se sentirá mejor después de contarlo. En vez de enseñarle que está rodeado de peligros, transmítale la idea de que es fuerte y capaz, y que siempre puede contar con usted.

Ayuda para cuidar de los niños y abuso infantil

Los medios de comunicación difunden noticias espeluznantes sobre maltrato a niños en centros de cuidado infantil. Como consecuencia, muchos padres se resisten a dejar a sus hijos en manos de personas que no pertenecen a la familia. Lo cierto es que el maltrato es extremadamente raro en estos centros. Lo más habitual es que estos centros sean precisamente el lugar donde suelen encontrar apoyo los niños que sufren maltrato en otro lugar.

De todos modos, para estar más tranquilo y reducir al mínimo las posibilidades de que su hijo sea maltratado, inspeccione a fondo el centro al que lo piensa llevar antes de matricularlo y haga visitas sin previo aviso cuando empiece a ir al centro. (Si las visitas de los padres están restringidas, no matricule a su hijo en ese centro.) Aún así, puesto que las visitas de los padres pueden interrumpir el curso normal de las actividades y distraer a los niños, intente quedarse al margen lo máximo

posible. Si le resulta imposible pasar por el centro de su hijo personalmente, pídale a otro adulto (un pariente, un buen amigo) que lo haga en su lugar de vez en cuando. Así mismo, es aconsejable que hable con los padres de otros niños que vayan al mismo centro de su hijo para compartir sus experiencias y preocupaciones.

¿Cómo puede saber si su hijo está siendo maltratado en el centro preescolar o en cualquier otro sitio? Estando pendiente a cualquier cambio inexplicable en su aspecto o comportamiento. Fíjese sobre todo en:

  • Cualquier lesión o herida que no se pueda explicar
  • Lesiones repetidas, incluso si parecen accidentales
  • La persona encargada de cuidar del niño da explicaciones contradictorias sobre el origen de las lesiones del niño
  • Moretones con la forma de una mano; quemaduras de aspecto sospechoso, marcas de cuerdas, cinturones o similares en el cuerpo
  • Moraduras, infecciones y hemorragias en la zona anal o genital
  • Un niño que hace tiempo que sabe usar el inodoro empieza a tener "accidentes" inexplicables
  • Comportamiento abiertamente sexual e inapropiado para un niño. (Tenga cuidado con no confundir la curiosidad y las ganas de experimentar con el propio cuerpo, completamente normales, con algo mucho más siniestro; tenga en cuenta que los niños de tres y cuatro años suelen masturbarse y les interesa mucho la sexualidad.

Sobre todo, si su hijo ha estado yendo tranquilamente a la guardería durante cierto tiempo y, de repente, empieza a resistirse, intente buscar posibles explicaciones, pero no sospeche automáticamente lo peor. Este cambio de actitud puede no ser más que el reflejo de un cambio en desarrollo completamente normal. Entre los siete y los nueve meses, por ejemplo, la mayoría de los bebés empiezan a asustarse de repente ante los desconocidos, y un desconocido puede ser cualquier persona que no sea su madre o su padre. Entre los trece y los dieciocho meses, la mayoría de los niños experimentan la denominada ansiedad de separación, y montan verdaderas escenas cuando tienen que alejarse de sus padres. Si no puede explicar de una forma razonable las reticencias de su hijo a ir a la guardería, pida consejo al pediatra del niño antes de poner en marcha una investigación en el centro.

Por último, fíjese en el modo que su hijo tiene de jugar y hablar. Los cuentos que explica, los dibujos que hace, las fantasías que representa, todo ello refleja sus experiencias más recientes, sus intereses y sus miedos. Si le ha pasado algo desagradable, es posible que aparezca en sus juegos, incluso aunque no se lo pueda explicar a usted de ningún otro modo. Aprenda a leer ese lenguaje particular.

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