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Las relaciones de Géminis

El padre y la madre de Géminis

El padre de Géminis

Aunque reciba con entusiasmo la idea de un bebé, la eufo­ria pasará ante su llegada, ya que ante cualquier pequeño inconveniente el geminiano suele echarse atrás.

Como compañero de juegos es una joya; siempre tiene ocu­rrencias interesantes que proponer, es inventivo y además se divierte como cualquier otro niño.

Por otra parte, sus actitudes contradictorias pueden reper­cutir negativamente en los niños. Deberá cuidarse de no ser incoherente con ellos, para que puedan sentirse seguros inte­riormente.

La madre de Géminis

A la madre geminiana le gusta que sus hijos sean indepen­dientes y que se las arreglen solos cuanto antes. Para lograr es­te objetivo, su método es darles mucho amor y poco pegoteo. Habla mucho con los niños, a veces en exceso, pero le cuesta expresar físicamente su cariño. Serán muchos los "te quiero" pero pocos los abrazos.

Le interesa mucho el crecimiento intelectual de los chicos y siempre estará dispuesta a ayudar a sus hijos en las tareas del colegio.

Su versatilidad puede jugar en su contra, ya que un día se mostrará severa y, al siguiente, se ablandará, lo que suele lle­var a que sus hijos no siempre la obedezcan.

El hijo y la hija de Géminis

El hijo de Géminis

Es un niño muy curioso y movedizo. De temperamento nervioso y mente veloz, probablemente sea precoz en el ha­bla y después será un conversador agudo y vivaz. Es realmente inquieto y muy ingenioso. Jugar es para él des­cubrir cosas nuevas y eso es lo que más le fascina.

Siente un gran deseo por aprender y, como es tan versá­til, mostrará interés simultáneo por varias cosas a la vez. Lo malo es que tiende a dispersarse fácilmente.

La hija de Géminis

Complaciente y expresiva. Absolutamente sociable, le gusta tener muchos amigos y siempre estará armando pro­gramas. En constante movimiento, tiende a la dispersión y a la impaciencia. Le cuesta concentrarse en una sola actividad. Su curiosidad no tiene límites y tampoco su fantasía. Tiende a imitar, inventar historias, burlarse y mentir por salvarse de castigos. Necesita que se le hable con claridad. Inteligente y sagaz, aprenderá a leer pronto para poder de­vorar cuentos.

Consejos para los padres:

  • Déles toda la libertad posible para expresarse.
  • Alabe sus logros intelectuales.
  • Incentive su capacidad para establecer vínculos.
  • Enséñeles a concentrarse en una actividad hasta terminarla.
  • No los encierren nunca en su cuarto solos.

 

El novio y la novia de Géminis

El novio de Géminis

La despreocupación típica de Géminis puede confundirse, a veces, con indiferencia. Si bien disfruta con la dispersión y la variedad, si su novia establece con él una comunicación fluida caerá rendido a sus pies. Ser novia de un geminiano conlleva el estar alerta, ya que le resulta difícil unificar en una sola per­sona todos sus deseos y, en consecuencia, los engaños no son raros. Por una parte vive añorando encontrar el amor verda­dero y por el otro teme, porque cuando lo encuentre perderá parte de su preciada libertad.

Cómo conservar al novio de Géminis:

Atienda sus variadas y cambiantes proposiciones e ideas. No se le ocurra controlar cada paso que da y acostúmbrese a la idea de que cada dos días le dará razones suficientes para estar celoso.

La novia de Géminis

Ella necesita que su novio muestre un espíritu libre y aven­turero y también que sea ingenioso en el intercambio de ideas. Le gustan las palabras románticas, pero que hablen del ahora, no del futuro. Si se siente atraída por otro, será más a nivel mental, por eso su pareja, para retenerla, deberá disponer de una variedad de conocimientos y actividades importantes.

