Signos

Volver a la sección Signos

Anuncios

Las relaciones de Aries

El padre y la madre de Aries

El padre de Aries

Aries siempre toma decisiones impulsado por el deseo sin pararse a medir las consecuencias, así es que cuando quiera tener hijos lo hará de este modo, sin pensar en el trabajo que le darán los niños. Cuando aparezca el bebé se esforzará por ser el mejor padre del mundo.

Los arianos son padres cariñosos, siempre dispuestos a proteger a sus hijos contra todas las agresiones exteriores, lo que no quiere decir que sean sobreprotectores. Tienden a ser severos y no les gusta que sus niños les desobedezcan. Les enseñarán a creer en un ideal de vida y a no apartarse de él, pe­ro deben controlar su tendencia a forzarlos a ser siempre "los mejores".

La madre de Aries

La mujer ariana está acostumbrada a dirigir, por lo que no dejará a sus hijos mucha capacidad de decisión; sin embargo es supercariñosa. Tendrá buen cuidado de que el bebé esté siempre limpio, sano y feliz, pero no saldrá corriendo para to­marlo en brazos cada vez que llore. Compartirá con los niños un mundo mágico de fantasías, pero también será poco tole­rante, insistirá en la disciplina y podrá enojarse con mucha fa­cilidad. Eso sí, no es nada rencorosa y sus enfados serán tan fugaces como su mal humor. Aunque sus hijos disfrutarán de una lluvia de besos y cálidos abrazos, jamás experimentarán la sobreprotección.

El hijo y la hija de Aries

El hijo de Aries

El hijo ariano es muy independiente y le encanta valerse por sí mismo. Ama el peligro, es irreflexivo y siempre se deja llevar por sus deseos. Es bastante desobediente y propenso a las rabietas; no le gusta ser contrariado y siempre quiere salir­se con la suya. Detesta la disciplina y rechaza la autoridad. Se siente atraído por los deportes competitivos, por lo que es conveniente llevarlo a un club deportivo. Necesita mucho espacio y un lugar donde sus juegos no molesten a nadie, ya que sue­le armar mucho ruido y su alboroto puede resultar insoporta­ble. También hay que ayudarle a ser perseverante en sus es­fuerzos, ya que, generalmente, comienza con entusiasmo las cosas pero no las termina.

La hija de Aries

Esta hija funciona mejor cuando se siente comprendida y apoyada. Para que obedezca, en vez de retarla o castigarla, hay que convencerla con argumentos hábiles. Necesita considerar a la persona que le da las ordenes, por lo que sus padres deben ser enérgicos pero coherentes. Lo que hoy se le prohibe, no debe permitírsele mañana, porque de esta forma perdería el respeto por la autoridad.

Es una verdadera exploradora y sus juegos son bruscos, aunque cuando crece su femineidad suele estar bastante exacerbada. Necesita ante todo firmeza, las súplicas y los lloros no logran nada con ella.

Consejos para los padres:

  • Permítales que sean independientes para tomar sus propias decisiones.
  • Ayúdeles a orientar su fuerza hacia objetivos claros.
  • Enséñeles que la paciencia les reporta beneficios.
  • Tienen que tener objetivos que los motiven, cuanto más desafiantes mejor.
  • Necesitan realizar ejercicio físico para quemar tanta energía.

El novio y la novia de Aries

El novio de Aries

Apasionado por naturaleza, directo e independiente, el ariano es un adepto a los romances, a quien le gusta jugar al Don Juan. Es romántico y tierno, un verdadero caballero. Con él tendrá una sorpresa diferente cada día: ayer, una práctica intensiva sobre posturas sexuales, hoy una cena sorpresa con deliciosos manjares y mañana, una serenata donde declarará su amor en medio de románticas melodías.

La sospecha es un ingrediente incitante que aumenta su de­seo. Si intuye algún peligro proveniente de un tercero, pondrá primera y arrancará el motor de la seducción.

Cómo conservar al novio de Aries:

Déjelo sentirse el que dirige la relación. Nunca lo llame, deje que él lo haga. Nunca lo critique. De vez en cuando invítelo a jugar a algo y deje que gane.

La novia de Aries

Romántica, le encanta ser conquistada y que la seduzcan al estilo tradicional. En ella se puede confiar y la sinceridad será un factor decisivo a la hora de formalizar, ya que no le va an­darse con rodeos. Jugará al gato y al ratón un rato pero luego se dejará atrapar, ya que a una ariana, a la hora de sentar ca­beza, la gana, sin remedio, la estabilidad que su pareja le brin­de y que a ella le falta.

Cómo conservar a la novia de Aries:

Tendrá que comportarse como un caballero, perfecto en sus modales y en su manera de vestir. Demuéstrele su superioridad, compitiendo con ella y ganándole.

El esposo y la esposa de Aries

El esposo de Aries

Fogoso y apasionado, el ariano ama los desafíos y el casa­miento puede ser uno de ellos. Para él, el matrimonio es importante y hará lo posible por mantenerlo vivo y activo. No perdona la indiferencia.

Indudablemente, lo que Aries necesita en la pareja es ac­ción. El esposo de Aries se siente a gusto y tranquilo si tiene cerca a alguien con iniciativa, alguien que no le pida a él que tome las decisiones. Puede abrirse más fácilmente a la intimi­dad si tiene a su lado una mujer que se muestra arriesgada y que no se amedrenta fácilmente ante los obstáculos.

La esposa de Aries

La energía ariana contradice el tradicional rol femenino socialmente aceptado acerca de la esposa. Esta mujer puede resultar avasallante y ante ella su pareja puede ver cuestionada su virilidad. Posee un sentido innato de competencia y si no encuentra un contrincante que esté a la altura del desafío, no tardará en salir en busca de un nuevo compañero con quien compartir la aventura de la vida.

