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Las relaciones de Libra

El padre y la madre de Libra

El padre de Libra

En general la pareja es siempre más importante para un libriano que los hijos. Sin embargo, una vez que decide afrontar la difícil tarea de educar a un hijo, tratará de hacer­lo con la máxima perfección posible. Estudiará y conocerá todas las teorías sobre educación y evolución infantil, pero llevarlas a la práctica le costará un poco más. Con su desa­rrollado sentido del equilibrio y la justicia, será un padre agradable, justo y disciplinado, que cuidará perfectamente de sus hijos y hará lo imposible por darles una educación es­merada. A veces puede llegar a ser un poco autoritario.

La madre de Libra

A la libriana le cuesta mucho tomar decisiones y la idea de tener hijos no es algo que pueda tomar a la ligera. Des­pués de haber sopesado una y mil veces todos los pro y los contra, podrá tomar finalmente la decisión. Por otra parte, suele tener una imagen bastante idealizada de la materni­dad y después del nacimiento encuentra que la realidad no se parece demasiado a sus teorías. Tendrá que bajar el nivel de exigencia, permitiéndose cometer errores.

Nunca descuidará a sus retoños, los amará y cuidará tier­namente, aunque su dulzura no le restará firmeza en el mo­mento justo y necesario. Jamás permitirá que "se le falte el res­peto a papá". Sus hijos serán dulces, pulcros y corteses, y siempre irán bien arregladitos.

El hijo y la hija de Libra

El hijo de Libra

Es un niño tranquilo y afectuoso, que ama la armonía a quien resulta difícil negarle algo cuando lo pide con una sonri­sa. Suele evitar las peleas y no es de hacer berrinches. Necesita que alaben sus proezas. No es muy activo, suele apo­yarse en los demás y puede ser bastante perezoso. Amable, compasivo y cortés en su trato con los demás. Es ordenado y prolijo, aplicado y estudioso, no suele traer problemas a casa. Es un pequeño artista: será feliz con una caja de lápices de colores.

La hija de Libra

Amable, dulce, colaboradora y, sobre todo, muy seductora, por lo que resulta fácil malcriarla. Muy sociable, le encanta que la adulen y no le gusta que la dejen sola. Necesita expresar su afecto y siente placer en adaptarse a los deseos de quienes la ro­dean. Para tomar decisiones suele pedir consejo. La pereza y la falta de constancia son los principales defectos que hay que combatir. Tiene buen gusto y siempre luce bien arregladita. Le gustan los disfraces, los maquillajes y vestir a sus muñecas. De adolescente tendrá muchas aventuras románticas.

Consejos para los padres:

  • Enséñeles a tomar decisiones en los pequeños asuntos cotidianos y después en asuntos más importantes.
  • No soportan los lugares desagradables o demasiado ruidosos, necesitan un ambiente donde reine la armonía y la belleza.
  • Para ayudarlos a superar su indecisión, traten de no forzarlos a elegir entres varias posibilidades.
  • Nunca les grite ni sea injusto. Cumpla sus promesas o no las haga.
  • Trate de dosificarles la televisión.

El novio y la novia de Libra

El novio de Libra

Le resulta fácil enamorarse y más fácil aún olvidar a su amada; en general demora en casarse ya que la decisión de comprometerse es una tarea ardua para él. Sabe que la cons­trucción de una pareja, al igual que la creación artística, lleva tiempo, trabajo y dedicación, y esto no lo asusta, pero le cues­ta decidirse. Cuando lo hace, dedica a la tarea tiempo, pasión, sabiduría, sensualidad y sensibilidad. Necesita una novia lin­da y prolija, que además sea inteligente y afectuosa.

Cómo conservar al novio de Libra:

Nunca lo obligue a tomar una decisión rápida. Sea cariñosa y tenga siempre una palabra amable que alimente su vanidad y, por supuesto, luzca siempre bella para él.

