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Epiglotitis (niños)

La epiglotitis es un reborde de tejido situado en la parte posterior de la garganta. Normalmente evita que, al tragar, inhalemos alimentos sólidos y líquidos hacia la tráquea. En la epiglotitis, un trastorno grave pero poco habitual, esta estructura se infecta, generalmente por efecto de la bacteria Haemophilus influenzae B.

La epiglotitis puede poner en peligro la vida, porque, al inflamarse, la epiglotis puede bloquear por completo la tráquea y no permitir el paso del aire. Los niños de entre dos y seis años son los más susceptibles a contraer esta infección. Afortunadamente, es un trastorno poco frecuente en la actualidad gracias a la vacuna Hib, que evita infecciones por Haemophilus influenzae B.

La infección se inicia con dolor de garganta, fiebre generalmente por encima de los 101° Farenheit (38.3°C) y un profundo malestar. Al niño le dolerá mucho la garganta. Al respirar, emitirá un sonido ronco y rasposo denominado estridor. Tendrá tanto problema al tragar que empezará a babear. Probablemente no querrá acostarse y se encontrará menos molesto cuando esté sentado e inclinado hacia adelante.

Tratamiento

Si su hijo tiene un dolor de garganta más fuerte de lo habitual, se babea o le cuesta mucho respirar, llame inmediatamente al pediatra. Puesto que la epiglotitis evoluciona muy deprisa y puede tener consecuencias muy graves, no intente tratarla en casa. Después de hablar con el pediatra, intente calmar al niño. No intente examinarle la garganta ni le obligue a acostarse. No le dé comida ni bebida, puesto que podria vomitar, lo que todavía interferiría más con la respiración.

Si lleva a su hijo al médico durante la fase inicial de la enfermedad, es posible que éste no pueda diagnosticar la epiglotitis. No dude en volverle a llamar si más adelante el dolor de garganta empeora o aparece el babeo o el estridor (respiración sonora y ronca).

Si el pediatra sospecha que su hijo tiene epiglotitis, lo enviará rápidamente a la Sala de Emergencia. Con la ayuda del anestesiólogo y del otorrinolaringólogo, el médico examinará la epiglotis del niño. Si está muy inflamada, se le administrará anestesia y se le introducirá un tubo por la nariz hasta la tráquea. De este modo, se evitará que la inflamación bloquee el paso del aire y su hijo volverá a respirar cómodamente. En casos muy graves, se tiene que practicar una traqueotomía (colocar un tubo directamente en la tráquea practicando una pequeñas incisión en el cuello para que el niño pueda respirar), pero esta práctica es rara en la actualidad. Al niño también se le administrarán antibióticos.

Todas estas decisiones tienen que tomarse deprisa y es posible que usted se sienta confuso al ver que a su hijo se le aplica un tratamiento tan drástico por lo que al principio parecía ser simplemente un dolor de garganta. Es importante que tenga en cuenta que la epiglotitis es una enfermedad que progresa deprisa y que, de no tratarse a tiempo, puede ser fatal.

Prevención

La vacuna Hib es la mejor protección contra la bacteria que provoca la epiglotitis. Esta vacuna se debe poner a los dos, cuatro y seis meses de edad y un refuerzo entre los doce y los quince meses. De todos modos, aun cuando haya vacunado a su hijo, informe al pediatra si se entera de que su hijo se ha relacionado con algún niño infectado por la Haemophilus influenzae B. Es posible que éste crea conveniente tomar alguna precaución adicional.

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