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Enfermedad de Kawasaki

La enfermedad de Kawasaki es un trastorno extraño y grave cuya causa se desconoce. Aún así, hay algunos investigadores que creen que está provocado por un virus o una bacteria. Entre los síntomas de esta enfermedad cabe señalar:

  • Fiebre, generalmente bastante alta, con una duración mínima de cinco días y que no responde al tratamiento con antibióticos. Para poder diagnosticar esta enfermedad, deberá estar presente este síntoma.

Además, en el caso típico, también deben aparecer cuatro de los siguientes síntomas:

  • Erupción por todo el cuerpo o parte de él, a menudo más grave en la zona que cubre el pañal, sobre todo en los lactantes de menos de seis meses.
  • Enrojecimiento e inflamación de las palmas de las manos y las plantas de los pies y/o desquebrajamiento de la piel que hay alrededor de la base de las uñas.
  • Labios enrojecidos, hinchados y cortados y/o lengua afambruesada.
  • Ojos enrojecidos e hinchados, sobre todo la esclerótica (parte blanca).
  • Ganglios linfáticos inflamados, especialmente en un lado del cuello.
  • Irritabilidad o apatía. Los niños con la enfermedad de Kawasaki suelen estar más intranquilos o más adormilados que de costumbre. También se pueden quejar de que les duele el estómago, la cabeza y las articulaciones.

En la enfermedad de Kawasaki se produce una inflamación de los vasos sanguíneos que, en algunos casos, afecta a las arterias del corazón (arterias coronarias). Esta inflamación debilita las paredes de los vasos sanguíneos afectados. En la mayoría de los casos, los vasos sanguíneos recuperan su forma habitual al cabo de varios meses, pero en algunos casos siguen muy débiles y pueden llegar a hincharse, provocando aneurismas (evaginaciones llenas de sangre).

Esta enfermedad es más frecuente en Japón y Corea y en personas de ancestro coreano o japonés, pero se puede dar en cualquier grupo racial y parte del mundo. En los Estados Unidos, por ejemplo, se dan más de tres mil casos anuales, sobre todo entre los lactantes de más de seis meses y los preescolares.

La enfermedad de Kawasaki no parece ser contagiosa. Es extremadamente raro que dos niños que viven en la misma casa contraigan la enfermedad. Así mismo, no se trata de una enfermedad que se propague en las guarderías o jardines infantiles, donde los niños están en contacto diariamente. Aunque se trata de una enfermedad que se puede presentar en forma de brotes, siendo más virulenta en invierno y a principios de la primavera, se desconoce su causa. En los Estados Unidos, el grupo de edad que más se suele afectar es el comprendido entre los seis meses y los cinco años. Algunas pruebas sugieren que la enfermedad de Kawasaki puede estar provocada por algún agente infeccioso, como una bacteria o un virus todavía no identificado. Aún así, a pesar de la intensa labor de investigación que se está llevando a cabo, no se ha conseguido aislar ningún virus, bacteria o toxina como agente causante de la enfermedad. No hay ninguna prueba específica que permita el diagnóstico. Éste se emite a partir de los síntomas antes mencionados y excluyendo otras posibles enfermedades.

Tratamiento

Al no conocerse su causa, la enfermedad de Kawasaki se puede tratar pero no prevenir. Si se diagnostica a tiempo, la administración de grandes dosis de gamaglobulinas (una mezcla de anticuerpos humanos) por vía intravenosa permite minimizar el riesgo de formación de aneurismas. Aparte de las gamaglobulinas, el niño debe tomar aspirinas, primero a dosis muy altas, y después, una vez haya remitido la fiebre, a dosis más bajas. La aspirina permite reducir la tendencia que tiene la sangre a coagularse en los vasos sanguíneos lesionados. Aunque es correcto tratar la enfermedad de Kawasaki con aspirinas, la administración de aspirinas en niños para tratar trastornos menores (como un resfriado común) se ha asociado a una enfermedad grave denominada Síndrome de Reye. Consulte siempre al pediatra antes de darle aspirina a su hijo.

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