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El niño de tres a cinco años

Cuando su hijo o hija cumpla tres años, los "terribles dos años" habrán terminado oficialmente y empezarán los "años mágicos", una etapa en la que el mundo de su hijo estará dominado por la fantasía y la más vivida imaginación. Habiendo dejado atrás la etapa de la primera infancia, será cada vez más independiente y, al mismo tiempo, se relacionará más con otros niños. Ésta es una edad perfecta para empezar a llevar a su hijo a un centro preescolar o a algún grupo de juego, en los que podrá mejorar sus destrezas y a la vez aprender a ser sociable.

Durante los dos próximos años su hijo madurará en muchos ámbitos, entre los que se incluyen el cuidado de su propio cuerpo y el uso del inodoro. Puesto que ahora controla su cuerpo mucho mejor, podrá participar en juegos y deportes más organizados. También dominará las principales normas lingüísticas y habrá adquirido un vocabulario impresionante, que aumentará diariamente conforme vaya experimentando con las palabras. Además, el lenguaje desempeñará un papel muy importante en su comportamiento, puesto que podrá expresar sus deseos y sentimientos verbalmente en lugar de hacerlo a través de acciones como quitarle cosas a los demás, pegar o llorar. La mejor forma de guiarlo en el camino hacia la autodisciplina durante estos años es ayudarle a utilizar conjuntamente todas estas habilidades de tal modo que se sienta confiado de sí mismo y capaz.

Su relación con su hijo cambiará espectacularmente durante este período. Desde un punto de vista emocional, ahora su hijo es capaz de verle como una persona separada de él, con unos sentimientos y unas necesidades que está empezando a intuir. Cuando su hijo le vea triste, es posible que le ofrezca su consuelo o que intente ayudarle a solucionar sus problemas. Si usted se enfada con alguien, es posible que su hijo diga que "él también odia" a esa persona. A esta edad, su hijo desea complacerle con todas sus fuerzas y sabe que para ello debe hacer ciertas cosas y comportarse de cierto modo. Pero, al mismo tiempo, quiere complacerse a sí mismo, por lo que a menudo le propondrá tratos. "Si yo hago esto por ti, ¿tú harás lo otro por mí?" En los momentos en que usted sólo quiera que se porte bien, estas propuestas le pueden parecer muy irritantes, pero son un síntoma saludable de la creciente independencia de su hijo y de su sentido de la justicia.

Cuando cumpla cinco años, su hijo ya estará listo para empezar a ir oficialmente a la escuela, el principal "trabajo" de la infancia. El poder dar un paso tan grande significa que ya es capaz de atenerse a los límites establecidos por la escuela y por la sociedad en general y que tiene suficientes habilidades para asumir retos cada vez más complejos. También significa que puede separarse de usted sin problemas y hacer cosas por su cuenta. Ahora su hijo no sólo es capaz de compartir y de preocuparse por los demás, sino que también ha aprendido a valorar la amistad —tanto de otros niños como de adultos— fuera de su propia familia.

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