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Las relaciones de Piscis

El padre y la madre de Piscis

El padre de Piscis

Extremadamente perceptivo, el padre pisciano parece adivinar los deseos y necesidades de sus hijos sin palabras, pero esto a veces puede resultar perjudicial para los peque­ños. Es un padre comprensivo y cariñoso, que tiende a mal­criarlos, concediéndoles todos los gustos. Aunque en ocasio­nes puede llegar a ser muy crítico con ellos. Deberá apren­der a poner límites sin dejar de escuchar objetivamente las opiniones y puntos de vista de los chicos, aunque éstos di­fieran de los suyos.

La madre de Piscis

Esta madre sacrificará cualquier cosa para que sus hijos disfruten de todas las cosas que ella no conoció en su infan­cia. Es la que puede demostrar mayor capacidad para enten­der la timidez de los niños y los sufrimientos de las chicas adolescentes. Le entregará su corazón a sus hijos y, aunque sentirá devoción por todos, no podrá evitar tener cierta preferencia por los más débiles, pequeños o enfermizos. Es posible que sea demasiado tolerante con ellos, y es que se le hace di­fícil imponer disciplina. La mamá Piscis tendrá que aprender que la falta de firmeza puede ser tan peligrosa como el desa­pego y el descuido.

El hijo y la hija de Piscis

El hijo de Piscis

Es uno de los niños más sensibles, por lo que necesita a su alrededor un ambiente cálido y afectuoso. Dócil y tranquilo, su timidez está llena de una gracia que hechiza a quienes lo ro­dean. Es descuidado con sus juguetes o pertenencias y muy fantasioso. Puede ser muy quejoso. Aunque se le puede herir fácilmente, si sus padres son demasiado blandos a la hora de reprenderlo por las pequeñas mentiras que suelen inventar, los resultados serán contraproducentes. Por lo general su unión con la madre es muy fuerte, como si un hilo sutil pero irrompible los uniera.

La hija de Piscis

Cariñosa y muy impresionable, le molestan mucho los rui­dos y rechaza las actitudes agresivas o groseras. Requiere constantes muestras de afecto y necesita sentirse protegida por los suyos en los momentos de inseguridad. Es muy adaptable, imaginativa y servicial. Le encantan los animales y le ha­rá muy bien cuidar a una mascota.

Aunque es susceptible y llora fácilmente, necesita que se le pongan límites claros, siempre expresados con dulzura. A menudo habrá que disipar sus miedos, explicándole con pacien­cia que son infundados. La música es su mejor relajante.

Consejos de los padres:

  • Necesitan ante todo, muchas demostraciones de cariño, mimos, besos y abrazos.
  • Eviten las ambigüedades, hablen con ellos claramente de todo sin evadir los temas.
  • Ayúdenlos a desarrollar la continuidad y la concentración en las tareas que realicen.
  • Enséñenles a ser ordenados y a cuidar sus pertenencias.

El novio y la novia de Piscis

El novio de Piscis

Aparentemente inocente y confiable, este hombre puede llegar a ser una caja de sorpresas. Tierno, dulce y eternamente dispuesto al amor, puede ser la versión moderna de Romeo... sólo que de tanto en tanto podría trepar al balcón de otra Julieta. Sin embargo, cuando él siente celos es difícil -por no de­cir imposible- que maneje la situación y hará escenas, reprochará o generará compasión.

Verá sólo lo que quiere ver. Tiende a idealizar a la mujer amada y, cuando aparece un signo que demuestra que es sólo una mortal y no una diosa bajada del Olimpo, la decepción le cae en forma terrible. Pero, si sus actitudes hieren a su novia, él jamás se dará por enterado.

Cómo conservar al novio de Piscis:

Necesita que constantemente le aseguren que es amado y apreciado. Nunca lo critique. Trate de mantener siempre una cuota de misterio, la mujer perfecta es para él aquella a la que nunca termina de descubrir.

La novia de Piscis

Es una romántica total, que a menudo confunde una ilu­sión pasajera con un sentimiento más profundo. Puede empe­zar un noviazgo por compasión, ya que es incapaz de resistir­se a los pedidos de ayuda de los hombres que le parecen ne­cesitados de afecto. Prefiere infringirse ella misma heridas en lugar de hacerlo con el ser amado.

