Bebe y niños

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Estadíos de conciencia del bebé en el primer mes

A medida que conoce a su hijo, pronto se dará cuenta de que hay momentos en que está muy alerta y activo, momentos en que está observante y bastante pasivo, y momentos en que está cansado e irritable. Incluso es posible que usted intente organizar sus actividades diarias aprovechando los "momentos altos" de su hijo y evitando agobiarle durante los "momentos bajos". Sin embargo, no dé por sentado que estas "altas" y "bajas" van a seguir siempre al mismo patrón. Los denominados "estadios de conciencia" cambian notablemente durante el primer mes de vida.

De hecho, existen seis niveles o estadios de conciencia por los que su hijo pasará varias veces al día. Dos de ellos son estadios de sueño y los otros cuatro de vigilia.

El estadío 1 es el sueño profundo, cuando el bebé duerme tranquilamente sin moverse ni reaccionar casi.

Si agita un sonajero fuertemente junto a la oreja del bebé, puede moverse un poco, pero no mucho. Durante el sueño ligero (Estadío 2), el mismo ruido le provocará un sobresalto y podría llegar a despertarlo. Durante el sueño ligero usted podrá percibir cómo se mueven rápidamente sus ojos debajo de los párpados cerrados. Su hijo irá alternando de forma cíclica entre estas dos fases de sueño. A veces, se "retirará" a estos estadios cuando esté sobreestimulado o físicamente agotado.

Cuando su hijo empiece a despertarse o a dormirse, atravesará el estadío 3. Los párpados se le cerrarán, sus ojos girarán hacia atrás y es posible que se desperece, bostece o tenga pequeños espasmos musculares en brazos y piernas. Una vez despierto, pasará a uno de los tres estadios restantes.

Puede estar completamente despierto, satisfecho y alerta, pero relativamente inmóvil (Estadío 4). O puede estar alerta, satisfecho y muy activo (Estadío 5). O puede ponerse a llorar desconsoladamente (Estadío 6).

Si usted sacude un sonajero junto a la oreja del bebé cuando esté satisfecho y alerta (Estadíos 4 y 5), probablemente se quedará callado y girará el rostro buscando la fuente del extraño sonido. En estos estadios es cuando los bebés responden más a lo que les rodea, están más atentos y se participan más de los juegos.

Generalmente es un error esperar que un niño que está llorando, le haga caso. En estos momentos, no está receptivo a nuevas informaciones y sensaciones; lo único que quiere es consuelo. El sonido del sonajero que parecía encantarle hace cinco minutos sólo conseguirá irritarlo y sacarle de quicio todavía más. A medida que crezca, es posible que a veces pueda distraerlo con un objeto o sonido atractivo y conseguir que deje de llorar, pero durante las primeras semanas la mejor forma de calmarlo es cogerlo y tenerlo en brazos durante cierto tiempo.

A medida que el sistema nervioso de su hijo va madurando, empezará a seguir un patrón de comportamiento —llorar, dormir, comer y jugar— que cada vez se ajustará mejor a su propio horario diario. Es posible que siga necesitando comer cada tres o cuatro horas, pero hacia el final del primer mes, cada vez se pasará más tiempo despierto durante el día y estará más alerta y atento.

Desarrollo temprano del cerebro

Como padre, usted sabe que su comportamiento afecta a su hijo. Usted se ríe y el se ríe, lo elogia y él manifiesta satisfacción, lo riñe por portarse mal y él se pone triste. Usted es el centro del universo de su hijo.

Las investigaciones han demostrado que durante los tres primeros años de vida, el cerebro del niño crece y se desarrolla significativamente y durante esta etapa se establecen los patrones básicos de pensamiento y respuesta. ¿Qué significa todo esto para usted como padre? Significa que tiene una oportunidad muy especial de ayudar a su hijo a desarrollarse adecuadamente y a madurar social, emocional, física y cognoscitivamente. Los primeros años son para toda la vida.

Durante años, la gente creyó erróneamente que el cerebro de un bebé era una réplica exacta del cerebro de sus padres. Por ejemplo, si la madre era artista, el bebé tenía más probabilidades de heredar este mismo talento. Aunque la genética tiene su papel a la hora determinar las habilidades y destrezas de un niño, investigaciones realizadas recientemente subrayan que el ambiente desempeña un papel igual de importante. En los últimos años, la neurociencia ha puesto de manifiesto que las experiencias que llenan los primeros días, meses y años de un bebé tienen un gran impacto sobre el desarrollo de su cerebro. Tanto la naturaleza como la crianza trabajan mano a mano en el desarrollo de un niño.

