Bebe y niños

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La eyección de la leche materna y el agarre

En cuanto nazca su hijo, sus senos estarán listos para producir leche. A medida que vaya mamando, las acciones del bebé harán que su cuerpo sepa cuándo debe iniciar e interrumpir la producción de leche. El proceso empieza cuando su hijo se "pega" correctamente a la areola, no al pezón, y empieza a succionar. Este fenómeno se llama "agarre". Es algo que debería hacer de forma instintiva, en cuanto sienta el seno en contacto con su boca. Usted puede ayudarle cogiéndolo de tal modo que la cara del bebé esté justo delante de su seno, y acariciándole el labio inferior o la mejilla con el pezón. Así estimulará el reflejo que le llevará a buscar el pezón con la boca (denominado el reflejo de búsqueda). El bebé abrirá la boca de par en par y, en este momento, usted lo podrá acercar a su seno.

Cuando el bebé se agarre al seno, sus mandíbulas deben cerrarse alrededor de la areola y, no del pezón. Sus labios se separarán y sus encías rodearán la areola. Su lengua realizará un movimiento ascendente, presionando el pezón contra el paladar y vaciando los conductos lácteos. Darle el pecho al bebé durante la primera hora posterior al parto ayuda a establecer un buen patrón de lactancia en un momento en que los bebés suelen estar bien alertas y activos. Más adelante se podrán quedar dormidos, pero, si empiezan a lactar durante la primera hora de vida extrauterina, habrá más probabilidades de que la lactancia sea todo un éxito.

A veces, los bebés tienen problemas en el agarre. Esto ocurre más a menudo en recién nacidos a los que se les ha dado el biberón o se les ha puesto un chupete. En lugar de utilizar la lengua, se limitan a lamer, mordisquear o masticar. Sin embargo, estos movimientos no estimulan la producción de leche y, por lo tanto, hará falta "enseñarle" al bebé a agarrarse correctamente al seno. El pediatra o la enfermera de parto pueden echarle una mano. Mamar del seno es distinto que tomar de la mamadera de un biberón. Algunos expertos consideran que introducir el biberón demasiado pronto puede interferir el establecimiento de un buen patrón de lactancia. Otros discrepan y consideran que la denominada "succión no nutritiva", esto es, mamar del pecho sin consumir leche (utilizándolo como un chupete), no interfiere con la lactancia materna. Hable con su médico al respecto.

En cuanto su hijo empiece a mamar correctamente, sus movimientos estimularán las terminaciones nerviosas del pezón. A su vez, el vaciado del pecho y la liberación de la hormona prolactina por parte de la hipófisis pituitaria estimulará la liberación de otras hormonas que desencadenarán la producción de más leche. La estimulación del seno también desencadena la expulsión de la leche a través de los conductos lácteos (reflejo de eyección), a raíz de la liberación de otra hormona, la oxitocina, por parte de la hipófisis.

Esto también provoca la contracción de los músculos del útero. Por lo tanto, es posible que durante los primeros días o semanas después del parto experimente espasmas o cólicos en el útero, cada vez que le dé el pecho a su hijo. Aunque esto puede ser molesto y ocasionalmente hasta doloroso, ayuda a que el útero recupere rápidamente su tamaño y forma habitual y reduce el sangrado después del parto. También es un indicador de que la lactancia está yendo bien.

Cuando un bebé empieza a succionar, generalmente sólo tarda unos pocos minutos en conseguir que la leche baje (empieze a fluir). El simple hecho de oír el llanto del bebé puede bastar para desencadenar la salida de la leche.

Los síntomas de que la leche está bajando varían de una mujer a otra y cambian en función del volumen de leche que necesita el lactante. Algunas mujeres experimentan una ligera sensación de hormigueo mientras que otras experimentan un aumento de la presión, como si sus pechos estuvieran hinchados y sobrecargados, sensaciones que se alivian rápidamente, en cuanto la leche empieza a fluir. Sin embargo hay mujeres que, a pesar de no tener ningún problema con la lactancia, nunca experimentan sensaciones de este tipo.

El modo que tiene la leche de fluir también varía ampliamente. Puede salir a borbotones, por aspersión o a gotas. También puede haber diferencias de un seno a otro. Por ejemplo, en uno puede salir a chorro y en el otro gota a gota. Ello se debe a las diferencias existentes entre los conductos de cada lado y no debe ser motivo de preocupación.

El proceso de eyección

Al chupar, el bebé estimula la producción de varias hormonas diferentes que se encargan de producir y expulsar la leche. Desde el momento en que un bebé empieza a mamar, en el interior del cuerpo de la madre se pone en marcha el siguiente proceso:

  1. El chupado estimula las terminaciones nerviosas del pezón.
  2. Las terminaciones nerviosas del pezón trasmiten la información de que se necesita leche a través de la médula espinal hasta la hipófisis, pituitaria que está en el cerebro.
  3. La hipófisis reacciona liberando las hormonas prolactina y oxitocina.
  4. La prolactina estimula la producción de más leche en los senos.
  5. La oxitocina estimula los pequeños músculos que rodean los conductos lácteos, haciendo que se contraigan. Estas contracciones estrechan los conductos y la leche es expulsada al depósito que hay debajo de la areola.

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