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La dentición y la higiene dental del niño de los dos a los tres años

Cuando su hijo o hija tenga aproximadamente dos años y medio, debe tener todos los dientes temporales o de leche, incluyendo los segundos molares, que suelen salir entre los veinte y los treinta meses. Los dientes definitivos probablemente no empezarán a substituir a los de leche hasta que cumpla seis o siete años, aunque es posible que salgan un poco antes o un poco después.

Como puede imaginar, el problema dental número uno entre los preescolares son las caries. Aproximadamente el 8 por ciento de los niños de dos años tienen una o más caries, y a los tres años esta cifra se acerca al 60 por ciento. Muchos padres creen que las caries no son importantes cuando afectan a los dientes de leche, ya que, al fin y al cabo, éstos se van a caer. Pero ésta es una asunción muy arriesgada. Si los dientes de leche se pierden demasiado pronto debido a las caries o a alguna infección, los dientes permanentes todavía no estarán preparados para substituirlos. Cuando ocurre esto, los demás dientes de leche modifican su posición en la mandíbula para rellenar los espacios vacíos. Cuando, al fin, empiezan a salir los dientes definitivos, no tienen suficiente espacio.

La mejor forma de proteger los dientes de su hijo es ayudándole a adquirir buenos hábitos dentales. Con su guía, adoptará rápidamente una buena higiene bucal como parte integrante de su rutina diaria. A los dos años, su hijo debe lavarse los dientes por lo menos una vez al día, preferentemente antes de acostarse. Sin embargo, aunque tenga las mejores intenciones y ponga mucho interés, no tendrá ni el control ni la concentración necesarios para lavarse los dientes él solo. Usted deberá supervisarlo y ayudarle para que el cepillo retire toda la placa dental, los depósitos pegajosos de bacterias que se acumulan en los dientes, y que causan las caries.

Asegúrese de que el cepillo de dientes de su hijo sea de cerdas suaves de nilón, con múltiples salientes. Ponga poca pasta en el cepillo ya que es difícil evitar que un niño de esta edad se trague parte de la misma. Además, un exceso de flúor puede provocar manchas permanentes en los dientes. Si no le gusta el sabor de una pasta, pruebe con otra o utilice sólo agua durante cierto tiempo. Cepillar y enjuagar bien los dientes es más importante que utilizar pasta.

Usted oirá todo tipo de consejos sobre la mejor forma de cepillarse los dientes: de arriba hacia abajo, de delante hacia atrás o en círculos. Lo cierto es que la dirección no importa demasiado. Lo importante es limpiar cada diente a fondo, por abajo y por arriba, por delante y por detrás. Aquí es donde encontrará la mayor resistencia por parte de su hijo, que probablemente se concentrará solamente en los dientes anteriores, que son los que más se ven. En tal caso, puede ser efectivo jugar a "encontrar el diente escondido".

Aparte de la higiene, la dieta desempeñará un papel fundamental en la salud dental de su hijo. Y, por supuesto, el azúcar es el malo de la película. Cuantas más veces y por más tiempo se expongan los dientes de un niño a los efectos nocivos del azúcar, más probabilidades tendrá de contraer caries. Esto significa que un pedazo enorme de pastel no le hará daño a su hijo si se lava los dientes después de comérselo; sin embargo, los dulces pegajosos, los chicles y las frutas secas, cuyo azúcar permanece mucho rato en la boca, pueden ser muy perjudiciales. Es aconsejable evitar estos dulces "pegajosos", sobre todo entre comidas.

Hacia el final de este año, o cuando a su hijo ya le hayan salido todos los dientes de leche, deberá llevarlo por primera vez al dentista. En esta primera visita, el dentista le examinará la dentadura y le dará la primera lección de higiene dental. También comprobará si los dientes han salido correctamente y si el niño tiene algún problema dental. Es posible que le aplique tópicamente una solución de flúor para proporcionarle una protección extra contra las caries. Si viven en un área en la que el agua no está tratada con flúor, es posible que el dentista también le recete gotas o comprimidos masticables que lleven flúor.

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