Cómo conservar a la novia de Géminis:

Llévela a menudo a bailar, a fiestas y a lugares divertidos. Acostúmbrese a la idea de que ella no renunciará a flirtear o provocar a miembros del sexo opuesto.

El esposo y la esposa de Géminis

El esposo de Géminis

Géminis no suele tomarse muy en serio las cosas y el ma­trimonio no constituye una excepción. No es un tema que le preocupe. La relación puede ser duradera mientras la comuni­cación no sea interrumpida. En cuanto uno de los dos abandone el antiguo código, habrán escasas posibilidades de mejorar la relación. El secreto para convivir con él es la flexibilidad y la aceptación de la variedad.

Estar con él es como tener una relación con gemelos, se acostará con uno y se levantará con otro. A la mañana querrá hacer el amor de manera desenfrenada y a la noche se alejará de usted en la cama. Huirá de toda relación que le resulte altamente exigente e intensa a nivel emocional, porque se senti­rá literalmente ahogado.

La esposa de Géminis

No es fácil para esta mujer la entrega y el compromiso en una relación amorosa estable. Necesita resguardar ciertos espacios de libertad para encontrarse cómoda. Su esposo debe­rá mantener despierta su curiosidad y su interés para que pue­da abrirse afectivamente. No se lleva bien con alguien mental­mente lento o que no posea al menos una mínima dosis de es­píritu juguetón. Lo que más necesita es alguien con quien pue­da franquearse abiertamente; no necesitan compartir puntos de vista pero sí que exista un intercambio fluido y rico de ideas y pensamientos.

Lo que busca Géminis es, más que un marido fiel y abne­gado, un amigo del alma, un compañero de ruta con quien compartir el entusiasmo por descubrir algo nuevo cada día.

Si usted convive con un nativo de Géminis:

No haga caso de sus antojos ni de sus opiniones cambiantes.

El amante y la amante de Géminis

El amante de Géminis

Es un amante hábil, pero el amor continúa siendo para es­te signo un asunto más intelectual que físico. Su poderosa fantasía sexual puede llegar a aventajar a su experiencia práctica. Es muy probable que ante un encuentro amoroso inminente imagine la situación de mil formas diferentes y se convierta en el protagonista de las fantasías más atrevidas. En lo concreto, en cambio, es posible que la realidad resulte inferior a la fic­ción que soñó.

Gran mujeriego, se inclina por las que son mayores a su edad, sobre todo le atraen las que son enigmáticas. Cuando conoce a alguna dama que le gusta siempre trata de tener se­xo de inmediato, pues para él esta es una manera de entablar lazos afectivos. No es sofisticado para hacer el amor, pero su forma particular de entender el erotismo puede acarrearle fama de extraño, y hasta de perverso.

La amante de Géminis

Tiene capacidad para ser una gran amante, pero para lo­grarlo deberá concentrarse en lo que está haciendo y no per­mitir que su mente febril elabore fantasías que resulten inacce­sibles a sus amantes. Muchas veces su compañero sentirá que el contacto físico que establece con él no es demasiado profun­do ni comprometido, y es que la ligereza con que se maneja en todas las áreas de su vida, también está presente en el sexo. No es voluptuosa y tampoco da el primer paso. Sin embargo, acepta gustosa toda iniciativa y sugerencia. Franca y abierta, las adecuadas palabras susurradas al oído la hacen erotizar tanto o más que las caricias. A veces su particular forma de lle­gar a la excitación puede desorientar a su amante. Para no dar lugar a malentendidos, deberá reprimir la tentación de hacer bromas intelectuales en el momento culminante o de utilizar la disputa como preámbulo amoroso.

El amigo y la amiga de Géminis

El amigo de Géminis

Los vínculos amistosos del geminiano suelen ser tan nu­merosos como superficiales. Su estado de ánimo es varia­ble, aunque sin grandes extremismos. Siempre está al día y se integra fácilmente en cualquier ambiente. Se siente satis­fecho con las conversaciones triviales en las que no se deja entrever ninguno de sus pensamientos. No es de grandes enojos pero es muy irritable y puede quejarse constante­mente por tonterías. Junto a él nadie se aburre y es ideal co­mo compañero de viajes.

