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Las relaciones de Leo

El padre y la madre de Leo

El padre de Leo

El leonino es un padre responsable y afectuoso. Cálido y generoso; cuando juegue con sus hijos se reirá y divertirá tan­to como ellos, pero también les enseñará modales, así como respeto y obediencia a los mayores.

Es, por otro lado, un poco autoritario, quiere que triunfen en todo aquello que emprenden, pero su falta de objetividad le impide aceptar con facilidad los errores o defectos de sus descendientes. Tendrá que evitar la tendencia al despotismo, a organizarles la vida y a creer que él tiene las soluciones para todos los problemas.

La madre de Leo

La madre leonina derrama generosamente amor y afecto sobre sus hijos, los malcría un poco y le cuesta imponerles dis­ciplina. Como una verdadera leona, es capaz de jugar y reto­zar con sus cachorros, de mantener con ellos largas charlas de camaradas, pero también enseñará a los niños a ser obedien­tes y bien educados. Se siente realmente ofendida cuando no la obedecen o la ignoran, y entonces mostrará su faceta más estricta.

El hijo y la hija de Leo

El hijo de Leo

Desde su más tierna infancia este hijo hará gala de un na­tural don de mando. Vital, impetuoso y ruidoso, los proble­mas que pueda tener son el resultado de impulsos precipita­dos. No acepta las órdenes porque sí. Hará mil monerías para ser el centro de la casa. Cuando no recibe el trato real que me­rece puede tornarse colérico. Los castigos corporales o gritos sólo ocasionarán más rebelión. Hay que explicarle todos los porqués de lo que se le pide y apelar a su buen corazón para que reflexione. Con sus hermanos suele ser un poco mandón y al menor descuido puede convertirse en un pequeño tirano, por lo que conviene enseñarle desde pequeñito a respetar los derechos de los demás.

La hija de Leo

Alegre, franca, cariñosa y divertida, le gusta exhibirse y le encantan los halagos. Es exigente e imperativa y no soporta pasar desapercibida. Exagerada como ella sola, tiende a teatralizar para atraer la atención.

Muy orgullosa, no soporta los gritos ni las órdenes. Intrépida y arriesgada, es exigente con los demás y consigo misma. Le encantan las salidas y tener una nutrida vida social; es una líder natural y sus amigas la reconocen como tal. Tiene un corazón muy generoso, siendo magnánima con sus juguetes y pertenencias. Le encanta disfrazarse y los juegos de actuación.

Consejos para los padres:

  • Nunca hay que reprenderlos, contradecirlos o ridiculizarlos delante de sus amigos, porque sentirá su orgullo herido.
  • Respete siempre su profunda necesidad de autoexpresión.
  • Aliente sus habilidades artísticas y creativas.
  • Juegue mucho con ellos.

El novio y la novia de Leo

El novio de Leo

A pesar de sus extravagancias, jamás empieza un no­viazgo por capricho, ya que entre sus planes está el amor duradero. Está acostumbrado a ser el rey, y si su novia le da el trato que merece será un enamorado ferviente y apa­sionado, que la llenará de regalos -preferentemente caros-, declaraciones de amor poco convencionales y galanteos. Ella deberá resignarse a que haga gala de sus dotes de se­ductor con otras en todas las ocasiones que pueda, incluso si ella está presente.

Cómo conservar al novio de Leo:

Cada cierto tiempo dígale lo inteligente, talentoso, atractivo y fuerte que es. Jamás lo reciba en bata o con el cabello revuelto y nunca lo acompañe a ninguna parte si no está usted impecable.

La novia de Leo

Se sentirá atraída por su novio siempre que la admire y la adule. Si él se muestra cálido y apasionado no reparará en gestos para retribuirlo. El riesgo que corre al ser tan sensible a la adulación es confundir la verdadera naturaleza del sen­timiento que la provoca. Depende del amor y el aprecio que pueda darle su pareja y, si todo no es tan romántico o perfec­to como ella quiere, puede perder interés en la relación y abandonar el barco.

Cómo conservar a la novia de Leo:

No deje de alabarle todos los días su buen gusto, el perfume que lleva o el vestido que eligió. Cuídese mucho de darle motivos de celos o de llevarle la contra.

El esposo y la esposa de Leo

El esposo de Leo

Su demanda de reconocimiento y aprobación permanen­te puede hacer difícil la vida conyugal, aunque su naturale­za irradiante y pasional mantiene a raya la amenaza del te­dio y la rutina doméstica. Suele ser fiel y afectuoso. La úni­ca condición que exige es que su esposa no le reste atención y le demuestre constantemente los sentimientos que su pa­sión le provoca. Se aburrirá junto a alguien débil, que lo si­ga como una mascota. El necesita a una mujer que le des­pierte la sensación de desafío y bien plantada en el mundo.

Junto a ella sí se sentirá cómodo. Es uno de los más fieles del zodíaco: donde pone su pasión, lo hace completamente, y no tiene ganas ni fuerzas para andar desperdigando su li­bido.

Pero cuando su autoconfianza se transforma en simple vanidad, entonces aflora su veta intolerante.

La esposa de Leo

Para esta mujer es muy importante sentirse amada y ad­mirada. No soporta la indiferencia y puede llegar a un extre­mo de reclamo de atenciones y agasajos que fácilmente ago­te la mejor disposición y el más auténtico amor de su pare­ja. El marido se sentirá permanentemente presionado a can­tarle alabanzas a su virtud. Y en esta situación la gran pér­dida es la espontaneidad en la expresión del afecto. Lo más probable es que su esposo verdaderamente valore el fuego interior de su mujer. El problema es que con su actitud de pedido permanente ella no le deje espacio para que él pueda expresarle, a su manera y a su tiempo, el amor y la admi­ración que siente por ella.