Recientemente se ha demostrado que los niños necesitan ciertos elementos en las etapas iniciales de su vida para crecer y desarrollar todos su potencial:

  • Un niño necesita sentirse especial, querido y valorado.
  • Necesita sentirse seguro.
  • Necesita crecer en un ambiente predecible.
  • Necesita que lo guíen.
  • Necesita un equilibrio entre libertad y disciplina y unos límites a que atenerse.
  • Necesita ser expuesto a ambientes distintos, donde haya lenguaje, juego, exploración, libros, música y juguetes apropiados.

Aunque pueda dar la impresión de que lo que ocurre en el cerebro de un bebé es relativamente simple comparado con lo que ocurre en el cerebro de un adulto, de hecho, el cerebro de un bebé es el doble de activo que el de un adulto. Los especialistas en neurociencias se están centrando especialmente en los tres primeros años de vida por considerarlos una etapa crucial. Durante estos años el cerebro humano posee el mayor potencial de aprendizaje. No sólo aprende más deprisa, sino que durante esta etapa se establecen las formas básicas de pensar, responder y solucionar problemas. Por ejemplo, fíjese en lo fácil que le resulta a un niño aprender palabras de otro idioma y lo que le cuesta a un adulto.

¿Que significa esto para usted como padre? Significa que usted y el entorno que cree para su hijo influirán sobre su forma de afrontar las emociones, su forma de relacionarse con los demás, su forma de pensar y su forma de desarrollarse físicamente. Creando un entorno adecuado para su hijo permitirá que su cerebro se desarrolle con normalidad. Usted puede preguntarse en qué consiste un entorno "adecuado". Consiste en un entorno "centrado en el niño" y que ofrezca oportunidades para aprender adaptadas a los intereses, el nivel de desarrollo y la personalidad del niño. Afortunadamente, los componentes de un entorno adecuado incluyen cosas básicas que muchos padres están dispuestos a ofrecer a su hijos: una buena alimentación; un entorno familiar cálido, receptivo y afectivo; tiempo para jugar y divertirse; refuerzos consistentes y positivos; disponibilidad para conversar; buenos libros para leer y escuchar; música para estimular la actividad cerebral; y la libertad para poder explorar y aprender de todo lo que le rodea.

Reflexione sobre los siguientes elementos y sobre cómo cada uno de ellos contribuye al desarrollo cerebral de su hijo:

  • Lenguaje. Comunicarse abiertamente de tú a tú con un niño, así como leerle, fomenta el aprendizaje del lenguaje.
  • Identificación temprana de problemas de desarrollo. Muchos problemas médicos y de desarrollo pueden tratarse eficazmente si se detectan pronto. Los niños con discapacidades o necesidades médicas especiales también pueden beneficiarse enormemente de la supervisión temprana y atenta de su desarrollo cerebral.
  • Entorno estimulante. La oportunidad de explorar y solucionar problemas en ambientes variados y seguros fomenta el aprendizaje.
  • Educación positiva. Educar a un niño en un entorno que prodigue afecto, apoyo y respeto fomenta su autoestima y su confianza en sí mismo, y tiene un impacto muy positivo sobre su desarrollo ulterior.

Las investigaciones sugieren cada vez más lo importante que es el entorno para moldear la vida de un niño. Los nuevos hallazgos científicos nos ayudan a entender lo fundamental que es nuestro papel como padres en el desarrollo cerebral de nuestros hijos.

Para construir un entorno positivo para su hijo en su casa y en su comunidad, siga estas recomendaciones:

  • Obtenga una buen cuidado prenatal. Puesto que el desarrollo cerebral se inicia antes del parto, cuidarse durante el embarazo es una forma de garantizar el correcto desarrollo del cerebro de su hijo. Hágase examinar desde el comienzo del embarazo, vaya al medico con regularidad y siga sus instrucciones. Llevar una dieta equilibrada y evitar el tabaco, el alcohol y las drogas son algunos de los pasos a seguir para contribuir al futuro bienestar de su hijo.
  • Intente crear "una aldea" a su alrededor. Sacar a un niño adelante estando solo es muy duro. Busque apoyo en sus amigos, en la familia y en su comunidad. Pídale a su pediatra información sobre actividades y grupos de apoyo de padres.
  • Pase con su hijo el máximo tiempo posible. Hable con su hijo; lean, escuchen música, hagan dibujos y jueguen los dos juntos. Este tipo de actividades le permitirán pasar tiempo enfocado en los intereses de su hijo. Además, así conseguirá que su hijo se sienta especial e importante. También le enseñará el lenguaje de la comunicación, que podrá utilizar para entablar relaciones en su vida futura.
  • Déle a su hijo mucho amor y atención. Un entorno cálido y afectivo ayuda a los niños a sentirse seguros, competentes y bien cuidados, y a que les importen los demás.
  • Proporciónele pautas y normas consistentes. Asegúrese de que usted y las demás personas que colaboran en el cuidado de su hijo siguen las mismas normas. Asegúrese también de que esas normas se adaptan a las capacidades del niño. La coherencia le ayuda a un niño a saber qué es lo que puede esperar de su entorno.

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