Bebe y niños

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El bebé de los ocho a los doce meses

Durante estos meses, su hijo será cada vez más activo, lo que será todo un reto para ambos. Poderse mover de un sitio a otro le dará a su hijo una maravillosa sensación de poder y control, su primera experiencia real de independencia física. Y, aunque esto será emocionante para él, en esta etapa también tenderá a sentir miedo de separarse de usted. Por lo tanto, por muy deseoso que esté de moverse por sí solo y de explorar los confines más alejados de sus dominios, a menudo se sentirá desconsolado cuando se aleje demasiado de usted o usted lo haga de él.

Para usted, la movilidad de su hijo puede ser motivo de orgullo y de preocupación a la vez. Gatear y andar son señales de que se está desarrollando correctamente, pero también significan que usted tendrá que "multiplicarse" para velar por su seguridad. Si todavía no ha puesto su casa "a prueba de niños", éste es el mejor momento para hacerlo. A esta edad, su hijo no tiene ningún sentido del peligro y muy poca memoria para recordar las advertencias de los adultos. Por lo tanto, la única forma de protegerlo de los cientos de peligros que le acechan en su casa es colocar cierres de seguridad en armarios y cajones, guardar los objetos peligrosos y delicados lejos de su alcance, y vetarle completamente el acceso a las habitaciones peligrosas, como el baño, a menos que sea bajo la supervisión de un adulto.

El poner su casa "a prueba de niños" también le dará a su hijo más libertad. De este modo, conseguirá reducir la cantidad de áreas prohibidas y podrá dejar que el niño vaya haciendo sus propios descubrimientos, sin que usted tenga que estar interviniendo. El hecho de realizar estos descubrimientos por sí mismo será un buen acicate para su emergente autoestima. Usted incluso puede idear formas de fomentar estos descubrimientos, como por ejemplo:

  1. Llene una alacena baja de la cocina con objetos que no impliquen peligro alguno y deje que su hijo los descubra por sí mismo.
  2. Coloque varios utensilios de jardinería de juguete en un rincón del jardín para que su hijo los encuentre cuando ambos salgan al jardín.
  3. Coloque cojines y almohadones de diversas medidas, texturas y colores por toda la casa para que su hijo experimente distintas formas de subirse, bajarse y desplazarse entre ellos.

Saber cuándo se tiene que guiar a un niño y cuándo es mejor dejarlo hacer cosas por su cuenta forma parte del difícil arte de ser padre. A esta edad, su hijo será extremadamente expresivo y le dará las pistas necesarias para saber cuándo tiene que intervenir. Cuando parezca estar frustrado en lugar de entusiasmado, no lo deje batallar solo. Por ejemplo, si su hijo se pone a llorar porque la pelota se la metió debajo del sofá donde no puede alcanzarla, o porque subió las escaleras y no las sabe bajar, necesita de su ayuda. En otras circunstancias, sin embargo, es mejor dejar que sea él quien solucione sus propios problemas. No permita que la impaciencia le haga intervenir antes de que sea absolutamente necesario. Por ejemplo, puede sentirse tentado a darle de comer a su hijo de nueve meses porque es más rápido y sencillo que dejarle que intente comer solo. Sin embargo, si hace esto, le privará de la oportunidad de adquirir una nueva y valiosa habilidad. Cuantas más oportunidades le dé a su hijo para que descubra, pruebe y mejore sus nuevas destrezas, más seguro de sí mismo y más aventurero será.

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