La dependencia afectiva es otra de las características que juegan en su contra, ya que puede provocar en su pareja el intento de desprenderse de ella y, como suele estar desconecta­da de la realidad, es incapaz de percibir la infidelidad. Para ella el noviazgo perfecto deberá ser lo más parecido posible a una novela.

Cómo conservar a la novia de Piscis:

Como es sumamente sensible e impresionable cuide del escenario y la gente que la rodea. No deje pasar ni un solo día sin decirle que la ama.

El esposo y la esposa de Piscis

El esposo de Piscis

El esposo de Piscis es mucho más leal a su ilusión román­tica que a la realidad que le rodea. Su idealismo lo lleva a realizar sacrificios personales cuando está en pareja. Si pu­diera manejarse más a menudo con la intuición, se decepcio­naría menos, ya que su tendencia a sublimar al mundo y al ser amado le acarrea desengaños que le cuestan mucho su­perar. Muchas veces, sin darse cuenta, se mimetiza con su compañera. Se entrega totalmente y permanece ajeno a lo que sucede a su alrededor. Su esposa puede sentirse aban­donada mientras él cree estar en pleno idilio.

Le cuesta aceptar que su pareja es un ser humano y que, en tanto tal, tiene defectos. Con frecuencia atravesará perío­dos de profunda insatisfacción personal en los que se sentirá incomprendido y buscará colmar su ansiedad con experien­cias fugaces e indiscriminadas.

La esposa de Piscis

Romántica y soñadora, el amor de pareja es para ella una manifestación del encuentro místico entre las almas. Anhela encontrar al hombre de sus sueños, aunque no hay un esti­lo definido de persona en la que concentre sus expectativas.

Ella ve más allá de las apariencias, y tiene el don de sacar a la luz el aspecto más agradable del ser aparentemente más detestable. Por esta misma razón es propensa al engaño y le cuesta averiguar quién es en realidad la persona que tiene al lado. No es raro que viva experiencias idílicas creyendo ha­ber visto un príncipe allí donde no había más que un sapo. Para no vivir de depresión en depresión, deberá aprender a idealizar menos la realidad que los rodea.

Si usted convive con un nativo de Piscis:

Utilizando una cuota de cálida comprensión podrá evitar que caiga en profundos pozos depresivos.

El amante y la amante de Piscis

El amante de Piscis

Su idealización es tal que en la búsqueda de una amante perfecta que cumpla con todas y cada una de sus múltiples expectativas puede perderse relaciones que tendrían altas pro­babilidades de resultar satisfactorias. De todos modos casi siempre logra lo que se propone. Si le gusta una mujer, tarde o temprano terminará por seducirla. Ama el peligro y la clandestinidad, no tiene inhibiciones ni prejuicios. Intuitivo como él solo, siempre sabrá lo que su amante necesita: una caricia suave como al descuido, una noche de éxtasis tropical, la pos­tergación indefinida del encuentro sexual en pos de alimentar el hechizo erótico. Le gustan las mujeres experimentadas y voluptuosas, posee muchas fantasías sexuales y necesita lle­varlas a la práctica.

La amante de Piscis

Pese a que compartir la cama con ella puede ser una expe­riencia inolvidable, no es lo sexual lo que priva en su vida, sino lo emocional. Le importan mucho los sentimientos, tanto los su­yos como los de la persona que tiene a su lado. Sin embargo es una verdadera artista en el lecho y la más mínima insinuación bastará para excitarla. Desenvuelta y apasionada, la imaginación es el estímulo que más la erotiza, pero para liberar sus ins­tintos debe sentir que el hombre que tiene al lado merece su en­trega. Ella todo lo capta con su sexto sentido híperdesarrollado.

Su excitación es tan intensa como fluctuante. En algunos períodos es insaciable, en otros, no quiere ni escuchar ha­blar de hombres.

El amigo y la amiga de Piscis

El amigo de Piscis

El pisciano es un ejemplo de compasión y sacrificio: se entrega a sus amigos, los comprende, consuela y perdona incluso cuando se pasan de la raya. La amistad no es para él un sentimiento exclusivo como el amor, donde se da con cuidado. El aporta demasiado de sí como para que los ami­gos lo abandonen. Se siente a gusto en cualquier ambiente y hay que procurar que no tenga malas compañías, pues sue­le buscar el camino más fácil y se deja llevar. A veces parece estar en otro mundo pero hay algo en su mirada serena que tranquiliza a sus amigos.

