Bebe y niños

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La visita al pediatra

Probablemente usted verá más al pediatra durante el primer año de vida de su hijo que en todo el resto de su vida. El primer examen físico del bebé tendrá lugar justo al nacer. En el programa de visitas que figura en la tabla Recomendacio nes para el Cuidado Pediátrico Preventivo, se especifican las revisiones rutinarias mínimas por las que debe pasar su hijo durante los dos primeros años de vida. Sin embargo, es posible que el pediatra quiera ver a su hijo más a menudo.

Lo ideal es que ambos padres estén presentes en las primeras visitas. Estas citas representan una buena oportunidad para que los padres y el pediatra se conozcan mutuamente e intercambien preguntas y respuestas. No se limite a hacerle preguntas de carácter médico; su pediatra también es un experto en temas generales sobre el cuidado de los niños y una fuente muy valiosa de información si usted está buscando quién le cuide a su hijo, si busca una asociación de padres o necesita algún otro tipo de ayuda. Muchos pediatras ofrecen folletos explicativos sobre los problemas más comures, pero es una buena idea que, cuando tenga que acudir a la consulta del pediatra, haga una lista de las preguntas que desea formularle para no olvidarse de nada importante.

Si su pareja no puede ir con usted, sería bueno que la acompañara algún amigo o pariente. Le resultará mucho más fácil concentrase en la conversación con el pediatra si alguien se encarga de desnudar y volver a vestir al bebé y de ir recogiendo todas sus cosas. Hasta que se habitúe a salir de casa con el bebé, conviene que le acompañe un adulto para ayudarle a llevar la pañalera y le abra y cierre puertas.

El objetivo de estas primeras visitas al pediatra es asegurarse de que su hijo está creciendo y desarrollándose adecuadamente y que no tiene problemas graves. En concreto, el pediatra se fijará en los siguientes aspectos:

Crecimiento. El pediatra le pedirá que desnude a su hijo y lo pesará en una balanza para bebés. También medirá su largo, colocándolo sobre una mesa con las piernas estiradas. Utilizará una cinta especial para medir el tamaño de la cabeza. Todas estas medidas deben representarse en un gráfico para determinar su curva de crecimiento de una a otra visita. Ésta es la forma más fiable de saber si su hijo está creciendo con normalidad y le permitirá ver la posición que ocupa en relación a otros niños de su edad.

Cabeza. Los "puntos blandos" de las fontanelas deben seguir abiertos durante los primeros meses. Entre el segundo y el tercer mes, la fontanela posterior debe cerrarse. La fontanela anterior del cráneo debe cerrarse antes de que el niño cumpla dos años (alrededor de los dieciocho meses).

Oídos. El médico examinará los oídos del bebé con un otoscopio, un instrumento que permite ver el canal auditivo y el tímpano y determinar si hay evidencia de algún fluido o alguna infección. También le preguntará si el niño responde normalmente a los sonidos. Pruebas auditivas formales rara vez se realizan en los infantes a menos que no exista sospecha de algún problema.

Ojos. El médico utilizará un objeto brillante o una linterna para captar la atención del bebé y examinar sus movimientos oculares. También puede mirarle los ojos por dentro con un instrumento dotado de luz denominado oftalmoscopio,repitiendo el examen del interior del ojo que ya se le hizo en la sala de recién nacidos. Esto es particularmente útil para detectar cataratas (opacidad del cristalino).

Boca. Se examina para detectar posibles signos de infección y, más adelante, para hacer un seguimiento de la dentición.

Corazón y pulmones. El pediatra utilizará un estetoscopio para auscultar al bebé por el pecho y por la espalda. Este examen permite identificar problemas respiratorios y posibles anormalidades en el ritmo cardíaco o los sonidos respiratorios.

Abdomen. Colocando la mano sobre el abdomen del niño y presionando suavemente, el médico comprobará si algún órgano está agrandado o si existen masas o malestares anormales.

Genitales. Los genitales se examinarán en cada visita para detectar posibles masas o bultos, molestias o signos de infección. En el primer examen o en los dos primeros, el médico se fijará con especial atención en el pene de aquellos bebés que hayan sido circuncidados, para asegurarse de que está cicatrizando bien. Así mismo, comprobará si en los bebés de sexo masculino han descendido ambos testículos en el escroto.

Caderas y piernas. El pediatra moverá las piernas del bebé para comprobar que no haya ninguna luxación o algún otro problema en la articulación de la cadera. Más adelante, cuando el niño empiece a andar, el médico observará como lo hace, para asegurarse de que las piernas y los pies están correctamente alineados y se mueven con normalidad.

Piedras angulares del desarrollo. El pediatra también le preguntará sobre el desarrollo general de su hijo. Entre otras cosas, comentará con usted cuándo empezó a sonreír, a darse la vuelta, a sentarse y a andar y cómo utiliza las manos y los brazos. En la consulta, analizará sus reflejos y el tono muscular general.

Las vacunas protegen a los niños

Los chequeos médicos rutinarios en el consultorio de su pediatra son un modo importante de mantener a sus hijos saludables.

Al asegurarse de que su hijo/a reciba las vacunas a tiempo, puede proporcionarle la mejor defensa posible contra muchas enfermedades peligrosas de la niñez. Las vacunas protegen a los niños contra: hepatitis B, polio, sarampión, parotiditis (paperas), rubéola (sarampión alemán), pertussis (tos ferina), difteria, tétanos (trismus), Haemophilus influenzae tipo B y varicela. Todas estas vacunas deben administrarse antes de que los niños cumplan 2 años de edad, con el fin de que estén protegidos durante su período más vulnerable. ¿Están al día las vacunas de su hijo/a?

Recuerde que debe anotar las vacunas de su hijo/a; ésa es la única forma de tener la seguridad de que las vacunas están al día. Además, consulte con su pediatra o clínica de salud en cada visita, para determinar si su hijo necesita alguna vacuna de refuerzo o si se ha recomendado alguna vacuna nueva desde que se preparó este itinerario.

Si usted no tiene un pediatra, llame a su departamento local de salud. Las clínicas de salud pública generalmente tienen surtidos de vacunas y podrían dar inyecciones gratis.

La información contenida en esta publicación no debe usarse como substituto de la atención médica ni del consejo de su pediatra. Es posible que existan variaciones en el tratamiento que su pediatra podría recomendar según hechos y circunstancias individuales.

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