Bebe y niños

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Evacuaciones del bebe

A los pocos días de nacer, su hijo tendrá su primera deposición, denominada meconio. Esta sustancia densa y de color verde oscuro o negro es lo que llenaba los intestinos del bebé antes del nacimiento, y, para poder digerir con normalidad, deberá eliminarla. En cuanto su hijo elimine esta sustancia por completo, sus heces adquirirán un tono amarillo verdoso.

Si le da el pecho a su hijo, su heces pronto adquirirán un color mostaza claro con pequeñas partículas que parecen semillas. Hasta que empiece a ingerir alimentos sólidos, la consistencia de las heces debe ser blanda, e, incluso, un poco líquida. Si le da leche de fórmula, sus heces serán de un tono canela o amarillento. Serán más consistentes que las de los bebés alimentados con leche materna, pero no más consistentes que la mantequilla de maní.

Ya sea que le dé el pecho o el biberón, si su hijo evacúa muy duro o seco, o no está ingiriendo suficiente líquido o está eliminando demasiado debido a alguna enfermedad, fiebre o el calor. En cuanto empiece a ingerir alimentos sólidos, las heces duras pueden indicar que está tomando demasiados alimentos que causan estreñimiento, como cereales o leche de vaca, antes de que su sistema digestivo esté preparado para ello. (La leche de vaca entera no es recomendable para bebés de menos de 12 meses).

Debe tener presente que los cambios ocasionales en el color y la consistencia de las heces son normales. Por ejemplo, si la digestión se retarda debido a que el niño ha ingerido bastante cereal ese día u otros alimentos que exigen mayor esfuerzo digestivo, los excrementos pueden adquirir un tono verdoso; o si le da un suplemento de hierro, sus evacuaciones pueden volverse de un color castaño oscuro. Si el bebé tiene el ano un poco irritado, pueden aparecer vetas de sangre en la parte externa de la evacuación. Sin embargo, si detecta gran cantidad de sangre, mucosidad o agua en las heces de su hijo, llame inmediatamente al pediatra. Estos síntomas pueden indicar una diarrea grave o algún problema intestinal.

Puesto que las heces de los lactantes suelen ser blandas y un poco líquidas, no siempre es fácil saber si un bebé tiene o no una diarrea leve. Los signos más determinantes son un incremento repentino de la frecuencia de las deposiciones (más de una deposición por toma) y una elevada proporción de líquido en las heces. La diarrea puede ser el síntoma de una infección intestinal o puede ser provocada por un cambio en la dieta. Si usted está dando el pecho a su hijo, puede deberse, incluso, a un cambio en su propia dieta.

El principal problema de la diarrea es el riesgo de deshidratación. Si va acompañada de fiebre y su hijo tiene menos de dos meses, llame inmediatamente al pediatra. Si su hijo tiene más de dos meses y la fiebre persiste durante más de un día, fíjese en su orina, tómele la temperatura rectal e informe al médico para que le diga cómo debe proceder.

La frecuencia de las deposiciones varía enormemente de un bebé a otro. Muchos lactantes evacúan un poco después de cada toma. Esto se debe al reflejo gastrocólico, que hace que el sistema digestivo se active en cuanto entra alimento al estómago.

Entre tres y seis semanas de edad, algunos bebés que lactan hacen una sola deposición a la semana. Esto no es anormal, ya que se debe a que la leche materna genera muy pocos deshechos sólidos. Por lo tanto, el hecho de que las deposiciones sean poco frecuentes no debe considerarse un síntoma de estreñimiento y no debe ser motivo de preocupación mientras las heces sean blandas (no más duras que la mantequilla de maní), y el niño parezca estar sano gane peso y coma con regularidad.

Si su hijo se alimenta con leche de fórmula, debería hacer por lo menos una deposición diaria. Si defeca con menos frecuencia y sus heces son duras, es posible que esté estreñido. Pregúntele al pediatra cuál es la mejor forma de tratar este problema.

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