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Intoxicación por alimentos (niños)

La intoxicación por el consumo de alimentos ocurre al ingerir alimentos contaminados por bacterias. Los síntomas son prácticamente idénticos a los de la "gripe intestinal": retortijones, náuseas, vómitos, diarrea y fiebre. Pero, si tanto su hijo como las demás personas que comieron lo mismo presentan esta sintomatología, es más factible que se trate de una intoxicación que de una gripe. Las bacterias que provocan estas intoxicaciones no pueden verse ni olerse, y no tienen un sabor en especial, por lo que su hijo no sabe cuándo las está ingiriendo. Estos organismos incluyen:

Estafilococo (Staphylococcus aureus)

Esta bacteria es la principal causa de las intoxicaciones por alimentos. Suele provocar infecciones en la piel, en forma de forúnculos o vesículas, y se contagia cuando una persona afectada manipula los alimentos. En condiciones ambientales óptimas (100° Farenheit o 37.5° centígrados) la bacteria se multiplica y produce un veneno (toxina) que no se puede destruir con las prácticas de cocina habituales. Los síntomas empiezan a manifestarse entre una y seis horas después del consumo del alimento contaminado y el malestar suele durar aproximadamente un día.

Salmonelosis

La salmonella (hay varios tipos) es otra de las principales causas de intoxicación por alimentos en los Estados Unidos. Los productos que suelen estar más contaminados son la carne cruda (incluyendo el pollo), los huevos crudos o a medio cocinar y la leche no pasterizada. Afortunadamente, la salmonela puede eliminarse cocinando bien los alimentos. Los síntomas de la salmonelosis comienzan entre dieciséis y cuarenta y ocho horas después del consumo del alimento contaminado y pueden durar entre dos y siete días.

Clostridium perfringens

Clostridium perfringens es una bacteria frecuente en el suelo, las aguas de alcantarilla y los intestinos de los animales, incluyendo al hombre. Generalmente pasa del organismo infectado al alimento, donde se multiplica y produce su toxina. Se suele encontrar en los comedores y cafeterías escolares, puesto que crece en los alimentos que se cocinan en grandes cantidades y se dejan calientes durante bastante tiempo a temperatura ambiente. Los alimentos más afectados son carnes, aves, salsas, platos hechos a la cazuela, pescado, guisos y burritos de frijoles. Los síntomas de esta intoxicación empiezan entre ocho y veinte horas después del consumo y pueden durar de uno a varios días.

Botulismo

Se trata de una intoxicación de carácter letal causada por la bacteria Clostridium botulinum. Aunque esta bacteria se encuentra normalmente en el suelo y el agua, es extremadamente raro que provoque enfermedad puesto que necesita unas condiciones muy especiales para multiplicarse y producir su toxina. Clostridium botulinum se reproduce mejor en ausencia de oxígeno y cuando se dan determinadas condiciones químicas. Esto permite explicar el hecho de que crezca en productos enlatados o en conserva incorrectamente preparados o en productos vegetales poco ácidos, como las judías verdes, la remolacha, el maíz y los guisantes. La miel también puede contaminarse y esto suele provocar una enfermedad grave, sobre todo en niños menores de un año.

El botulismo ataca al sistema nervioso y provoca visión doble, párpados caídos y dificultad para tragar y respirar. También puede provocar vómitos, diarrea y dolor abdominal. Los síntomas se presentan al cabo de entre dieciocho y treinta y seis horas y pueden durar varias semanas o meses. Sin el tratamiento adecuado, el botulismo puede provocar la muerte. Incluso con tratamiento, puede dejar secuelas en el sistema nervioso.

Criptosporidiasis

En casos bastante raros, la diarrea acuosa, la fiebre baja y el dolor abdominal pueden ser provocados por una infección causada por el Cryptosporidium. Se trata de una enfermedad de particular preocupación en niños inmunodeprimidos.

Otras causas de intoxicación por alimentos son la ingesta de hongos venenosos, de productos hechos con pescado contaminados, y de alimentos con condimentos especiales. Los niños pequeños no suelen comer este tipo de alimentos, por no ser de su agrado. Aún así, sigue siendo importante que usted conozca estos riesgos. Si su hijo presenta síntomas gastrointestinales fuera de lo común y existe la más remota posibilidad de que haya ingerido algún alimento contaminado, llame al pediatra.