La amiga de Géminis

La amiga de Géminis es espontánea y divertida. Quizás no sea muy emotiva pero es ciertamente sociable, y disfruta poniendo en contacto a otras personas. Dada su versatilidad, su ayuda es inestimable cuando uno necesita resolver algún pro­blema, pero su naturaleza cambiante puede resultar agotado­ra. Pasa de una actitud a otra con tanta facilidad que resulta difícil responder a su exigencia involuntaria. No se caracteri­za por su lealtad sino que actúa en función de sus intereses. Puede mostrar un repentino impulso por ser amiga de una persona y a la semana siguiente mostrar un total desinterés.

El suegro y la suegra de Géminis

El suegro de Géminis

Es el suegro compinche, con él que usted podrá comen­tar todas las noticias y novedades del mundo pero no le pi­da consejos, porque lo pondrá en un aprieto.

Se lleva muy bien con sus nietos, aunque no tiene mucha paciencia para cuidarlos. Le encanta hablar y compartir conversaciones, a veces algo triviales, acerca de la vida cotidiana, pero es también muy inteligente y está siempre informado de lo que ocurre en el país y en el mundo.

Parece un adolescente.

Cómo hacerlo su aliado:

Elogie sus cualidades docentes e intelectuales y lo tendrá de su parte, estando siempre dispuesto a ayudar cuando lo necesite. Dedique tiempo a escuchar todo lo que quiera contarle sobre sus propias vivencias. Como tiene mucho amor propio, no se le ocurra nunca burlarse del atuendo juvenil que les gusta usar.

La suegra de Géminis

Aunque su carácter es imprevisible, posee una especie de don para hacer el gesto exacto en el momento en que hay que hacerlo, lo que hace de ella una verdadera suegra ami­ga. Su espíritu juvenil la hará competir, tenga la edad que tenga, en el vestir o en el comportamiento, y su nivel de complicidad es verdaderamente elevado.

Le encanta salir de compras o ver vidrieras.

Cómo hacerla su aliada:

Suele tener períodos de tristeza al sentirse "vieja" y será entonces cuando usted pueda ganar su amistad y confianza, levantándole el ánimo. No se le ocurra jamás llamarla mamá y nunca hable mal de su hijo, aunque ella misma lo haga.

El jefe y el empleado de Géminis

El jefe de Géminis

Es un jefe difícil de llevar, capaz de volver loco al per­sonal a su cargo, dada su naturaleza cambiante. Es muy impaciente, le gustan las cosas rápidas y no soporta que lo hagan esperar. En perpetuo movimiento, le gusta pa­sear de un lado a otro de su oficina y hablar constante­mente por teléfono. Dará constantes órdenes y contraór­denes, asediará a sus empleados con nuevas propuestas de trabajo, pero será bastante permisivo con ellos, porque en el fondo es un bonachón. Cuando se enfada, le suele durar tan poco el enojo que, a veces, lo olvida. Disfruta con un cargo ejecutivo pero suele delegar su autoridad en otros para dedicarse exclusivamente a idear nuevos pla­nes.

El empleado de Géminis

Se toma las cosas con humor, tal vez demasiado para el gusto de sus superiores. Le gusta tirar ideas todo el tiem­po a sus jefes o compañeros de trabajo. Su versatilidad le permite hacer muchas cosas a la vez, sin equivocarse, pero no durante mucho tiempo, ya que su capacidad de concen­tración es poca. Se aburre de la rutina y no es demasiado puntual. Suele ser un elemento perturbador en una oficina, ya que no para de hablar y siempre hace bromas distrayen­do con frecuencia a sus colegas. Todos los días se tomará unos minutos para lo que el considera un acto sagrado: leer el diario.

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