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El niño en el segundo año

Al acercarse a su segundo cumpleaños, su hijo o hija dejará de ser un bebé y entrará en una nueva etapa evolutiva: la primera infancia. Gateará enérgicamente, caminará e, incluso, empezará a hablar. A medida que se vuelve más y más independiente, los días de adoración incuestionable que su hijo sentía por usted empezarán a estar contados.

Este hecho, probablemente le produzca tristeza y emoción a la vez, aparte de un poco de ansiedad, al pensar en los conflictos que se le avecinan. De hecho, es posible que ya haya tenido un anticipo de este tipo de enfrentamientos. Por ejemplo, si intenta quitarle algo, su hijo puede llorar en señal de protesta. O, si lo aleja de una peligrosa puerta giratoria, a los pocos segundos lo volverá a ver allí, ignorando sus advertencias. O es posible que, al ofrecerle su plato favorito —cereal con fruta— lo rechace de forma inesperada. Éstas son sus primeras tentativas para poner a prueba los límites que usted le impone y descubrir los suyos propios.

Durante los próximos años, su hijo dedicará gran parte del tiempo a explorar y poner a prueba los límites fijados por las normas que usted establezca y sus propios límites físicos. Afortunadamente, estas tentativas empezarán de forma paulatina, dándoles tiempo a ambos para irse adaptando a su incipiente independencia. Al principio, como a todo niño que está aprendiendo a andar, lo que más le interesará a su hijo será descubrir qué aspecto tiene el mundo "desde arriba". Sin embargo, esta curiosidad lo llevará a situaciones prohibidas y peligrosas. De cualquier manera, recuerde que su hijo no se porta mal a propósito. Sigue dependiendo de usted para que le indique qué está bien y qué está mal, y acudirá a usted frecuentemente en busca de apoyo y seguridad.

No obstante, a medida que su hijo camina con más soltura, empezará a dar muestras de su creciente asertividad. Hacia los dieciocho meses de edad, su palabra favorita será probablemente "no" y, cuando se aproxime a su segundo cumpleaños, probablemente empezará a tener rabietas cuando usted le obligue a hacer algo en contra de su voluntad.

Su hijo también será más posesivo, tanto con sus pertenencias como con las personas más cercanas. Si ve que usted carga a otro niño, es posible que se ponga a llorar desesperadamente, o, si otro niño coge un juguete que le gusta a él, inicie una batalla campal para quitárselo. En pocos meses, conforme su vocabulario vaya creciendo, la palabra "mío" se convertirá en otra de sus favoritas.

Por ahora, el vocabulario de su hijo es todavía muy limitado, pero aumentará muy deprisa. Su hijo entiende mucho de lo que usted le dice, siempre que le hable con claridad y con palabras sencillas. También es posible que usted pueda descifrar algunas de las cosas que él le dice. Por increíble que parezca, dentro de un año podrán mantener largas conversaciones.

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