Bebe y niños

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Familias con uno o dos hijos

La mayoría de las parejas hoy en día planifican tener sólo uno o dos hijos, mientras que en los años sesenta solían pensar en tres o más hijos. Entre los motivos de este cambio cabe señalar la tendencia a retrasar la edad del matrimonio, un mayor énfasis en la carrera laboral femenina, métodos anticonceptivos más efectivos y el incremento del costo que supone criar y educar a un hijo.

Una familia reducida tiene algunas ventajas innegables:

  • Cada niño recibe mayores atenciones paternas y se beneficia de más ventajas educativas, lo que suele revertir positivamente sobre su autoestima.
  • Los niños que crecen en familias reducidas suelen tener mejores resultados académicos y mayores logros personales que los que crecen en familias numerosas.
  • Los costos financieros del mantenimiento doméstico son menores.
  • Es más fácil que los padres puedan compaginar la vida laboral con la familiar.
  • El nivel de estrés general es menor porque suelen haber menos conflictos y menos rivalidades.

De todos modos, las familias reducidas también tienen algunos inconvenientes, sobre todo si son familias de hijo único. Cuando se vuelcan todas las expectativas, esperanzas y miedos en un solo niño, es fácil que los padres se vuelvan sobreprotectores y lo mimen demasiado incluso sin darse cuenta. Es posible que el niño tenga pocas oportunidades para relacionarse con otros niños o para desarrollar un sentido de independencia. Es posible que sus padres le presionen demasiado para que tenga éxito en la vida o, contrariamente, que le brinden tanta atención que acabe volviéndose egocéntrico e indisciplinado.

Si usted tiene sólo uno o dos hijos, es posible que esté demasiado pendiente de ellos y los proteja demasiado. Esto puede dificultar su proceso de separación con respecto a usted, lo que puede impedir que entablen relaciones con sus iguales. De hecho, es posible que a usted le ocurra lo mismo. Aquí tiene algunas recomendaciones que le ayudarán a dominar estos sentimientos conforme su hijo vaya madurando:

  • Asegúrese de que las expectativas que tiene sobre su hijo se ajustan a la edad que tiene. Relaciónese con otras familias que tengan hijos de la misma edad que el suyo y vea cómo los tratan sus padres: cuándo los protegen, cuándo los dejan actuar por su cuenta; cómo les imparten disciplina; qué responsabilidades les dan y similares.
  • Cultive su vida social como pareja (o su vida social como individuo, si no tiene pareja). Pasar varias horas cada día lejos de su hijo les ayudará a ambos a desarrollar una identidad individual. Cuanto antes establezca esta rutina de reservarse un "tiempo personal" (por lo menos una vez a la semana, incluso cuando su hijo sea todavía un lactante), menos les costará aceptar el hecho de que su hijo tenga una personalidad cada vez más definida conforme se vaya haciendo mayor
  • Permita que su hijo conozca y entable relación con otros adultos de confianza, que pueden cuidar de él, e incluyalo en actividades en que participen otras familias.
  • Déle a su hijo la oportunidad de jugar con otros niños de su edad, sea en grupos de juego o llevándolo a un centro de preescolar.
  • Si le preocupa la salud o el desarrollo de su hijo, pida consejo al pediatra lo antes posible. No permita que crezcan sus ansiedades y no limite la vida de su hijo con preocupaciones infundadas.

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