Si usted convive con un nativo de Aries:

Lo mejor es permitir que exprese toda su cólera, sin contradecirlo. Enseguida se le pasará el enojo.

El amante y la amante de Aries

El amante de Aries

El ariano se lanza a las relaciones sin demasiados protoco­los formales y sin preámbulos tiernos. Por eso, si da con un corazón supersensible, es muy probable que lo hiera y que antes de llegar al dormitorio su amante se esfume de su lado como por arte de magia. Los encuentros sexuales son tan ardientes y agresivos que la cama parece un campo de batalla. Exige de su compañera que responda a sus deseos sin vacilaciones y no está demasiado atento a las actitudes que le proporcionan pla­cer a su pareja.

En el fondo, y aunque aparente lo contrario, su espíritu ro­mántico alienta la esperanza de encontrar a la pareja capaz de flechar su corazón y enamorarlo, pero mientras ésta no llega a su vida, el sexo continúa ocupando en ella el lugar protagónico.

La amante de Aries

Su mayor virtud como amante es la frontalidad. Quien se meta con ella bajo las sábanas siempre sabrá a qué atenerse porque esta mujer no oculta sus verdaderas intenciones.

El sexo es una fuente de placer esencial para la ariana, quien necesita un amante que le haga el amor cuándo y como ella quiera. Jamás buscará en una pareja a un padre que la pro­teja o a un hijo a quien cuidar.

Alcanzar su propio placer es su objetivo fundamental. Ve­hemente y voraz, su pasión sin límites le permite estimular al máximo a su compañero. Siempre actúa de manera espontá­nea, obedeciendo al primer impulso, aunque luego tenga que arrepentirse.

El amigo y la amiga de Aries

El amigo de Aries

Su compañía es apreciada, pues es generoso y leal con sus amigos. Siempre positivo, brinda su alegría y su apoyo incondicional. Así se le puede perdonar que tienda a meterse don­de no le llaman y a ser algo arrollador.

Su forma directa y explosiva de expresarse puede cautivar pero también herir. Dado su fuerte carácter puede parecer dominante, pero en el fondo es un sentimental, no tiene doblez y es muy fácil hacerle daño.

La amiga de Aries

Aunque su entusiasmo y optimismo son contagiosos al ayudar a sus amigos cuando están deprimidos, cansados o aburridos, también es verdad que suele impacientarse y alte­rarse con facilidad, por lo que sus relaciones deben tener una fuerza de carácter poco común. Cuando comparten iguales puntos de vista pueden durar mucho juntos pero ante las discrepancias, no dudan en distanciarse. Como no son rencoro­sos, después de un tiempo pueden reanudar el vínculo. Su grado de lealtad está condicionado por el aquí y el ahora.

El suegro y la suegra de Aries

El suegro de Aries

Hiperactivo, crítico y gritón, pero bien intencionado, este señor provoca los acontecimientos en vez de esperarlos, lo que significa que ante un problema él estará incondicionalmente a disposición.

Expresa sus opiniones vociferando y, ante algo que no sea de su agrado, dirá lo que piensa bruscamente y de ma­nera directa. Pero detrás de su actitud militar se esconde el corazón más generoso del mundo.

Cómo hacerlo su aliado:

Con un par de palabras cariñosas se lo conquista. No es lo más adecuado enfrentarlo cuando está enojado. Tampoco se ofenda cuando él critique su atuendo o su comportamiento, simplemente acepte que lo hace sin mala intención.

La suegra de Aries

Muy independiente y dominante, posee una naturaleza extremadamente resistente. Mientras hace las compras, pue­de cuidar a los nietos y expresar sus opiniones a los gritos.

Siempre está compitiendo pero también puede ser muy buena compinche, todo depende de cómo se la maneje.

No soporta que traten de imponerle la voluntad ajena con prepotencia. Ante esto responderá con frases hirientes y críticas abiertas, mostrando lo brava que puede ser.

Cómo hacerla su aliada:

La mejor manera de entenderse con ella es actuando con dulzura, haciéndole sentir que admira su resistencia y su capacidad para hacer mil cosas a la vez sin sentir cansancio. Con diplomacia, usted logrará que esté dispuesta a ayudarla cada vez que la necesite y que sea su defensora ante todos, incluso ante su hijo.

El jefe y el empleado de Aries

El jefe de Aries

El ariano es un hombre de acción y un líder por naturaleza, a quien le encanta dar órdenes. Muy competitivo, a la hora de negociar, va directamente al grano, sin titubeos ni vacilacio­nes. Posee una gran decisión para triunfar. Sus empleados deben trabajar siempre con entusiasmo y dedicación, ya que no soporta la lentitud ni la apatía. Si lo considera necesario es ca­paz de priorizar a su empresa sobre sus planes personales y hasta su propia familia. También exigirá a sus empleados que, en caso necesario, dejen todo por el trabajo. Por lo general es generoso con los salarios y los ascensos.

El empleado de Aries

Como empleado es activo, responsable, leal y competen­te. Este hombre no tiene límites de esfuerzos, aceptando con agrado tareas adicionales y horas extras. Vive apurado y siem­pre tiene entre manos más trabajo del que es capaz de resolver. Sus ideas suelen ser originales y productivas, pero necesita que se las aprecien.

Detesta las labores rutinarias y los horarios rígidos. Necesi­ta completa libertad para tomar decisiones, pues piensa que su manera de hacer las cosas es la única posible. Nunca deja­rá de exigir que le paguen como él cree que se merece.

Anuncios
Signos

Volver a la sección Signos