La amiga de Piscis

La pisciana valora la paz y la armonía en sus relaciones de amistad, estableciendo amistades plenas y altruistas, en las que se entrega íntegra. No escatima su amistad, es de las que dan primero y saben recibir con gusto y sin falso pudor. Tiene un elevado número de amigos pues le gusta agrupar a su alrededor a todos los que quiere. Parece gustarle la me­lancolía y hacerse un poco la víctima. Para ganarse su con­fianza, deberán estar presentes la honestidad y la libertad, tanto como las maneras cálidas y afectuosas. Le encanta compartir actividades artísticas, como el teatro, la pintura o la fotografía.

El suegro y la suegra de Piscis

El suegro de Piscis

Cariñoso y emotivo le gusta dedicarse a los demás, espe­cialmente a sus nietos, aunque no resulta muy práctico a la ho­ra de cuidarlos.

No es decidido. En realidad vive la mayor parte del tiem­po en otro mundo. Suele contar repetidamente "lo mal que le ha tratado la vida", pues su manera de lograr que los otros le atiendan y lo tomen en cuenta es poniéndose en víctima.

Cómo hacerlo su aliado:

Nunca maltrate a los niños en su presencia. Respete también sus plantas y sus animales, ya que para él son como personas. Deberá cuidarse de sus manejos emocionales, pero si usted logra que se sienta querido, se brindará de lleno y se convertirá en un aliado incondicional.

La suegra de Piscis

Es la suegra más emotiva y tierna. Posee un gran espíritu de servicio y adora a sus hijos. Su nivel de competitividad es nulo pero tampoco sabe cómo hacerse cómplice. Temerosa, nunca aparecerá sin avisar pero siempre estará dispuesta a ayudar cuando la necesiten. Le encanta cuidar de sus nietos, pero es bastante despistada. Las lágrimas le afloran con extre­ma facilidad, ya que es hipersensible. Tendrá que tener pa­ciencia para escuchar sus continuos lamentos, pues disfruta poniéndose en el lugar de víctima.

Cómo hacerla su aliada:

Tendrá que respetar sus creencias religiosas y escuchar sus interminables quejas. Si usted no se impacienta y procura comprenderla, se transformará en su amiga, poniéndose a su servicio para lo que necesite.

El jefe y el empleado de Piscis

El jefe de Piscis

El papel de ejecutivo no es muy afín a la energía de Pis­cis. No le interesa el poder. Suele tener un gran potencial, pero generalmente, se niega a sí mismo la oportunidad de probarlo. Tiende a iniciar proyectos con entusiasmo para abandonarlos al poco tiempo, una vez que han perdido el atractivo de lo nuevo.

Aunque no se distingue por la confianza en sí mismo, hay ciertas actividades en las que puede hacer valer su ta­lento. Es muy imaginativo e idealista y sabe tratar a sus subalternos. Sensible a las sugerencias y acciones de sus empleados, confía mucho en aquellos con sentido práctico y capacidad de organización. Es muy generoso y siempre está dispuesto a conceder préstamos o peticiones. Le en­canta trabajar escuchando música, aunque el silencio y la soledad también pueden ser sus aliados.

El empleado de Piscis

Divaga muy fácilmente y muchas veces le cuesta con­centrarse en sus tareas. Es bastante desordenado y tampoco se distingue por su puntualidad. Puede ser ocioso y de­sinteresado si el trabajo que desempeña no le permite ca­nalizar su imaginación. Bastante susceptible, puede sentir­se fácilmente herido ante las críticas de su empleador. Pe­ro cuando está motivado y contento con la labor que reali­za, puede ser un verdadero tesoro, responsable y trabaja­dor. Sabe cuando su ayuda es necesaria y responde de in­mediato. No es muy ambicioso, suele contentarse con un salario razonable, siempre que su empleador sea flexible con los préstamos o adelantos.

Necesita desarrollar cierta constancia y concentración para lograr sus metas.

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