Tratamiento

En la mayoría de las intoxicaciones provocadas por alimentos, lo único que debe hacerse es limitar el consumo de comidas y bebidas durante cierto tiempo y el problema suele resolverse por sí sólo. Un infante puede aguantar de tres a cuatro horas sin ingerir nada, mientras que un niño mayor puede aguantar hasta seis u ocho horas. Si el niño sigue vomitando o la diarrea no disminuye de forma significativa durante el período de ayuno, llame a su pediatra.

  • Informe también al pediatra en los siguientes casos:
  • Presenta síntomas de deshidratación: labios secos; llanto sin lágrimas; ojos hundidos; piel gomosa al tacto; falta de apetito; reducción en la orina; somnolencia; irritabilidad.
  • Tiene diarrea sanguinolenta.
  • Tiene diarrea continua con gran cantidad de agua, o diarrea alternada con estreñimiento.
  • Ingirió hongos venosos.
  • De repente, se siente débil, entumecido, confuso, intranquilo, o tiene sensaciones de hormigueo, se comporta como si estuviera borracho, tiene alucinaciones o le cuesta respirar.

Informe al médico sobre los síntomas que presenta el niño e indíquele qué alimentos ha comido recientemente y cuál era su procedencia. El tratamiento que recomiende el pediatra dependerá del estado del niño y del tipo de intoxicación. Si está deshidratado, le recomendará reemplazo de líquidos. A veces, resulta útil administrar antibióticos, pero sólo si se conoce el organismo. Los antihistamínicos pueden ayudar, si la enfermedad se debe a una reacción alérgica a algún alimento, toxina o condimento. En el caso de que su hijo contraiga botulismo, será hospitalizado y recibirá cuidados médicos intensivos.

Prevención

La mayoría de las intoxicaciones se pueden evitar con las siguientes precauciones:

Limpieza

  • Tenga especial cuidado cuando manipule carne o aves crudas. Después de limpiarla, lávese bien las manos y todas las superficies que hayan estado en contacto con la carne con agua caliente y jabón antes de empezar a prepararla.
  • Lávese siempre las manos antes de hacer la comida o después de usar el baño o cambiar los pañales a su hijo.
  • Si tiene algún corte abierto, una herida o una úlcera en las manos, póngase guantes para preparar la comida.
  • No prepare comida cuando esté enfermo, sobre todo si tiene náuseas, vómitos, retortijones o diarrea.

Selección de los alimentos

  • Examine atentamente las latas y conservas (sobre todo conservéis caseras) en busca de signos de contaminación. Fíjese si los vegetales están en un líquido lechoso (debe ser transparente), si los botes de vidrio tienen alguna grieta, si las tapas están sueltas o si las latas y/o las tapas están abombadas. No consuma ningún alimento enlatado que presente cualquiera de estos signos. Ni siquiera los pruebe. Tírelos a la basura para que nadie los pueda comer (Métalos primero en una bolsa de plástico y luego envuélvalos en papel de periódico.)
  • Compre la carne y los mariscos en lugares de confianza.
  • No utilice leche de vaca no tratada (sin pasterizar) ni queso elaborado a partir de leche no tratada.
  • No coma carne cruda.
  • No le dé miel a un niño menor de un año.

Preparar y servir la comida

  • No deje platos precocinados (sobre todo si son feculentos), carnes cocinadas o curadas, ni ensaladas que lleven queso, mayonesa o embutidos fuera de la nevera durante más de dos horas (sobre todo en verano).
  • No deje la carne a medio cocinar para acabar de hacerlo más adelante.
  • No prepare la comida de un día para otro a menos que la congele o la meta en la nevera inmediatamente después de prepararla. (Métala directamente en la nevera sin esperar a que se enfríe)
  • Asegúrese que todos los alimentos están bien cocidos. Utilice un termómetro de carne cuando tenga que cocinar piezas grandes, como un pavo, y haga varios cortes antes de servirla para comprobar que está suficientemente cocida.
  • Cuando tenga que recalentar un plato, tápelo bien y caliéntelo bien.

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