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Las relaciones de Tauro

El padre y la madre de Tauro

El padre de Tauro

Tauro planifica todo de modo que no tengan lugar los im­previstos, y el caso de los hijos no es una excepción. Cuando esté preparado para recibirlos, los tendrá.

Poco flexible y firme en sus principios sobre la educación, trata siempre de imponerse y de que prevalezcan sus puntos de vista, lo que suele crear problemas cuando los chicos llegan a la adolescencia y, especialmente, cuando quieren elegir una profesión, ya que darán infinitas razones para que sus hijos no se desvíen de la ruta trazada por él.

La madre de Tauro

A esta mujer le encanta la maternidad, ya que responde a su naturaleza más profunda. Desde el principio adecuará su ritmo de vida al del niño. Su disposición serena y paciente se pondrá en evidencia desde el primer momento, aunque según vayan creciendo sus hijos mostrará cada vez más su faceta más estricta y exigente. De todos modos, siempre será una fiel defensora de sus hijos, tolerante con sus travesuras y buena amiga. La etapa que la pondrá a prueba será la adolescencia, ya que ella misma es rígida con los cambios y no le gustan los desafíos, la ociosidad y el desaliño.

El hijo y la hija de Tauro

El hijo de Tauro

Es curioso y empecinado; cuando algo le concierne no lo abandona pero cuando algo no le gusta no hay quien consi­ga interesarlo. Necesita estar siempre ocupado, posee habi­lidad manual y expresa su faceta artística a través de ella. Le encantan las herramientas, los juegos de construcción y todo lo relacionado con el dinero. Para cautivarlo con la lectu­ra, conviene hablar o comentar sobre lo leído sin exigir na­da. Posesivo y desconfiado, si se siente agraviado se mostra­rá resentido.

La hija de Tauro

Sumamente tranquila pero terca como nadie. Requiere respuestas certeras y completas para sus dudas y, si descu­bre que sus padres son incapaces de satisfacer sus ansias de conocimiento, comenzará a perderles el respeto. Le encan­tan los lapices de colores, la arcilla para modelar y todo lo relacionado con la naturaleza, las flores, las plantas y los animales. Tiene un gran sentido estético, por eso le gusta es­tar rodeada de cosas bellas.

Consejos para los padres:

  • Enséñeles a tener paciencia consigo mismo.
  • No los apure, respete sus tiempos.
  • Anímeles a perseverar en todo lo que emprendan.
  • Enséñeles a tener confianza en la concreción de sus objetivos.

El novio y la novia de Tauro

El novio de Tauro

Firme y estable, tiende a inclinarse por las relaciones con posibilidades de ser duraderas. Cuando se decide a asentar­se no arriesga por nada lo conseguido y las aventuras pasa­jeras no lograrán seducirlo. Protegerá y cuidará a su novia, será cálido y tierno, pero exigirá fidelidad absoluta y necesi­tará que su sensualidad sea satisfecha. Con él se sentirá amada y protegida, cuidada y deseada, habrá salvajismo y romanticismo en dosis casi iguales.

Cómo conservar al novio de Tauro:

Jamás provoque su ira, nunca le ordene ni le diga lo que debe hacer, más bien sugiéraselo suavemente. Invítelo a comer a menudo y no lo haga esperar para una cita.

La novia de Tauro

Suele esperar al amor de su vida en lugar de salir a buscar­lo. Sus tiempos de acercamiento son graduales y firmes. Es celosa y controladora. Ella tiene que saber a dónde va su novio, con quién y a que hora vuelve.

La estabilidad emocional y la plena satisfacción de su sen­sualidad serán las claves para mantenerla interesada. Como amante es apasionada y cariñosa y su compañero deberá brin­darle mucho amor e imaginación en sus contactos sexuales.

Cómo conservar a la novia de Tauro:

Regálele flores con frecuencia y alguna joya de vez en cuando. Muéstrele el último saldo de su cuenta bancaria y no gaste en forma frívola cuando esté con ella.

El esposo y la esposa de Tauro

El esposo de Tauro

Tiene una visión realista del matrimonio y aunque sea ava­sallado por alguna pasión, privilegiará la estabilidad de la pa­reja. Es un esposo muy flexible que puede disfrutar plenamen­te de los placeres sensuales y también aceptar la ausencia de ellos. Pero vivirá al borde del colapso nervioso junto a alguien excesivamente arriesgado, soñador o alejado de la realidad. Nada le causa más sobresaltos que los cambios intempestivos y la discontinuidad.

La esposa de Tauro

Necesita demostraciones de afecto concretas y físicas. De nada le servirá que le digan cuánto la quieren si no se lo demuestran por vía directa, a través de un fuerte abrazo, un be­so o al menos una palmada afectuosa. Junto a alguien que le hace largos discursos de amor pero nunca una demostración física, sentirá simplemente que tal amor no es verdadero, que es pura charlatanería y muy difícilmente encuentre la tranqui­lidad necesaria para el encuentro íntimo. En otro orden de co­sas, su natural sentido de lo concreto no encontrará comodi­dad junto a una persona que no muestre algún grado de solidez. Si su pareja está pasando por un momento de cierta ines­tabilidad laboral, lo mejor será que la mantenga al margen de las preocupaciones.

Si usted convive con un nativo de Tauro:

No exacerbe sus celos ni intente cambiar sus puntos de vista.