La novia de Libra

Tiene la necesidad de contar con un compañero y es sagaz como nadie para buscar pareja. Su novio tendrá que tener muchas ideas, colmarla de cumplidos y no dejarla sola nunca. Mientras dure la armonía en la relación no hará nada para alterar ese equilibrio, pero si su novio no le demuestra afecto o no comparte cosas con ella, buscará amor en otro lugar.

Cómo conservar a la novia de Libra:

Trátela siempre con consideración y mantenga a toda costa una buena apariencia. Acostúmbrese a que le dé vuelta a todos sus argumentos y no se inmute ante sus ideas cambiantes.

El esposo y la esposa de Libra

El esposo de Libra

Libra se siente llamado a vivir en pareja. El problema sur­ge cuando la vida le presenta una opción. Su gusto por experimentar situaciones nuevas junto a personas de conocimiento reciente suele traerle problemas en su matrimonio.

Necesita de cierta liviandad y ligereza y huirá de las rela­ciones absorbentes o emocionalmente turbulentas. Buscará en su pareja al arquetipo de lo femenino, escapando de las muje­res de personalidad aguerrida.

Su pasión por el equilibrio y la perfección puede tornarse obsesiva, y los buscará tanto en el plano erótico como en el cotidiano. Cada vez que se siente obligado a tomar una decisión, entra en crisis, por eso lo ideal es no perturbar su armonía.

La esposa de Libra

Para sentirse completa necesita encontrar a su "media na­ranja". El amor de pareja es una necesidad básica para ella y, si bien sus preferencias en el amor pueden ser variadas, es prácticamente imposible que se enamore de alguien que no represente alguna medida de la belleza. Por otra parte, es muy difícil que la libriana establezca una relación íntima con alguien que no muestre una personalidad sociable. Si su marido es un hombre decidido o pragmático, provocará su admiración y sabrá complacerlo gustosamente. Complacer a su pareja le resulta tan importante en la cama como en el momento de compartir una comida o mirando televisión.

Si usted convive con un nativo de Libra:

Escúchelo, déle la razón y lo desarmará.

El amante y la amante de Libra

El amante de Libra

La energía venusina lo impulsa desde muy joven a echarse en los brazos del amor y necesita probarse constantemente con nuevas conquistas.

Como amante es complaciente, le interesa más el placer de su compañera que el propio. Le gusta que sea ella quien tome la iniciativa, pero que no lo apure en la cama. Disfruta de la lentitud, es suave y firme al mismo tiempo. Jamás ofende a su amante ni hiere su corazón, aunque ella se haya permitido he­rirlo. Mostrarse enojado con quien ama lo hace sentir muy mal y por eso prefiere dejar que su enojo se diluya sin expresarlo nunca. Por otra parte, gracias a su habilidad para decir las cosas sin producir heridas a su amante, es posible que no se que­de enganchado en una relación que no le interesa. Por lo gene­ral no les dedica el tiempo suficiente a sus queridas como pa­ra conocerlos de manera más profunda y permitir que afloren sentimientos más hondos.

La amante de Libra

Absolutamente convencida de sus atractivos, suele ser muy provocativa. Como necesita asegurarse de que la pare­ja que tiene a su lado es la que más le conviene, no dudará en tener varios amantes hasta sentirse en condiciones de to­mar una determinación definitiva. Pero su habilidad para disimular su infidelidad hará que cada uno de ellos se sien­ta único en su vida y ni siquiera sospeche que tiene un rival. Los hombres con modales y con buen gusto son sus preferi­dos. A su amante le dedica tiempo, sensualidad y sabiduría. Acepta hacer el amor en cualquier lado, pero siempre con suavidad y ternura. Antepone los sentimientos y deseos del otro a los suyos porque necesita mantener la ar­monía en cualquier situación, por dolorosa que ésta pueda resultarle. Su excesiva diplomacia hace que, a veces, sea de­masiado complaciente o considerada.

