Bebe y niños

Volver a la sección Bebe y niños

Anuncios

Meningitis en niños

La meningitis es una inflamación de las meninges, los tejidos que recubren el cerebro y la médula espinal. A veces la inflamación afecta al mismo cerebro. La meningitis es una enfermedad seria y poco habitual. Aún así, cuando ocurre, afecta sobre todo a niños menores de cinco años. Si se diagnostica a tiempo y se trata adecuadamente, un niño con meningitis tiene muchas probabilidades de vencer la enfermedad con éxito y sin complicaciones.

El tipo más serio de meningitis es la de origen bacteriano (están implicados varios tipos distintos de bacterias). Los niños menores de dos años tienen más probabilidades de contraer esta enfermedad. También hay meningitis de origen viral y otras provocadas por hongos y parásitos. La meningitis viral no suele ser muy grave, excepto cuando afecta a lactantes de menos de tres meses de edad.

Las bacterias que provocan la meningitis se encuentran a menudo en la boca y la garganta de niños sanos, pero esto no implica necesariamente que estos niños vayan a adquirir la enfermedad. Esto sólo ocurre cuando las bacterias entran en el torrente sanguíneo.

Todavía no sabemos exactamente por qué algunos niños contraen la meningitis y otros no, pero sabemos que ciertos grupos de niños tienen más probabilidades de contraer la enfermedad que otros. Éstos son:

  • Los bebés, sobre todo menores de dos meses de edad puesto que su sistema inmune todavía no ha madurado lo suficiente, y es más fácil que las bacterias penetren en el torrente sanguíneo.
  • Los niños que tienen infecciones de los senos nasales recurrentes.
  • Los niños que han sufrido recientemente una lesión en la cabeza de carácter grave o una fractura de cráneo.
  • Los niños a los que se les acaba de practicar una intervención quirúrgica en el cerebro.
  • Los niños con quemaduras graves que se pueden infectar crónicamente.
  • Los niños con ciertos trastornos crónicos, como fibrosis quística, cáncer, anemia falciforme o enfermedades que requieren cuidados respiratorios continuos o la administración de sustancias por vía intravenosa.

Cuando no había antibióticos (medicinas que permiten combatir las infecciones bacterianas), el 90 por ciento de los niños que contraían la meningitis fallecía. Del diez por ciento que sobrevivía, a la mayoría les quedaban secuelas permanentes, como sordera, retraso mental o crisis convulsivas. Hoy en día, el pronóstico es mucho mejor. Si la meningitis se diagnostica y se trata a tiempo, el 70 por ciento de los niños afectados se recupera sin ninguna complicación. Incluso si se presenta alguna complicación, ésta suele ser de carácter leve y de poca duración. Aún así, las pérdidas auditivas siguen siendo una secuela importante, frecuente y persistente.

La meningitis tiene que detectarse temprano y tratarse enérgicamente para poderla curar. Por eso es muy importante que informe al pediatra inmediatamente si su hijo presenta alguno de los siguientes signos.

Si su hijo tiene menos de dos meses: La presencia de fiebre, pérdida del apetito, apatía o aumento de la irritabilidad y del llanto, es motivo más que suficiente para llamar al pediatra. A esta edad, los síntomas de la meningitis pueden ser muy sutiles y difíciles de detectar; por lo tanto, es mejor avisar pronto y equivocarse, que llamar demasiado tarde.

Sí su hijo tiene entre dos meses y dos años: Esta es la franja de edad en la que hay más probabilidades de contraer la meningitis. Esté pendiente de síntomas como fiebre, náuseas, vómitos, pérdida del apetito, agitación o somnolencia excesiva. (La agitación puede ser extrema, y el sueño tan profundo que puede resultar imposible despertar al niño).

Si su hijo tiene entre dos y cinco años: Además de los síntomas arriba descritos, un niño de esta edad que contraiga la meningitis se puede quejar de dolor de cabeza, dolor de espalda, o rigidez de nuca. También puede sentir fastidio al ver luces brillantes.

Tratamiento

Si, después de evaluar a su hijo, el pediatra sospecha que puede tener meningitis, solicitará que le hagan un análisis de sangre para comprobar si hay indicios de infección bacteriana, y una punción lumbar para extraerle líquido cefalorraquídeo. Este procedimiento implica introducir una aguja especial en la parte baja de la espalda para extraer una muestra de líquido. Si se detecta alguna infección en el líquido extraído, se confirmará el diagnóstico de meningitis. En tal caso, su hijo deberá ser hospitalizado para que le administren antibióticos por vía intravenosa y para tenerlo bajo observación por si surgen complicaciones. Durante los primeros días de tratamiento, es posible que su hijo no pueda beber ni comer; por este motivo, aparte de los antibióticos, le administrarán fluidos por vía intravenosa, a fin de proporcionarle las medicinas y nutrientes que necesita. En ciertos tipos de meningitis, el tratamiento debe prolongarse de siete a veintiún días, dependiendo de la edad del niño y de la bacteria concreta que haya provocado la infección.

Prevención

Hoy en día, algunos tipos de meningitis de origen bacteriano se pueden prevenir con vacunas y antibióticos. Pregúntele al pediatra sobre los siguientes aspectos:

Vacuna contra la Hib (Haemophilus influenzae tipo B)

Esta vacuna reduce las probabilidades de que un niño sea infectado por la bacteria Haemophilus influenzae tipo b. La vacuna se administra en forma de inyección, a partir de los dos meses de edad.

Vacuna contra el neumococo

Esta vacuna ayuda a prevenir algunas infecciones provocadas por la bacteria neumococo. Recientemente se ha recomendado su uso en todo niño menor de 23 meses, como parte del itinerario regular. En niños de 24 a 59 meses de edad se estima que una dosis de la vacuna puede ser beneficiosa, especialmente en niños de alto riesgo. Esto es, los que estén inmunodepremidos, tienen anemia falciforme, ciertos problemas renales u otros trastornos crónicos. Consulte a su pediatra.

Rifampicina y Ceftriaxone

Si su hijo se ha visto expuesto —sea en casa o en la guardería— a un niño con meningitis provocada por las bacterias Haemophilus influenzae o el meningococo, se le debe administrar antibióticos para evitar que se infecte. En algunos casos, los adultos que se ven expuestos (a través del contacto íntimo) a alguien que tenga una meningitis de origen bacteriano también deben tomar medicamento durante cierto tiempo. El pediatra le indicará con qué frecuencia y por cuánto tiempo debe medicar al niño. Si su hijo presenta alguno de los síntomas de la meningitis, aunque esté tomando la medicina, llame al pediatra inmediatamente.

Anuncios
Bebe y niños

Volver a la sección Bebe y niños