El amante y la amante de Tauro

El amante de Tauro

Es un amante ideal para las indecisas porque con su segu­ridad y con su empuje bastan para dar comienzo a una rela­ción. Es desprejuiciado, espontáneo y sensual. Sus juegos pre­liminares son extensos, aunque no es muy imaginativo y sólo pone en práctica aquello que sabe de antemano que le propor­cionará placer. El sexo es para él una forma de desahogo y, co­mo su deseo es intenso, precisa que ese desahogo tenga regu­laridad, por lo que las relaciones duraderas son ideales para él. Su resistencia es a toda prueba, es capaz de asombrosos ma­ratones sexuales, y siempre complace todas las demandas de quien comparte el lecho con él.

Una amante para la que el sexo sea tan importante como para él puede satisfacerlo durante toda la vida.

La amante de Tauro

La mujer de Tauro se siente mejor sexualmente con un amante conocido, porque de esta manera reduce el riesgo de encontrarse con alguna sorpresa, cosa que le disgusta muchí­simo. Esta mujer detesta la variedad porque implica tener que adaptarse permanentemente a las necesidades ajenas. Un amante debe proporcionarle seguridad.

Aunque es formal y contenida, ese aspecto lo deja de lado en la cama. Allí es imaginativa y activa y exige la misma acti­tud de su compañero. Como siente la permanente necesidad de expresar físicamente sus sentimientos, sus amantes no se sienten desatendidos ni desairados.

No le gusta que la apresuren ni que la tomen por un mero objeto. No está dispuesta a soportar rechazos y si un amante no responde afirmativamente a sus requerimientos, es capaz de tramar una venganza.

El amigo y la amiga de Tauro

El amigo de Tauro

Antes de embarcarse en una relación de amistad Tauro tie­ne que estar completamente seguro de los resultados.

Es apreciado por sus amigos ya que es fácil de tratar y afec­tuoso pero puede ser algo egoísta y, cuando se enfada, es temible. Afortunadamente no se enoja muy a menudo, pero, por otra parte, su cólera dura y deja huellas.

Le encanta compartir comidas y charlas animadas, pero en las discusiones puede ser difícil hacerle cambiar de opinión. Transmite una tranquila solidez y realmente es reconfortante tener a este amigo cerca en los malos momentos.

La amiga de Tauro

Amiga incondicional y leal, siempre dispuesta a tranquili­zarlos o a dar consejos sensatos y honestos, sobre todo en te­mas prácticos o económicos.

Elige a sus amistades con parsimonia ya que, como en otras áreas de su vida, no tiene prisa y le gusta que el conocimiento mutuo vaya produciéndose de a poco.

Es consciente de sus obligaciones y deberes para con el otro. Generalmente se vincula con personas que pueden serle útiles, pero que también, sean sensibles y abiertas.

El suegro y la suegra de Tauro

El suegro de Tauro

Rígido e implacable, este hombre tiene la fuerza tranqui­la que no estalla en el momento, sino que trata de imponer­se con paciencia.

Es muy observador y concentra su atención en las finan­zas, observando y criticando internamente la forma en que otros administran el dinero. Es todo un experto en econo­mía, por lo que puede ofrecer muy buenos consejos. Hágase el inexperto y ganará un gran colaborador.

Cómo hacerlo su aliado:

La mejor manera de conquistar a este suegro es desviviéndose por atenderlo cuando acude de visita a su casa, preparándole exquisitos platos y creando un ambiente de placentero confort. Con un poco de esfuerzo y mucha imaginación, usted podrá complacer, logrando que se sienta orgulloso de la nuera que le ha tocado en suerte.

La suegra de Tauro

Rutinaria y cómoda, a la vez que posesiva y obstinada, es­ta suegra tiene un nivel de complicidad francamente bajo.

Puede resultar peligrosa, ya que, aunque no lo exprese abiertamente, piensa, mira y sobre todo evalúa. Es de las que dicen: "yo no me meto en los asuntos de mi nuera o de mi yer­no", pero lo hace siempre. A su favor tiene que jamás desaten­derá las necesidades primarias de la familia y garantizará un ambiente de paz en el hogar. También suele tener muy buen gusto, por lo que vale la pena escuchar sus consejos.

Cómo hacerla su aliada:

Si quiere ganar sus favores, haga como que no sabe cómo proceder y pídale consejos sobre cómo llevar adelante la casa. Se sentirá muy halagada y usted sacará provecho, ya que ella le entregará mucho de lo que sabe o tiene. No la contradiga nunca y jamás olvide su cumpleaños; no se lo perdonaría y, además, tomaría represalias.

El jefe y el empleado de Tauro

El jefe de Tauro

Posee mucha determinación y, una vez que toma una po­sición, sólo le importa aquello que ha decidido y nada le ha­rá cambiar de opinión. Es tranquilo, de movimientos lentos y parco al hablar, transmitiendo seguridad y confianza a sus subordinados. Sólido y muy firme, casi nada puede alterar su tranquilidad, pero si alguna vez llega a enojarse, toda la empresa lo recordará. Aunque reconoce la labor de sus em­pleados es bastante tacaño; peleará los salarios y no será fá­cil conseguir de él un aumento de sueldo. Tampoco llegará de sus labios un reclamo injustificado. La regla básica que nunca hay que olvidar para conducirse con este jefe es: no agotar su paciencia.

El empleado de Tauro

Es un empleado sumamente honrado y digno de confian­za. Amable y solidario con sus compañeros, es puntual y trabaja con lentitud pero con la mira puesta en la perfección. Acepta órdenes sin resentimientos, pero ante sus jefes pre­sentará batalla cada vez que lo considere necesario. Es más productivo cuando no se siente presionado.

A veces exaspera en extremo a sus jefes y colegas por su naturaleza obstinada. Una vez que tiene algo en mente, no renuncia a su objetivo. Podrán vociferar o prenderle fuego a su escritorio para hacerlo reaccionar, pero nada lo inmu­tará. El seguirá con su parsimonia realizando sus tareas habituales.

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