El amigo y la amiga de Libra

El amigo de Libra

El libriano establece numerosos lazos de amistad diferen­tes entre sí. Buen conversador, amante de las fiestas y de los eventos, le encanta hacer sociales. Leal y desinteresado, nece­sita que le escuchen y sus amigos tendrán que soportar de vez en cuando sus discursos bizantinos. Sin embargo no le gustan los monólogos sino el intercambio de ideas. Libra es muy civilizado pero, a veces, su calma puede convertirse en ira siguiendo su propio y equilibrado ritmo vital.

La amiga de Libra

Libra necesita establecer constantemente nuevas relacio­nes, reclutando a sus amigos en los lugares de trabajo, en las fiestas, en los clubes, en los viajes o en cualquier parte, pues que le sobran recursos para vincularse. Le encanta salir a divertirse con sus amistades, ya que es muy sociable. A menu­do pertenece a alguna agrupación o asociación. Conciliado­ra, está dispuesta a todo por complacer y es excelente como anfitriona.

El suegro y la suegra de Libra

El suegro de Libra

En algunos aspectos será el suegro ideal que sabe hacerse querer. Siempre aceptará gustosamente sus consejos, pero a veces, haciendo gala de su diplomacia, puede llegar a decir co­sas que hieran mucho.

Es muy parcial y ante cualquier conflicto conyugal hará in­clinar la balanza a favor de su hija. Claro que antes analizará la situación con lo que él considera una imparcialidad y justi­cia absolutas.

Cómo hacerlo su aliado:

No discuta con él por nada ni le cuente nunca sus roces matrimoniales. Si va "por las buenas" en él encontrará un amigo y logrará todo de él, pero "por las malas" no conseguirá absolutamente nada.

La suegra de Libra

Esta mujer tiene siempre una sonrisa lista, es la suegra amorosa que la recibe con los brazos abiertos, pero no debe confiarse demasiado. Sólo se encuentra bien cuando está acompañada, así que cuando usted esté con ella no le negará nada con tal de que permanezca a su lado.

En ella encontrará una compañera y una excelente compin­che para ir al teatro, ver vidrieras o salir de compras.

Cómo hacerla su aliada:

Transfórmela en su consejera cuando tenga que decorar la casa o adquirir un regalo para su pareja. Nunca intente ganársela como aliada contra su propio hijo, por mucha razón que tenga. Ella siempre lo defenderá.

El jefe y el empleado de Libra

El jefe de Libra

El libriano es apreciado como jefe debido a su sociabili­dad y a su equidad. Se desenvuelve muy bien y con poco esfuerzo. Le gusta el trabajo bien hecho y es un gran estra­tega, aunque la responsabilidad no es una de sus cualida­des. El ser demasiado amable es, en este caso, un defecto. Sus subordinados confían en su buen sentido, su buena vo­luntad para resolver los problemas y en las soluciones que proponga.

Siempre atento y con una sonrisa en los labios, busca la armonía en las relaciones personales. Es característico en es­te jefe que, ante la toma de una decisión importante, consul­te con varias personas, para poder llegar a un resultado; lo que él necesita es evaluar no solamente su posición sino también la de los demás. Le gusta que lo atiendan permanente­mente. Persuasivo en su discurso y discutidor, ante las situa­ciones conflictivas, pedirá siempre la opinión ajena y luego tomará una determinación lógica y sensata. En realidad tie­ne la costumbre de preguntar para cubrirse de posibles erro­res o para compartir culpas.

El empleado de Libra

Como empleado, el libriano es algo exquisito, necesita llevarse bien con sus compañeros, trabajar en una atmósfe­ra de concordia y tranquilidad mientras escucha música. No admite los ambientes hoscos ni los malos tratos. Se destaca por su tacto y diplomacia y su peor defecto es la falta de puntualidad. Necesita razones lógicas para hacer las cosas; más que la tarea en sí, le interesa la forma de llevarla a cabo.

No soporta las tensiones y, menos aún, los gritos. De per­sonalidad muy cambiante, cuando la balanza de Libra se al­tera puede mostrarse gruñón, ocioso o sumirse en un silen­cio huraño. Afortunadamente, recupera rápidamente la ar­monía y la tranquilidad vuelve a reinar en su lugar de tra­bajo.

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