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Eccema en niños (Dermatitis atópica y dermatitis por contacto)

El término Eccema se utiliza para describir una gran variedad de condiciones de la piel. Usualmente se presenta con la piel enrojecida, que se vuelve húmeda y exuda y, algunas veces, se llena de pequeñas vesículas llenas de líquido. Cuando el eccema se hace crónico (persiste durante mucho tiempo), la piel se vuelve gruesa, seca y escamosa.

Hay dos tipos principales de eccema: la dermatitis atópica y la dermatitis por contacto.

Dermatitis atópica

La dermatitis atópica suele afectar a infantes y niños que tienen alergias o un historial familiar de alergias o eccema, aunque el problema no siempre es de origen alérgico. La dermatitis atópica suele desarrollarse en tres fases diferentes. La primera ocurre entre los dos y los seis meses de edad, con picor, enrojecimiento y la aparición de pequeñas vesículas en las mejillas, la frente o el cuero cabelludo. La erupción puede extenderse más adelante a los brazos y el tronco. Aunque la dermatitis atópica a menudo se confunde con otros tipos de dermatitis, sobre todo con la dermatitis seborreica, el intenso picor y la ausencia de alergias previas son pistas que sirven para hacer el diagnóstico. En muchos casos, la erupción desaparece o mejora cuando el niño tiene de dos a tres años de edad.

La segunda fase de este trastorno suele ocurrir cuando el niño tiene de cuatro a diez años, y se caracteriza por la aparición, en la cara y el tronco, de una erupción elevada, a modo de escamas, y que pican. Suele haber más escamas y menos supuración que en la primera fase, por lo que la piel adquiere un aspecto más rugoso. Las zonas más afectadas suelen ser los pliegues que se forman en la cara interna de los codos, detrás de las rodillas, y en las muñecas y tobillos. Este tipo de eccema produce mucho picor y generalmente la piel se seca mucho.

La tercera fase, caracterizada por áreas de piel seca, de aspecto escamoso y que pican, suele empezar en torno a los doce años y en algunas ocasiones perdura durante la etapa adulta.

Dermatitis por contacto

La dermatitis por contacto ocurre cuando la piel entra en contacto con una sustancia irritante. Este problema puede aparecer a raíz del contacto repetido con sustancias irritantes, como jugos cítricos, baños de burbujas, jabones fuertes, ciertos alimentos o medicinas, o telas ásperas. Así mismo, uno de los irritantes más comunes es la saliva del mismo niño. La dermatitis por contacto no pica tanto como la dermatitis atópica y generalmente desaparece en cuanto se elimina el irritante.

Hay otra forma de dermatitis por contacto que se desarrolla cuando la piel del niño entra en contacto con alguna sustancia a la que es alérgico. Entre las sustancias más comunes cabe señalar:

  • Ciertos aditivos y sabores articificales contenidos en pastas de dientes o enjuagues bucales (Provocan una erupción alrededor de la boca).
  • Tintes y pegamentos utilizados para fabricar zapatos (Provocan una erupción en el empeine y las puntas de los dedos de los pies).
  • Tintes para la ropa (Provocan erupciones en las zonas donde más aprieta la vopa y donde se suda más).
  • Prendas de níquel o corchetes de pantalones o de otras prendas de ropa.
  • Plantas, sobre todo la hiedra, el zumaque y el Rhus diversiloba.
  • Fármacos, como las pomadas o cremas que contienen neomicina.

Este tipo de erupción suele aparecer varias horas después del contacto (en el caso de la hiedra, al cabo de entre uno y tres días). Provoca picor leve y hasta es posible que se asocie a aparición de pequeñas vesículas.

Tratamiento

Si su hijo tiene una erupción con aspecto de eccema, el pediatra tendrá que examinarla para poder emitir un diagnóstico y recetarle el tratamiento adecuado. En algunos casos, creerá conveniente consultar el caso a un dermatólogo pediátrico.

Aunque no hay cura para la dermatitis atópica, generalmente se puede controlar y suele desaparecer al cabo de varios meses o años. El tratamiento más eficaz consiste en evitar que la piel se reseque demasiado y aparezca el picor. A tal efecto:

  • Evite los baños calientes largos y frecuentes que tienden a resecar la piel.
  • Utilice cremas o lociones hidratantes con regularidad y frecuencia para reducir la sequedad y el picor.
  • Evite ropas ásperas o irritantes (tejidos de lana o rugosos).
  • Si hay exudación o mucho picor, coloque compresas tibias sobre el área afectada y, a continuación, adminístrele la medicación que le haya recetado el pediatra.

Usualmente el pediatra le recetará una pomada o loción para controlar la inflamación y mitigar el picor. Estos productos suelen contener cortisona, y sólo deben utilizarse bajo la supervisión de un médico. Además, es posible que el pediatra le recete otras lociones o aceites. Es importante que continúe aplicando el tratamiento durante el período que le indique el pediatra. Si deja de aplicarlo demasiado pronto, el trastorno podría reaparecer.

Aparte del tratamiento tópico, es posible que su hijo necesite tomar algún antihistamínico por vía oral para mitigar el picor y/o antibióticos, en el caso de que se le infectara la piel.

El tratamiento de la dermatitis alérgica por contacto es similar, aunque es posible que, en este caso, el dermatólogo o alergista desee identificar la causa de la erupción explorando el historial clínico detallado del niño y haciéndole una prueba de parches cutáneos. Esta prueba se realiza colocando pequeños parches de los irritantes más comunes (alérgenos) sobre la piel del niño. Si ésta se enrojece y le empieza a picar, en el futuro deberá evitar la sustancia contenida en el parche.

Si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas, informe al pediatra:

  • La erupción empeora y no responde al tratamiento.
  • El niño tiene fiebre y/o presenta síntomas de infección (como vesículas, costras amarillentas, dolor o supuración)
  • La erupción se extiende o aparecen más erupciones.

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