Si usted convive con un nativo de Leo:

Trate por todos los medios de no herir su ego y mostrarle que, aunque opine diferente, él no perderá su cetro.

El amante y la amante de Leo

El amante de Leo

Su fama de ser el amante más apasionado y cálido del zo­díaco está bien fundada. Se entrega en forma total a las pa­siones, cuando cree firmemente en ellas. En su vida el sexo ocupa un lugar primordial y como siempre está dispuesto a hacer el amor, si alguna mujer le demuestra lo contrario, ter­minará seducido de inmediato. Lo que más le agrada de una mujer es que gima de delirio y le demuestre que él es un amante extraordinario.

Le gusta exhibirse y alardear de su virilidad. Egoísta, con­sidera su placer más importante que el de su compañera, pe­ro su amante jamás tendrá quejas de su proceder en la cama. Como su energía sexual es tan poderosa necesita canalizarla de forma inmediata, por eso no se detendrá demasiado en los prolegómenos y pasará directamente a la acción.

La amante de Leo

Esta mujer hará cualquier cosa con tal de impresionar a su amante, porque no tolera no ser la número uno en la vida de un hombre. Lo que más le satisface es ser deseada y admira­da. Suele hacer lo que quiere, con quien quiere, cuando quie­re y como quiere, pero, eso sí, siempre con espectacularidad y en público.

Ama su libertad y, si encuentra un compañero que despier­te sus instintos, sacará a relucir todo su desenfreno felino. Le gusta ser la que domina en el juego amoroso, pero no siente la obligación de ser particularmente creativa para deslumbrar a su consorte. Prefiere, por lo general, hombres más jóvenes que ella. Para ella el sexo constituye una magnífica forma de co­municación y por eso puede sellar una hermosa amistad con una noche de amor no menos hermosa.

El amigo y la amiga de Leo

El amigo de Leo

Su aproximación a la amistad es instintiva, no calculada premeditadamente. Con él es fácil divertirse, transmite co­mo nadie entusiasmo y alegría de vivir. Necesita una alta cuota de admiración y la certeza de que es tenido en cuenta por sus amigos. Pero los elogios deben ser sinceros, ya que se siente decepcionado si descubre que le mienten. Tiene un gran corazón, a pesar de que puede pasarse sermoneando a los demás y tratando de arreglar sus vidas según su criterio.

Le gusta vivir bien y compartir con sus relaciones el lujo y los excesos en los placeres.

La amiga de Leo

Considera a sus amigos como su pequeña corte. No sue­le tener muchos pero los elegidos son de calidad. Dada su exacerbada autoestima, no le agrada mezclarse con gente que considere inferior a ella. Es generosa y leal pero suma­mente exigente, y sus amistades tendrán que soportar los ai­res altivos que la caracterizan. Cuando se enfada se recrea con una actitud de evidente desprecio. Pero como no tiene nada de mezquina, pronto busca la forma de perdonar con magnanimidad o encontrar el modo de que el otro le pida disculpas.

El suegro y la suegra de Leo

El suegro de Leo

Tiene un corazón de oro pero también es muy orgulloso y no quiere mostrarse débil. Necesita controlar y organizarle la vida a los demás, por lo que resulta difícil tener liber­tad de acción o hacer algo sin su permiso cuando vive bajo el mismo techo. Eso sí, si necesita ayuda económica o de otro tipo, tenga la plena seguridad de que su suegro leonino siempre estará a su lado.

Cómo hacerlo su aliado:

Si usted, en vez de agresión, esgrime lógica y calma frente a sus exabruptos, ganará su admiración y confianza. No le ofenda nunca dudando de su sinceridad, crea al pie de la letra todo lo que diga.

La suegra de Leo

Es una suegra muy dominante, que siempre desea ser el centro de atención. Nunca será su cómplice, pero usted puede doblegarla porque tiene varias debilidades: le encanta que la halaguen y busca permanentemente el aplauso de los demás. Elige los objetivos que desea alcanzar y posee la fuerza nece­saria para vencer lo que se interponga entre ella y su hijo. No comprende que en el corazón de su amado hijo pueden caber distintos tipos de cariño.

Cómo hacerla su aliada:

No se le ocurra compartir nunca el mismo techo con ella, pues ella pretenderá ser siempre "la reina de la casa". Si la alaba lo suficiente ella se sentirá feliz y no creerá que usted le ha robado a su hijo o hija, sino que se sentirá doblemente poderosa.

El jefe y el empleado de Leo

El jefe de Leo

Este jefe tiene una gran capacidad de mando. A pesar de ser bastante autoritario y de tener modales muy enér­gicos, no se pueden esperar de él sorpresas desagradables. Confía en sus subordinados y les deja hacer su trabajo sin entrometerse demasiado, pero es muy exigente. Todo lo que sus empleados deben hacer es mostrarle admiración y obediencia. Es un excelente organizador y sabe delegar autoridad. Le gusta dedicarse a las cosas importantes, no a los molestos detalles, que dejará para que los resuelvan sus empleados. Probablemente, luego se quede con los honores.

Puede resultar un tanto desagradecido o poco condes­cendiente.

El empleado de Leo

Arrogante y orgulloso, este empleado conoce su superiori­dad y no quiere que nadie deje de reconocerla. Da más valor a un aumento de rango que a un aumento de sueldo. Trabaja con empeño, especialmente cuando su empleo le per­mite destacarse públicamente o comunicar a otros su conoci­miento. Es leal, responsable y tiene un gran sentido del deber pero, a cambio, pide halagos, ascensos, autoridad y libertad. No le gusta seguir horarios rígidos ni que le den órdenes.

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